
Los ciudadanos de Marsella viven preocupados estas últimas semanas por un enfrentamiento surgido en el distrito 10 de la ciudad. Hace 15 días, una comunidad nómada instaló varias autocaravanas en el aparcamiento de un supermercado y no paran de molestar a todo aquel que se acerca. El problema está siendo especialmente acusado para los estudiantes de la escuela primaria Saint-Loup Centre, cercana al parking, que sufre constantes ataques de estos visitantes. Según ha invormado Le Figaro, la situación ha derivado en una serie de incidentes que afectan la tranquilidad y seguridad de los alumnos.
Varios de los padres han expresado su creciente preocupación debido a las quejas por parte de sus hijos. De forma repetida, esta comunidad ha lanzado proyectiles varios desde el exterior del recinto escolar hacia el patio de recreo. Desde el muelle de carga del supermercado, tiran todo tipo de objetos que podrían hacer daño a los niños: trozos de plástico, vidrio y piedras acaban en su zona de recreo y asustan a los estudiantes. “La indignación crece entre los padres y los niños tienen miedo. No vamos a dejar que ocurra un accidente”, manifestó la madre de un estudiante, citada por Le Figaro. “Un convoy de caravanas se fue ayer, pero llegaron otras cinco. Es un ir y venir constante,” se lamentó Magali, otra madre preocupada.
“No podemos tener un patio a medio cerrar”

El conflicto comenzó hace aproximadamente quince días cuando la comunidad nómada, compuesta por alrededor de treinta caravanas, forzó la entrada a un parking junto a un supermercado para asentarse en el lugar, sin autorización. Los padres de los alumnos ya han presentado denuncias ante las autoridades, quienes también han intervenido para intentar mediar en la situación.
Por su parte, la alcaldía de los distritos 9 y 10 de Marsella ha asegurado que se están tomando todas las medidas necesarias para desalojar a los ocupantes ilegales del estacionamiento. “No podemos permitirnos tener un patio a medio cerrar o niños heridos porque personas lanzan proyectiles”, declaró Anne-Marie d’Estienne d’Orves, alcaldesa de los distritos afectados. Según han comunicado a los medios regionales, las fuerzas del orden han sido solicitadas para ofrecer una solución al problema.
Por el momento, para mitigar los riesgos inmediatos, se ha instalado una cinta de balizamiento en el patio de la escuela. Esperan que este precinto pueda servir de barrera y que impida que los alumnos estén expuestos a los lanzamientos de objetos. Aunque la medida ha logrado frenar los riesgos inmediatos, los padres exigen soluciones más definitivas debido al temor y la inseguridad que sienten sus hijos. “La ira crece entre los padres y los niños tienen miedo. No vamos a dejar que ocurra un accidente”, recalcó Sophie, otra de las madres de los estudiantes afectados. La mujer ha asegurado que los alumnos ya estaban “llorando” el primer día de clase.
La situación sigue sin resolverse y las caravanas continúan generando inquietud en la comunidad local. La policía ha sido solicitada y se esperan acciones para restaurar la tranquilidad y la seguridad en la zona afectada.
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