Un maltratador escapa corriendo de la Policía en Valencia y acaba teniendo que ser rescatado al colgarse de un puente

El joven, que echó a correr tras ser dado el alto por la Policía, puso “en riesgo su propia vida y la de terceros” al huir, cruzando la autovía y saltando la mediana antes acabar colgado del puente

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Un maltratador escapa corriendo de
Un maltratador escapa corriendo de la Policía en Valencia y acaba teniendo que ser rescatado al colgarse de un puente (Europa Press)

Una intervención policial en Valencia derivó este domingo en una persecución de alto riesgo que terminó con la detención de un joven de 21 años buscado por malos tratos en el ámbito familiar. Los hechos se desarrollaron por la tarde, cuando agentes de la Policía Nacional observaron a un varón empujando un patinete eléctrico en la rotonda de los Anzuelos, durante un operativo habitual de prevención de la seguridad ciudadana.

El joven escapó corriendo y acabó colgado de un puente

Al acercarse los agentes, el joven dejó caer el patinete y emprendió la huida a pie. Una de las agentes transmitió por radio la dirección de la fuga para alertar al resto de patrullas. Mientras, una de las agentes comunicó al resto de efectivos que el sospechoso se había quitado el pantalón largo que llevaba y continuó la carrera con un pantalón corto deportivo, en un intento de modificar su apariencia y dificultar su localización mediante el despiste.

La persecución se extendió a lo largo de varias calles y zonas de la ciudad. Un agente, apostado en las inmediaciones de la salida de Valencia hacia la Pista de Silla, avistó a un joven con las características descritas que corría por la calzada. Los policías volvieron a requerirle que se detuviera, con un “alto, policía” pero el joven continuó haciendo caso omiso y siguió corriendo, cruzó la autovía y saltó la mediana, según ha descrito la Jefatura Superior de Policía.

El comunicado de la Jefatura subraya como, al hacer esto durante la huida, el joven puso “en grave riesgo su propia vida y la de terceros que circulaban en ese momento por la autovía con sus respectivos vehículos, así como también la de los agentes que corrían tras él”.

Tras meses de investigación y seguimiento, la Policía Nacional española interceptó un buque carguero en el Mediterráneo.

En el transcurso de la persecución, el joven llegó a descolgarse de un puente, con toda probabilidad habiendo asumido que podría bajar de un salto, pero quedó en su lugar suspendido en el aire sobre las vías del tren que pasaban debajo. Uno de los agentes tuvo que intervenir para auxiliarle y evitar que se precipitase al vacío, dando fin así a la larga y ardua persecución y pudiendo proceder entonces a su detención e identificación.

El patinete, incautado en el momento de la detención del joven, presentaba el número de serie borrado, según pudo apreciar la Policía; y el joven tampoco pudo justificar su compra. Tras identificarlo, se confirmó que sobre el joven pesaba una requisitoria de búsqueda, detención y personación por malos tratos habituales en el ámbito familiar.

El joven se enfrenta, más allá de todo lo relativo al maltrato habitual en el ámbito familiar del que se le acusaba previamente, a un delito de desobediencia grave a la autoridad, que puede acarrear, de por sí, graves consecuencias legales, tal y como se detalla en el Código Penal español. Huir intencionadamente de la Policía puede resultar en penas de prisión de hasta seis meses o multas económicas de considerable cuantía, dependiendo de la interpretación judicial y las particularidades del caso.