
Patatas, huevos, sal y un poco de aceite -en algunos casos también cebolla-, sólo son necesarios estos cuatro ingredientes para hacer uno de los mayores manjares de la gastronomía española, la tortilla de patata. Una elaboración que triunfa sobre las otras en cualquier cena de picoteo o tapa de algún bar. La mejor recena tras una noche de fiesta y el desayuno ideal para coger el día con fuerza. La tortilla encaja bien en cualquier ocasión.
Cuajada o jugosa, con o sin cebolla, más allá de los eternos debates que la rondan, está el problema de cómo conservarla durante varios días para que no se estropee. Recalentarla en el microondas al día siguiente puede valer para una emergencia, pero desde luego no sabrá como el primer bocado tras sacarla de la sartén.
Cómo conservar la tortilla
Para guardar la tortilla de manera adecuada, la mejor opción, según apunta Directo Al Paladar, es esperar a que se haya enfriado por completo y después envolverla en papel transparente o papel de aluminio. Un paso que ayudará a que mantenga fresca y evitará que se seque. Después, habrá que colocar esa porción en un recipiente hermético o en una bolsa con cierre hermético para introducirla en el refrigerador.
El truco de Arguiñano
Para aquellas ocasiones en los que la tortilla haya perdido la jugosidad y la patata se haya resecado un poco, lo mejor es seguir el truco del cocinero beasaindarra Karlos Arguiñano, que propone una receta de aprovechamiento rápida y sencilla. El chef propone meter la tortilla en una salsa de elaboración propia que siga siendo “igual o más jugosa que la receta original” y así le estaremos dando una segunda vida “fantástica”. Ese ‘caldo’ que lo bañe puede ser de tomate, salsa española, salsa verde o pepitoria.
Una vez tengamos preparada la salsa, el último paso consiste en mezclar la tortilla sobrante con ese jugo para que se empape bien de sus sabores mientras permanece en la sartén. De esta manera, ambos ingredientes se calientan a la vez y los sabores se ligan.
Calentar la tortilla al día siguiente
El tiempo aproximado que se puede mantener la tortilla hecha y en la nevera oscila entre los tres y cuatro días. Sin embargo, es preciso saber que cada hora que pasa, y más al estar refrigerada, los bordes se van endureciendo y va perdiendo esa jugosidad del principio. A la hora de comerla al día siguiente, lo mejor es prescindir del microondas y calentarla en una sartén a fuego medio-bajo para conservar su sabor y su textura. Es importante que la intensidad no esté muy alta para que no se queme por fuera antes de que se caliente por dentro.
Para que se temple de forma uniforme, la mejor opción es cubrir toda la superficie de la sartén con un plato o tapa y pasados unos minutos, darle la vuelta, esto hará que mantenga su textura jugosa. También se le puede agregar un poco de aceite para que no se reseque demasiado.
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