
Cristina Mascheroni es una doctora italiana especialista en reanimación, de 57 años, que, al igual que muchos de sus compañeros del hospital, cubre turnos en vehículos médicos para Areu, la agencia regional de atención de emergencias. Esto significa que además de su trabajo en el propio hospital, hace también varias horas extra.
Cristina Mascheroni denuncia las condiciones laborales de los sanitarios italianos
De acuerdo con el medio italiano Corriere Della Sera, cuando se activa el código “rojo” o el “amarillo”, Cristina y su equipo, formado por una enfermera y un conductor de emergencias - uno de los 40 que hay en Lombardía - deben correr con todo para brindar primeros auxilios a los heridos o enfermos que necesiten ayuda. En las horas que dedican a esta labor, su remuneración funciona con el llamado “sistema de recompensa”, que reconoce a los médicos 60 euros por hora bruta (en turnos de 6 o 12 horas, mínimo dos al mes), sobre los que además deben tributar al 43%.
Según Cristina, hace este trabajo “porque me gusta y creo que es importante, pero así se desprofesionaliza”. Según la profesional, el sueldo es escaso, sobre todo teniendo en cuenta las horas extra. De acuerdo con Mascheroni, acaban “de firmar un acuerdo con la Región para aumentar la compensación por servicios adicionales en el hospital de 80 a 100 euros brutos por hora”, pero “nos negaron la posibilidad de incluir turnos en vehículos médicos”. Llevan luchándolo desde hace más de un año, desde que se renovó el convenio colectivo nacional, que es independiente el “sistema de recompensa”.

“Salvamos vidas humanas por 34 euros la hora”, denuncia Cristina: “De noche, de día, cuando estalla una tormenta o las temperaturas alcanzan ls 30 grados, arriesgándonos a ser atacados e insultados. Pero ahora digamos basta: estos sueldos son injustos”.
Más de un año de lucha, sin ninguna conclusión
Se produjeron dos reuniones con la dirección general del Bienestar de la Región, en una de las cuales estuvo presente el número 1 de Areu, Massimo Lombardo, junto a los médicos. Mascheroni puso dos opciones: o ajustar las tarifas o eliminar ese sistema de recompensas, aplicando las mismas reglas para los servicios adicionales al menos a los directores médicos.
Por el momento, no se ha acordado ninguna solución, lo que ha llevado a Aaroi-Emac (la asociación italiana de anestesistas y reanimadores de urgencia de la cual Cristina es directora) a tratar de forzar la mano. Con este fin, han solicitado a los profesionales que se retiren de los turnos 118 (los servicios de emergencia sanitaria italianos) durante los meses de mayo y junio, dejando sin cubrir el servicio de ambulancias y, potencialmente, provocando una crisis en el sistema de rescate de Areu.
Los profesionales ya han comenzado a comunicar su no disponibilidad: hay ya 200 personas apuntadas. “Siempre lo hemos pospuesto”, explica Cristina, “pero ahora es necesario debatir seriamente el problema”. Los médicos de CISL y la Función Pública tienen una opinión diferente: piden dialogar con la Región, sin enfrentamientos y sin poner en riesgo el servicio, recordando que el mismo problema se plantea para las enfermeras, que cobran 30 euros la hora, y los técnicos, que cobran 15.
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