El truco japonés para tu lavadora: cuáles son sus beneficios y cómo se hace

Una acción sencilla después de cada lavado puede marcar la diferencia en la higiene, el consumo energético y la vida útil de tu lavadora

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A veces, los cambios más eficaces en nuestras rutinas cotidianas provienen de acciones sencillas, sin necesidad de accesorios ni inversiones. Uno de estos hábitos, poco conocido pero altamente beneficioso, consiste en dejar la puerta de la lavadora entreabierta después de cada lavado. Esta acción discreta puede tener un impacto significativo en la frescura de la ropa, la higiene del electrodoméstico y su durabilidad.

Este simple gesto de mantener la puerta entreabierta puede ser beneficiosa por diferentes motivos, pues permite la ventilación del tambor, las juntas y el cajón del detergente. Este flujo de aire evita que la humedad se quede estancada en el interior de la lavadora, creando un entorno menos favorable para la proliferación de bacterias, moho y otros microorganismos. Al secarse mejor las superficies internas, se limita también la aparición de malos olores que muchas veces persisten incluso después del centrifugado.

Noticias del día 26 de agosto del 2050

El hábito, popular en Japón, limita la humedad, elimina los olores y preserva su rendimiento. Los beneficios se notan al instante, pues la ropa sale claramente más fresca, se evita la acumulación de espuma y residuos, y se reducen los relavados innecesarios que suponen un mayor consumo de agua, energía y tiempo.

La ventilación adecuada del tambor también repercute positivamente en los componentes técnicos del electrodoméstico. El entorno interno es más saludable para piezas clave como los sensores, la resistencia o los rodamientos. Además, las juntas de goma se mantienen más flexibles y herméticas, lo que prolonga su vida útil y reduce el riesgo de fugas o deterioro prematuro.

Qué pasa si mantienes la puerta cerrada

En contraste, cerrar la puerta de inmediato tras cada lavado genera una cámara húmeda que favorece la proliferación de gérmenes y hongos. El calor residual se queda atrapado y, junto con la humedad, crea el caldo de cultivo perfecto para el moho. Se advierte de que cerrar la puerta inmediatamente crea una cámara húmeda donde proliferan bacterias y moho. Esta situación no solo compromete la limpieza de la ropa, sino que también puede dejar marcas visibles en las juntas y afectar la eficacia del lavado.

Lavado de medias, calcetines, lavado
Lavado de medias, calcetines, lavado de ropa, guardarropas, indumentaria (Imagen Ilustrativa Infobae)

La acumulación continua de humedad puede provocar además la corrosión de piezas metálicas internas, como tornillos, bisagras o incluso el tambor. Con el tiempo, componentes como los rodamientos o la bomba pueden sufrir un desgaste acelerado, aumentando el riesgo de averías y generando gastos imprevistos. A la larga, esto puede llevar a reemplazar la lavadora antes de tiempo, lo que impacta negativamente tanto en el presupuesto familiar como en la sostenibilidad ambiental.

Además de este hábito de ventilación, se recomiendan otras medidas de mantenimiento preventivo. Limpiar regularmente el filtro ayuda a evitar obstrucciones en la bomba, permitiendo un mejor enjuague y un flujo de agua constante. También es útil realizar de forma periódica un lavado en vacío con vinagre blanco para eliminar la cal y los residuos de detergente, lo que mejora la eficiencia del calentador y mantiene el interior más limpio y libre de olores.

Por último, ajustar la cantidad de detergente en función de la dureza del agua y evitar sobrecargar el tambor son prácticas recomendadas para un lavado más eficaz. Esto es ya que la lavadora funciona de manera que cada prensa recibe su parte de la solución.