Los españoles viven más, pero viven peor: la salud se resiente a partir de los 65

Un estudio de la Fundación BBVA y el Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas (Ivie) investiga la calidad de vida en la tercera edad

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La mitad de los años
La mitad de los años vividos a partir de los 65 se pasan con una discapacidad. (David Zorrakino / EuropaPress)

La esperanza de vida en España ha vuelto a subir: el último estudio del Instituto Nacional de Estadística (INE) mostró que los españoles viven de media hasta los 84,01 años, una cifra nunca antes alcanzada. Se trata de un aumento de 10 años en comparación con 1975, un incremento que se refleja especialmente entre los varones, que han pasado de vivir 70,5 años hasta los 81,4.

Estas cifras sitúan a España entre los países con mayor esperanza de vida a nivel europeo, con 2,3 años más que la media de la UE (81,7 años). La sociedad española es una de las más longevas del continente, pero a partir de los 65 la calidad de vida se reduce y las personas viven peor que en otros países. Así lo afirma un estudio elaborado por la Fundación BBVA y el Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas (Ivie), que resalta que más de la mitad de los años posteriores a los 65 se viven con “limitaciones funcionales en la salud que implican alguna discapacidad”.

El estudio muestra que la esperanza de vida a partir de los 65, medida en los años que puede esperar una persona vivir a esa edad, ha mejorado tras el impacto del Covid-19. Los mayores llegan a disfrutar de 21,7 años más cuando llegan a la tercera edad, 1,5 años por encima de la media europea. Sin embargo, la proporción de años vividos con discapacidad se ha incrementado y, pese a tener una mayor longevidad, los últimos años de vida se pasan con limitaciones funcionales.

Más de 10 años con discapacidad

Persona dependiente. (Europa Press)
Persona dependiente. (Europa Press)

“La esperanza de vida al nacer es un indicador fundamental del nivel de salud y desarrollo de una población”, indican los autores del estudio. En ese sentido, España se encuentra junto a países como Italia, Suecia (84,1 años) o Luxemburgo (83,5 años). La esperanza de vida ha aumentado tanto para mujeres (86,5 años) como para hombres (81,4 años), una reducción de la brecha de género que se mantiene, no obstante, en 5,1 años de diferencia.

Sin embargo, este indicador presenta “limitaciones para valorar la calidad de vida”, especialmente a partir de los 65 años. Para conocer cómo se mantienen los españoles una vez entran en la tercera edad, la Fundación BBVA y el Ivie evalúan el número de años vividos con buena salud, sin limitaciones funcionales ni dependencia. “Es un indicador que combina la cantidad y la calidad de vida y permite valorar de forma más precisa el envejecimiento activo y el bienestar de las personas mayores”, explican.

El número total de años vividos a partir de los 65 ha aumentado por igual en ambos sexos, pasando de los 19,2 a los 19,7 años en los hombres y de los 23 a los 23,5 en las mujeres. No obstante, aumentan los años que se pasan con limitaciones funcionales: si en 2018, los mayores de 65 vivían de media 9,8 años con discapacidad, en 2023 la cifra se ha elevado hasta los 11,4 años.

Son las mujeres quienes padecen más limitaciones con la vejez. De los años que ellas viven a partir de los 65, el 56,6 % se desarrolla con algún tipo de discapacidad o limitación funcional (13,3 de los 23,5 años totales). En los hombres, este porcentaje se reduce al 47,6% de su tiempo, es decir, 9,4 de los 19,7 años de vida. Indistintamente, ambos disfrutan de prácticamente los mismos años sin discapacidad: 10,2 y 10,3, respectivamente.

Así, en España, las personas mayores de 65 años pasan al menos una década con discapacidad, lo que representa el 47,5% de su esperanza de vida a esa edad. Este porcentaje es superior al promedio de la UE, donde el 46,5% de los años vividos después de los 65 se disfruta sin limitaciones funcionales (9,4 años). “El desafío no es solo vivir más, sino vivir mejor”, indican desde la Fundación BBVA, que pide adoptar “estrategias de prevención sanitaria y promoción de estilos de vida saludables, impulsando programas de envejecimiento activo y fortaleciendo los sistemas de atención sociosanitaria y de cuidados de larga duración”.