
El viaje de Giuseppe De Nicolo, un joven de 19 años que regresaba a su casa en Terlizzi, Bari, en Italia, desde Trento, se convirtió en una experiencia traumática la noche del 4 de enero. Tras un altercado con los empleados de un autobús Flixbus, el joven fue obligado a bajar en una carretera a las afueras de Bolonia, quedando desamparado en medio de la noche, como explicó el joven al medio italiano La Stampa.
De Nicolo había aprovechado las vacaciones de Navidad para trabajar en un hotel en Trentino y disfrutar del paisaje montañoso, pero su vuelta a casa estuvo marcada por una serie de desafortunadas desdichas. Con un billete adquirido para un viaje directo desde Trento a Bari, los problemas comenzaron cuando, debido a un accidente de tráfico, se retrasó su llegada a la terminal. Ante esta situación, decidió abordar un autobús que partía antes de lo previsto. “Mi código QR fue escaneado y me permitieron subir”, relata.
Sin embargo, el viaje no se desarrolló como esperaba. Aunque su billete original no contemplaba interrupciones, el autobús en el que viajaba requería parar en Bolonia y cambiar de vehículo y de conductor. En ese punto, según explica De Nicolo, el sistema dejó de reconocer su reserva, lo que derivó en una discusión con el conductor y el revisor. “Al principio fueron educados, pero luego su actitud cambió y me dijeron que no podía seguir en el autobús”, afirma.
Pese a sus intentos de razonar con los empleados, estos decidieron detener el vehículo en una zona aislada antes de una estación de servicio y obligarlo a bajar del autobús con su equipaje. Mientras intentaba contactar sin éxito al servicio de atención al cliente de la empresa y también a la policía, los empleados continuaron su trayecto. “Fue un abuso. Me dejaron solo, sin opciones inmediatas, en un lugar desolado”, denuncia el joven.
Tuvo que cogerse un taxi
Para salir del apuro, De Nicolo tuvo que tomar un taxi hasta la estación de tren de Bolonia y luego abordar un tren hacia Molfetta, lo que le costó más de 70 euros adicionales a los 40 que había pagado por el billete de autobús. “Me pregunto qué habría pasado si esto le ocurriera a una persona mayor o a alguien menos familiarizado con la tecnología. El frío también podría haber sido un problema grave”, reflexiona.
Hasta el momento, Flixbus no ha ofrecido una respuesta oficial al incidente. Aunque De Nicolo presentó una denuncia formal y envió un correo electrónico certificado a la empresa, asegura que contactar directamente con algún representante ha sido imposible.
El joven también manifiesta su desilusión por la falta de apoyo de los demás pasajeros que presenciaron el incidente. “Sentí la misma sensación que cuando me atacaron en la calle hace unos meses, sin motivo alguno y ninguno de los transeúntes me ayudó. En cambio, creo que siempre debemos apoyarnos”, relató.
Ahora, De Nicolo planea recopilar testimonios de otros pasajeros que hayan experimentado inconvenientes similares con Flixbus. “Quiero dar visibilidad a estas historias para que la empresa se responsabilice y mejore sus servicios”, concluye.
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