Qué es la sepsis meningocócica, la grave infección bacteriana que ha provocado la muerte de una niña de 5 años en Huelva

La enfermedad puede avanzar con rapidez y poner en riesgo la vida en cuestión de horas

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Entrada del Hospital Juan Ramón
Entrada del Hospital Juan Ramón Jiménez, en Huelva (Europa Press / Junta de Andalucía)

Una niña de 5 años falleció el pasado miércoles en Villablanca (Huelva) por un cuadro “fulminante” de sepsis meningocócica, según informó la Delegación Territorial de Salud y Consumo de la Junta de Andalucía en Huelva. La autoridades autonómicas lamentaron el fallecimiento de la menor y trasladaron el pésame a la familia, así como el ofrecimiento del equipo de Salud Mental.

La muerte de la pequeña puso en marcha inmediatamente el protocolo sanitario de la Red de Alertas del Sistema de Vigilancia Epidemiológica de Andalucía para este tipo de casos. Este plan consiste en el establecimiento de medidas preventivas que conllevan la administración de tratamiento de quimioprofilaxis a las personas que han tenido un contacto estrecho con la menor, tanto en su entorno familiar como entre el personal sanitario que la atendió.

El protocolo responde a la alta capacidad contagiosa de la sepsis meningocócica, que se transmite a través de las gotitas respiratorias (saliva, estornudos, tos...). Esta infección bacteriana grave es causada por la bacteria Neisseria meningitidis (meningococo) y es potencialmente mortal.

La sepsis meningocócica actúa en cuestión de horas

La sepsis meningocócica es poco frecuente, pero puede avanzar con rapidez y poner en riesgo la vida en cuestión de horas. Aunque también puede enfermar a adultos, es más común en lactantes, niños, personas mayores y pacientes con un sistema inmunitario debilitado.

Cuando una persona sufre una infección, el sistema inmunitario se activa para combatirla. En la mayoría de los casos, esta respuesta es eficaz y controlada. Sin embargo, en situaciones excepcionales, la reacción defensiva se vuelve excesiva y descontrolada. El propio organismo libera grandes cantidades de sustancias químicas para luchar contra la infección, pero estas toxinas terminan dañando tejidos y órganos sanos. A este proceso se lo conoce como sepsis o septicemia. Cuando la bacteria responsable es Neisseria meningitidis, también llamada meningococo, se habla específicamente de sepsis meningocócica.

En la infancia, la sepsis meningocócica puede presentarse de forma especialmente engañosa, explica la Asociación Española de Pediatría. Uno de los signos más característicos es una erupción cutánea que no desaparece al presionarla, causada por el daño en los vasos sanguíneos, que permite que la sangre se filtre hacia la piel.

Esta erupción puede evolucionar rápidamente y convertirse en manchas más grandes similares a moratones. Junto a ella suelen aparecer síntomas generales como fiebre, debilidad extrema, confusión, irritabilidad, dificultad para despertarse, problemas respiratorios, cambios en el color de la piel (que puede volverse pálida o azulada) y manos y pies fríos.

Aunque muchos de estos signos son comunes en otras enfermedades infantiles, la clave está, según la Asociación Española de Pediatría, en que el niño parece mucho más enfermo de lo habitual, lo que exige consulta médica inmediata.

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Consecuencias de la sepsis meningocócica

Las consecuencias de la sepsis meningocócica pueden ser devastadoras. Las toxinas dañan los vasos sanguíneos y reducen el aporte de oxígeno a órganos vitales como el cerebro, el corazón, los pulmones, el hígado y los riñones. Para intentar sobrevivir, el cuerpo prioriza el riego sanguíneo a estos órganos y lo reduce en la piel y las extremidades. Esto puede provocar necrosis, cicatrices permanentes e incluso la pérdida de dedos o extremidades. En niños, también puede afectar las placas de crecimiento de los huesos, causando alteraciones en el desarrollo óseo.

El diagnóstico de la sepsis requiere rapidez y precisión, advierten los expertos. Ante la sospecha, se realizan análisis de sangre, punción lumbar para estudiar el líquido cefalorraquídeo, cultivos microbiológicos y pruebas de imagen para evaluar el daño en los órganos.

No obstante, el tratamiento no espera a los resultados: es fundamental iniciar antibióticos intravenosos de inmediato, ya que cualquier retraso puede empeorar el pronóstico. A esto se suman líquidos por vía intravenosa, medicamentos para mantener la presión arterial y, en algunos casos, soporte respiratorio.

La vacuna evita muchos casos

A pesar de los avances médicos, la sepsis meningocócica sigue siendo potencialmente mortal. Quienes sobreviven pueden enfrentar secuelas físicas y psicológicas a largo plazo que requieren fisioterapia, cirugías reconstructivas, tratamientos crónicos e incluso apoyo psicológico prolongado.

La prevención sigue siendo la herramienta más eficaz. Aunque no todos los casos pueden evitarse, la vacunación frente al meningococo (incluyendo las vacunas contra los tipos B, C y la combinación A, C, W e Y) es la mejor defensa disponible. Reconocer los síntomas a tiempo y mantener un calendario de vacunación actualizado puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte.

*Con información de EFE