El misterio que rodea a una estrella del tenis tras contraer una enfermedad en medio de un torneo

La británica Emma Raducanu, campeona del US Open 2021, atraviesa complicaciones en la presente temporada de la WTA

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Raducanu contrajo un virus en febrero durante un torneo (Reuters)
Raducanu contrajo un virus en febrero durante un torneo (Reuters)

La temporada 2026 de la figura del tenis Emma Raducanu quedó envuelta en la incertidumbre. Cuando parecía reencontrarse con su mejor versión, un problema de salud interrumpió su progresión y la obligó a tomar una serie de decisiones que hoy condicionan su calendario y su rendimiento.

La tenista británica decidió bajarse del WTA 500 de Linz, prolongando una pausa que ya venía tomando forma desde hace semanas. Según confirmó su equipo, la campeona del US Open 2021 continúa recuperándose de síntomas postvirales derivados de una enfermedad contraída a comienzos de febrero en Rumania. Esa situación también la llevó a retirarse del Abierto de Miami durante marzo, en una clara señal de que prioriza su recuperación física por encima de la competencia inmediata.

El origen del problema se remonta al torneo de Cluj Napoca, donde Raducanu protagonizó una actuación destacada. En ese certamen alcanzó la final cediendo apenas un set, en lo que fue su mejor rendimiento de la temporada y una muestra de que su nivel estaba en ascenso. Sin embargo, en ese mismo contexto apareció una infección en el pecho que cambió el rumbo de su gira.

En la final de aquel torneo, la británica cayó de manera contundente frente a Sorana Cirstea por 6-0 y 6-2, en un partido que evidenció un bajón físico marcado respecto a los días previos. Ese episodio no fue aislado: el virus tuvo consecuencias inmediatas en su siguiente presentación.

La tenista no pudo desplegar su nivel durante los torneos siguientes (Reuters)
La tenista no pudo desplegar su nivel durante los torneos siguientes (Reuters)

En el WTA 1000 de Doha, Raducanu debió retirarse en el tercer set de su debut ante Camila Osorio a mediados de febrero. Pese a ello, intentó continuar con su calendario y participó en Dubai, donde volvió a evidenciar dificultades al perder en primera ronda frente a Antonia Ruzic.

Su paso por Indian Wells al mes siguiente tampoco logró revertir la tendencia. Si bien consiguió avanzar en su primer partido, quedó eliminada posteriormente tras una dura derrota ante Amanda Anisimova por un doble 6-1. Tras ese encuentro, la propia Raducanu hizo referencia a las limitaciones que venía arrastrando: “Obviamente, necesito ser agresiva cuando juegue contra esas jugadoras, pero creo que todavía me queda mucho camino por recorrer para lograrlo y necesito aprovechar mis puntos fuertes y probablemente variar un poco más mi juego”.

Aquella autocrítica dejó en evidencia que su rendimiento no solo estaba condicionado por lo táctico, sino también por una merma física que impactó directamente en su juego. La falta de potencia, uno de los aspectos clave del tenis moderno, fue uno de los factores que más influyó en sus resultados recientes.

La situación se agravó en Miami, donde decidió directamente no competir a pesar de haber viajado a Estados Unidos. Ahora, con su ausencia confirmada en Linz, la incógnita gira en torno a cuándo podrá regresar en plenitud. El calendario marca como objetivo el WTA de Madrid, que se disputará entre el 20 de abril y el 3 de mayo. Allí, Raducanu espera retomar la actividad en el inicio de la gira sobre polvo de ladrillo, con la mira también puesta en Roland Garros.

Más allá del problema de salud, el contexto deportivo de la británica suma otros elementos de inestabilidad. A finales de enero se separó de su entrenador Francisco Roig y desde entonces trabaja de manera informal con Mark Petchey en busca de recuperar su mejor nivel. Actualmente ubicada en el puesto 28 del ranking WTA, Raducanu atraviesa un inicio de temporada irregular, con un balance equilibrado de siete victorias y siete derrotas.