Sevilla está entre los 10 mejores destinos gastronómicos del mundo, según Food & Wine

En la capital andaluza, una comida en un bar con siglos de historia puede convivir con una cena de autor de nivel internacional

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Paisaje de Sevilla (Adobe Stock).
Paisaje de Sevilla (Adobe Stock).

Sevilla se ha consolidado como uno de los grandes referentes culinarios del planeta. La capital andaluza figura entre los diez mejores destinos gastronómicos del mundo para 2026, según la prestigiosa revista estadounidense Food & Wine, especializada en viajes y gastronomía.

La publicación destaca la capacidad de la ciudad para conjugar una tradición culinaria centenaria con una escena contemporánea en plena efervescencia. Tapas históricas, mercados vibrantes y una nueva generación de chefs, que experimenta sin complejos, han convertido a Sevilla en un destino imprescindible para los amantes de la comida.

Food & Wine ha realizado un ranking internacional en el que subraya que la experiencia gastronómica sevillana va mucho más allá de la comida: comer en Sevilla es un acto social, ligado al disfrute colectivo, al tiempo compartido y a una forma de entender la vida que se expresa alrededor de la mesa.

Tradición viva y cultura del tapeo

Uno de los grandes valores que sitúan a Sevilla en esta clasificación global es la fuerza de su tradición gastronómica. La revista resalta la importancia de sus mercados, como los de la calle Feria, Triana o La Encarnación, donde la actividad comienza desde primera hora de la mañana y permite tomar el pulso real a la cocina local.

Las tabernas históricas ocupan también un lugar central en el reconocimiento. Establecimientos como Casa Morales, Casa Palacios, Bodeguita Romero o Casa Moreno representan una manera de comer que ha perdurado durante generaciones, basada en productos sencillos, recetas populares y una relación directa entre el comensal y el espacio.

Varias rebanadas de pan crujiente
Varias rebanadas de pan crujiente cubiertas con tomate fresco triturado y lonchas de jamón serrano. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El tapeo, entendido como experiencia compartida, es señalado como uno de los rasgos diferenciales de la ciudad. En Sevilla, comer no es una actividad individual ni apresurada, sino un ritual que se prolonga durante horas y que forma parte de la identidad de la urbe.

La nueva cocina sevillana

Junto a ese legado histórico, Food & Wine pone el foco en la nueva ola de cocineros que está renovando la escena gastronómica sevillana. Restaurantes como Sr. Cangrejo, Leartá, Cañabota o Barra Baja ejemplifican una cocina que respeta el producto y el territorio, pero que se atreve a explorar caminos contemporáneos.

La revista destaca especialmente la capacidad de estos chefs para reinterpretar sabores clásicos desde técnicas actuales, así como su apuesta por la estacionalidad y la proximidad. Esta combinación ha situado a Sevilla en el radar internacional de la alta cocina sin perder su carácter popular.

Un camarero prepara una mesa
Un camarero prepara una mesa en un restaurante de Sevilla (REUTERS/Marcelo del Pozo)

También se subraya la convivencia entre pasado y presente: en la capital andaluza, una comida en un bar con siglos de historia puede convivir con una cena de autor de nivel internacional, sin que ninguna de las dos experiencias resulte ajena al espíritu de la ciudad.

Proyección internacional

El reconocimiento de la revista estadounidense sitúa a Sevilla en una lista que incluye destinos de América, Asia y Europa, y refuerza su posición como capital gastronómica del sur de España. La revista señala que la ciudad no solo mantiene su identidad culinaria, sino que la proyecta hacia el futuro con una oferta cada vez más diversa y ambiciosa.

La publicación concluye que Sevilla es un lugar donde la cocina funciona como puente entre culturas, generaciones y estilos. Una ciudad donde tradición e innovación no compiten, sino que se complementan para ofrecer algunas de las experiencias gastronómicas más memorables del mundo.

Plaza de España de Sevilla.
Plaza de España de Sevilla. (Europa Press)

Con esta distinción, Sevilla se afianza como un destino clave para 2026, capaz de atraer tanto a viajeros internacionales como a quienes buscan redescubrir la cocina española desde una de sus ciudades más emblemáticas.