Elecciones de Aragón 2026: estos son los nueve candidatos a presidir la región

La pugna por la Aljafería se libra con una amplio abanico de partidos y unos bloques cada vez más divididos

Los nueve candidatos a las elecciones autonómicas de Aragón (Montaje Infobae)

El 8 de febrero, Aragón votará en unas elecciones autonómicas anticipadas que, por primera vez en la historia de la comunidad, rompen el calendario ordinario y obligan a todos los partidos a medirse en una campaña larga, tensa y cargada de implicaciones políticas. Nueve formaciones con representación en las Cortes y nueve candidatos se disputan no solo el control del Gobierno autonómico, sino también el relato de una legislatura que ha quedado abruptamente interrumpida. La batalla se librará en La Aljafería, pero también, inevitablemente, en el tablero de la política nacional.

Desde ese punto de partida, la contienda tiene dos protagonistas inevitables: Jorge Azcón (PP) y Pilar Alegría (PSOE). El presidente del Gobierno de Aragón y la secretaria general de los socialistas aragoneses concentran el grueso del poder político, mediático y simbólico de estas elecciones. En torno a ellos orbitarán el resto de candidaturas, pero también buena parte de los discursos que, aunque se presenten como estrictamente autonómicos, estarán atravesados por el pulso entre el Partido Popular y el Gobierno de Pedro Sánchez.

Azcón afronta la cita con la seguridad de quien sabe que parte en cabeza. Su figura ha ganado peso en el PP nacional y su perfil se ha beneficiado de un contexto político marcado por el desgaste del Ejecutivo central. La oposición al “sanchismo” funciona como una corriente de fondo que recorre también Aragón y que el líder popular ha integrado sin complejos en su estrategia. El presidente se ha marcado como objetivo acercarse a los 30 diputados, una cifra que le permitiría gobernar sin depender de Vox y construir un Ejecutivo exclusivamente popular. La experiencia de otros territorios, como Extremadura, ha reforzado en el PP la idea de que crecer sin mayoría propia puede ser una victoria engañosa.

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La estructura del partido en Aragón está hoy plenamente alineada con Azcón. Génova respalda la decisión de adelantar los comicios y no hay movimientos internos que cuestionen su liderazgo. En ese marco, los problemas de gestión —especialmente en ámbitos como la sanidad o los servicios públicos— quedan a menudo amortiguados por un debate político que se desplaza hacia la confrontación ideológica con el Gobierno central y con su principal adversaria en la comunidad.

Esa adversaria es Pilar Alegría, que encara estas elecciones como la culminación de un proceso de reconstrucción del PSOE aragonés iniciado hace un año. La exministra de Educación ha hecho de la precampaña un ejercicio casi permanente de presencia territorial: visitas, actos y encuentros con militantes y votantes para recuperar una conexión que el partido considera debilitada por la abstención. En la estrategia socialista pesa la convicción de que su retroceso en otros territorios no se explica tanto por un trasvase hacia la derecha como por la desmovilización de su base electoral.

Alegría no rehúye el vínculo con el Gobierno de Pedro Sánchez, al que considera un respaldo político y programático. Pero esa cercanía también obliga a gestionar las turbulencias internas del PSOE, desde los casos que afectan a antiguos dirigentes hasta el debate sobre el comportamiento de algunos cargos del partido. La candidata ha situado la firmeza frente a la corrupción y el acoso a las mujeres como parte central de su mensaje, consciente de que una campaña tan polarizada no admite zonas grises.

El presidente de Aragón, Jorge Azcón, durante una rueda de prensa (Ramón Comet - Europa Press)

Una derecha bajo tensión

A la derecha del PP, Vox comparece con Alejandro Nolasco como candidato. El dirigente turolense fue ratificado a última hora, pero llega con un perfil ya muy definido: crítico con Azcón, combativo y dispuesto a marcar distancias. Desde su salida del Gobierno autonómico en 2024, la relación entre Vox y el PP aragonés se ha enfriado de manera visible. La formación de extrema derecha plantea una campaña de fuerte contenido nacional, con la presencia recurrente de Santiago Abascal en la comunidad y un discurso pensado tanto para Aragón como para el Congreso. El objetivo es doble: crecer en escaños y condicionar al PP desde una posición más fuerte.

En un registro distinto se sitúa Tomás Guitarte, de Teruel Existe, que vuelve a liderar la candidatura de una formación que aspira a consolidarse como fuerza autonómica. Su meta más ambiciosa es lograr un escaño por Zaragoza, lo que permitiría a la plataforma dejar de ser un actor estrictamente provincial y convertirse en una pieza clave en la gobernabilidad. El PP y el PSOE miran a Guitarte con atención: ambos saben que, en un Parlamento fragmentado, Teruel Existe puede volver a ser decisivo. La provincia turolense, por su peso en el reparto de escaños, se convierte de nuevo en un territorio estratégico.

A esa competencia por el flanco derecho se suma, por primera vez en unas autonómicas, Se Acabó La Fiesta (SALF), el partido impulsado por Alvise Pérez, que debuta en Aragón tras su estreno en las elecciones europeas de 2024. La formación concurrirá al 8 de febrero con María Cristina Falcón Aldana como candidata a la presidencia del Gobierno de Aragón y cabeza de lista por Zaragoza, mientras que en Huesca lidera la candidatura Jorge Luis Falcó Boudet y en Teruel lo hace Carlos Aranda Anquela. Su entrada en la carrera añade un nuevo elemento de fragmentación en la derecha y amplía la oferta para un electorado que busca opciones fuera de los partidos tradicionales.

La izquierda, fragmentada pero renovada

A la izquierda del PSOE, la fragmentación vuelve a marcar el paisaje, aunque con caras nuevas. Chunta Aragonesista ha elegido a Jorge Pueyo, diputado en el Congreso dentro del grupo Sumar, como su candidato. Pueyo aprovechará su visibilidad nacional para reforzar una candidatura que quiere ofrecer una alternativa aragonesista en el espacio de la izquierda alternativa. CHA ha rechazado cualquier coalición para preservar su marca y disputar un electorado que podría ampliarse si el PSOE retrocede.

Podemos concurre con María Goicoechea, que regresa a la primera línea tras un periodo de fuerte inestabilidad interna. El partido llega a las elecciones en pleno proceso de recomposición, con una implantación territorial desigual y con heridas aún abiertas por el enfrentamiento entre su único diputado y la dirección. La convocatoria anticipada ha truncado parte del trabajo de reconstrucción que se estaba llevando a cabo.

Pilar Alegría será la candidata del PSOE en las elecciones de Aragón, por lo que su adelanto fuerza su salida anticipada del Gobierno.

Izquierda Unida, por su parte, presenta a Marta Abengochea después de que Álvaro Sanz haya dado un paso al lado. La nueva candidata ha intentado, sin éxito, una candidatura conjunta con Podemos, pero sí ha logrado integrar a Sumar en su proyecto, lo que le permitirá contar con apoyos estatales en campaña. En juego no está solo la presencia de IU en las Cortes, sino también quién liderará el espacio a la izquierda del PSOE en el nuevo ciclo político.

Cierra el abanico el Partido Aragonés, con Alberto Izquierdo de nuevo como candidato por Teruel. El PAR afronta unas elecciones difíciles, con encuestas adversas y tras semanas de especulaciones sobre posibles coaliciones que no llegaron a materializarse. Su principal fortaleza sigue siendo una red municipal y comarcal muy implantada en Teruel, donde el peso de cada voto es decisivo. Izquierdo confía en activar ese capital territorial para resistir en un escenario cada vez más competitivo.

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