Olvidarte de los nombres no es un problema de memoria, según expertos en neurociencia

Los profesionales explican como funciona el cerebro cuando conocemos a alguien por primera vez

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No recordar un nombre no
No recordar un nombre no es un problema de memoria. (Shutterstock)

A casi todos nos sucede: conocemos a alguien, pasamos un rato agradable conversando y, poco después, no recuerdas exactamente el nombre esa persona. Este lapsus se asocia de inmediato a un problema de memoria o incluso a temores de deterioro cognitivo. Sin embargo, los psicólogos y los neurocientíficos advierten que, en la mayoría de los casos, esta dificultad responde a otros factores y no implica una pérdida real de memoria.

El cerebro humano prioriza la información que tiene sentido o utilidad. Los nombres propios, por su naturaleza, no cuentan historias ni ofrecen contexto: son etiquetas arbitrarias que el cerebro almacena con menos facilidad. Por eso, según los expertos, olvidar nombres está lejos de ser un fenómeno preocupante y es mucho más común de lo que se reconoce socialmente.

Según la Asociación Americana de Personas Jubiladas (AARP), Neil Mulligan, profesor de Psicología y Neurociencia en la Universidad de Carolina del Norte, lo resume así: “Los nombres son etiquetas con bajo contenido semántico y, por lo tanto, son más difíciles de recuperar que la información biográfica, que tiene más ‘ganchos’ en la memoria”.

La explicación detrás de olvidar un nombre

La explicación principal para el olvido de nombres no reside en la memoria, sino en la atención. El proceso de registrar un nombre suele ser superficial si la mente está distraída o enfocada en otros detalles del momento. Si en una presentación la atención se desvía hacia aspectos como el ambiente, la conversación o incluso la propia ansiedad social, el nombre nunca llega a consolidarse plenamente en la memoria.

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Los psicólogos explican que la vida digital y la sobreestimulación diaria dificultan aún más el proceso. El cerebro, enfrentado a demasiados estímulos y rostros a la vez, selecciona y descarta lo que percibe como menos relevante. En palabras de Mulligan: “la mente hace una selección y descarta lo que parece menos relevante en ese momento”.

La interferencia es otro factor: conocer a varias personas similares en un contexto parecido aumenta la probabilidad de confusión. “Cuanto más saturada esté la red de información, mayor será la probabilidad de que las señales se confundan”, señala el profesor. Por eso, muchas veces recordamos mejor una anécdota compartida o la profesión de alguien que su nombre.

Consejos y señales de alarma

Aunque suelen recomendarse técnicas como repetir mentalmente el nombre, asociarlo con una imagen vívida o emplear trucos mnemotécnicos, los expertos advierten que su eficacia depende de la práctica y el hábito. En situaciones sociales reales, estos métodos pueden no resultar tan accesibles, y la presión para recordar puede aumentar el bloqueo. El experto recomienda aceptar el olvido momentáneo y retomar la conversación con naturalidad.

Los expertos recomiendan continuar con
Los expertos recomiendan continuar con normalidad aunque no recuerdes el nombre. (Freepik)

AARP ha compartido a través de las palabras de Judith Heidebrink, profesora de Neurología en la Universidad de Michigan, cuándo sí conviene preocuparse: “Si una persona ya no puede recordar nombres ni siquiera con ayuda externa o confunde constantemente caras e historias de tal manera que limita su vida cotidiana, entonces vale la pena investigar más”. La mayoría de los olvidos aislados y contextuales no requieren consulta médica. Solo si la pérdida de memoria se vuelve generalizada y afecta la vida diaria es recomendable buscar ayuda profesional.