
La policía francesa detuvo a un conductor por conducir a 219 kilómetros por hora, un exceso de velocidad de casi 90 km/h por encima del límite permitido, y este intentó justificar su comportamiento afirmando que “escuchaba su contestador automático”.
Según informó Auto Moto, el hombre fue sorprendido a una velocidad temeraria y no solo fue eso, sino que al darle el alto comprobaron un resultado positivo en el test de estupefacientes. Además, el hombre ya contaba con antecedentes por exceso de velocidad y, al momento de la detención, sostenía el teléfono móvil en la mano. Se trata de una suma de varias infracciones que agrava considerablemente su situación legal.
La excusa presentada por el conductor no convenció a los agentes. La gendarmería, lejos de tomarlo a la ligera, procedió de inmediato a suspender el permiso de conducir del infractor, incautar el vehículo y anunciar la apertura de un proceso judicial. La publicación de la gendarmería en su página de Facebook, acompañada de la frase irónica “Excuse n°52”, buscó subrayar que la carretera no es un espacio para excusas ni para conductas irresponsables: “La carretera no es un terreno de juego, y mucho menos una caja de mensajes de voz”, señaló el comunicado. Según consignó Auto Moto, el conductor enfrenta la posibilidad de una suspensión prolongada de su licencia, una multa considerable y otras sanciones complementarias.
La Policía refuerza la vigilancia
El caso ha generado debate sobre la frecuencia con la que los conductores intentan eludir su responsabilidad con excusas poco creíbles, y sobre la importancia de los controles policiales para prevenir accidentes y proteger a los usuarios de las vías.
La policía francesa ha reiterado que la vigilancia en las carreteras continuará intensificándose para evitar que situaciones similares pongan en riesgo la vida de los conductores y peatones. El exceso de velocidad, el consumo de drogas y el uso del teléfono móvil figuran entre los principales factores de riesgo en los accidentes de tráfico, según los datos recogidos por las autoridades. Concretamente, según cifras del Ministerio del Interior, en 2024 se registraron más de 11.000 denuncias por conducción temeraria, un 7% más que el año anterior.
Hasta 75.000 euros de multa por conducción temeraria
Las sanciones por conducción temeraria en Francia se clasifican como delitos, y no simples infracciones administrativas. Las sanciones por conducir a una velocidad notablemente superior pueden llegar a los 15.00 euros y tres años de cárcel aunque, en casos agravados, como cuando hay reincidencia o se combina la conducción temeraria con consumo de alcohol o drogas, la pena puede elevarse hasta cinco años de prisión y 75.000 euros de multa, además de la retirada inmediata del carnet.
Los conductores no residentes en Francia también están sujetos a estas normas. En caso de infracción grave, la policía puede exigir el pago inmediato de una multa (amende forfaitaire) o incluso prohibir la conducción en territorio francés. Si el conductor extranjero tiene un permiso europeo, las autoridades francesas pueden notificar la infracción a su país de origen.
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