La pensión no contributiva es una ayuda económica orientada a reconocer el trabajo doméstico, familiar y de cuidados. De esta forma, las amas de casa podrán cobrar una pensión aunque no hayan cotizado nunca. Esta pensión se concede a las personas que no cuentan con el derecho a la pensión contributiva por no haber cotizado el mínimo de 15 años a la Seguridad Social. Para poder acceder a ella, es necesario cumplir con una serie de requisitos.
Cada caso particular es diferente, por lo que es importante saber si puedes optar a una pensión contributiva o a una no contributiva.
- La pensión contributiva es aquella que se basa en los años cotizados y en la base reguladora. Para acceder a ella, es necesario haber cotizado más de 15 años y contar con una edad superior a los 66 años (en caso de haber cotizado menos de 37 años y 3 meses). De los 15 años cotizados, al menos 2 deberán haberse efectuado en los 15 años previos a la jubilación.
- La pensión no contributiva es aquella que se concede a personas sin derecho a la primera por falta de cotización, aquellas que carecen de recursos suficientes por haber estado dedicando su tiempo y esfuerzo al hogar familiar. Existen dos pensiones no contributivas: la de jubilación (otorgada a mayores de 65 años sin derecho a pensión contributiva) y la de invalidez (concedida a personas con una discapacidad igual o superior al 65%).
Esta pensión no contributiva varía dependiendo de los ingresos de la unidad familiar y del solicitante, y puede aumentar con un complemento por hijos a cargo.
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Cómo puedes solicitarla
Para poder aplicar a la pensión no contributiva, las amas o amos de casa deben cumplir con ciertos criterios:
- Deben tener 65 años o más.
- Es necesario que residan en España, habiendo vivido en el país por al menos 10 años entre las edades de 16 y 65 años, incluyendo un período mínimo de dos años consecutivos justo antes de la solicitud.
- No deben poseer ingresos propios que superen el límite anual establecido por el Gobierno, que para el año 2023 fue de 6.784,54 euros para personas que viven solas. Este límite puede ajustarse según la composición del hogar, el número de familiares residiendo y su parentesco con el solicitante.
Por lo tanto, las amas de casa pueden ser beneficiarias de una pensión de jubilación sin haber contribuido a la Seguridad Social, siempre y cuando cumplan con los requisitos de edad, residencia e ingresos. Al solicitar la pensión no contributiva adecuada se les asegura un ingreso mínimo, además de acceso a servicios de salud y asistencia social sin costo. Para más información sobre cómo tramitarla o detalles sobre la cantidad que podrías recibir, te recomendamos visitar las oficinas de la Seguridad Social o consultar su sitio web. Es importante recordar que acceder a esta pensión constituye un derecho y un reconocimiento al rol desempeñado dentro del hogar.
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