11 recomendaciones increíbles para leer y florecer en primavera

Miradas, objetos, pintura, palabras, cuentos para antes y después de acostarse. Historias para disfrutar, conocer y guardar en el corazón en estas novedades –y no tanto- para niños, niñas y jóvenes. #LijEnInfobae

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Aquí estamos, ya en septiembre. Mes en el que brotan plantas y flores. ¿Cómo nace y crece una persona lectora? Yolanda Reyes, escritora y especialista en literatura e infancia dice: “La dificultad para atrapar el sentido de un solo golpe de vista es quizás uno de los mayores tropiezos a los que se enfrenta un lector principiante. Descifrar los sonidos individuales del habla, que en la oralidad eran percibidos como un todo, entraña la difícil tarea de descomponer las unidades en pequeñas piezas (análisis) y luego, la de volverlas a unir para formar palabras, oraciones y párrafos con sentido (síntesis)”.

Leer letra a letra, palabra a palabra a palabra, renglón a renglón es una tarea ardua. Qué mejor que compartir lecturas, que leer en compañía, que invitar a leer a cualquier edad, para que atrapar los sentidos sea cada vez más hermoso, más posible, más apasionante. En esta selección, una serie de título para leer, escuchar, mirar y disfrutar de 0 a 99 años.

Dos con cosas para guardar para siempre

Esa cuchara, escrito por Sandra Siemens, ilustrado por Bea Lozano. Buenos Aires: Limonero, 2020.

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“Una vez hice un pozo con esa cuchara.

Jaime el verdulero, me regaló semillas de calabaza.

Me dijo que tenía que plantarlas en cinco pocitos así de hondos y que para el verano iban a nacer mis calabazas.”

¿Cuántas cosas tienen los objetos para contar? Aquí tenemos la historia de una cuchara, y de la niña que vive con ella. Ella suele agarrar esa cuchara. Cada vez que los objetos son protagonistas, recuerdo el poema Las cosas, de Jorge Luis Borges: “un libro y en sus páginas la ajada / violeta, monumento de una tarde / sin duda inolvidable y ya olvidada, / el rojo espejo occidental en que arde / una ilusoria aurora. ¿Cuántas cosas, / limas, umbrales, atlas, copas, clavos, / nos sirven como tácitos esclavos, / ciegas y extrañamente sigilosas! / Vivirán más allá de nuestro olvido/ no sabrán nunca que nos hemos ido.” Y también algunas odas de Pablo Neruda, como la oda a las cosas: “muchas cosas / me lo dijeron todo. / No sólo me tocaron / o las tocó mi mano, / sino que acompañaron / de tal modo / mi existencia / que conmigo existieron / y fueron para mí tan existentes / que vivieron conmigo media vida / y morirán conmigo media muerte.”

Porque esta cuchara también es un libro sobre la vida y la muerte. Y todo lo que hay en medio. Y, sin embargo, Esa cuchara viene y entremezcla. Las cosas cambian de uso, cuando cambian de mano. ¿Tal vez lo sientan? Un libro hermoso para leer junto con otros. Pienso que además de los poemas mencionados, armaría buena dupla de lectura con El lenguaje de las cosas, de la poeta María José Ferrada, por ejemplo.

La historia sucede entre el detalle y el despojo en las ilustraciones de este libro. La línea gruesa, la paleta reducida. Son sugerentes, dejan lugar al misterio y arman juego con la historia, que es muy poética. Lo espacial en este libro, el diseño entre palabras e imágenes.

La contratapa contiene unos retratos y una pregunta: “¿Qué hace en el cajón de los cubiertos esa cuchara si no se puede usar?”. Muy recomendado para niños, niñas y para quien guste escuchar. No dejen de meter su cuchara en este libro.

Las cosas que guardo, escrito e ilustrado por Mo Gutiérrez Serna. Buenos Aires: Calibroscopio, 2020.

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“Las cosas que me parecen importantes, las voy poniendo todas dentro de mi cabeza.”

Así comienza este libro que nos lleva de la mano a través de una niña pequeña y su transcurrir en las aventuras cotidianas. Un libro cargado de ternura y esos universos gigantes que se abren a partir de los desafíos y aprendizajes enormes que suceden en la niñez.

Las fotos intervenidas con trazos y pinceladas son a la vez sutiles y fuertes, con carácter, y dejan ver las expresiones y sentimientos de esta niña y nos invitan a acompañarla. Un libro que permite jugar con su lectura haciendo muchos guiños a quien lea, sea adulto o niño.

La diagramación, la ubicación en la página. La niña y algo más, no mucho, acciones que, si bien están congeladas en una imagen, dan cuenta del movimiento y del crecer.

¿Dónde se guardan las cosas importantes? Este libro para compartir con las personas pequeñas es una delicia y una apuesta a repasar el día con un libro, promover conversaciones e inspirar la evocación y el amor. Recomendadísimo para personas niñas y sus familias.

Dos para dar vuelta la brújula

Tarumba, una colección para desatontarse la cabeza. Rosario, Libros Silvestres, 2019.

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Algunos de los cuentos que integran esta colección:

MALDELMAIL, de David Wapner, ilustrado por Tati Bavini, nos cuenta la historia de un personaje que nos hace reír con su enfermedad… que es producida por los MAILS (así con mayúsculas). Gato enojado no caza ratones, de Laura Vilche, ilustrado por Josefina Preumayr, propone que los gatos, en asamblea se unen para quejarse, porque, coincidimos, no es justo que se llame gato a cualquier personaje desagradable y oscuro que ande por allí. Gerarda la mutante, de Cristian M, ilustrado por Diego M. Rolle, cuenta la historia de Gerarda, una chica como cualquiera, a la que un día le salen cuernos colorados… Platillos volantes de Diego Colomba, ilustrado por Meli Lovera, comienza así: “Nadie cree, nadie cree. Hasta que cree.”

¿Quién se anima a contar todo lo que ve? Un cuento que pone en juego esta pregunta. Cada título trae una historia disparatada y profunda, que propone reír, reflexionar, preguntarnos. Divertidos, inclusivos con el idioma y los deseos, armados en forma colectiva, estos libros casi fanzines son una propuesta para no perderse.

Cada libro posee un soporte de cartón que trae todo lo necesario para armar una brújula cuentera que invita a inventar cuentos a partir de las palabras que toquen, y también de las lecturas realizadas. En próximas ediciones prometen que los libros estarán contenidos en una cajita de cartón.

"Según el diccionario, “tarumba” es un adjetivo que se aplica a una persona “atontada o confundida, especialmente por haber recibido un golpe en la cabeza”. La misma conmoción nos provocó la lectura de los cuentos que integran esta serie. Cuentos desprejuiciados, desafectados, provocadores, divertidos e incorrectos. Para todos, todas y todes de cero a noventa y nueve mil años." La colección es una producción de Libros Silvestres, Taller de impresión Capitana, y el semanario El eslabón, de Rosario y están disponibles en kioscos de diarios y revistas de Rosario. Llegarán también a librerías especializadas. Estos relatos escritos e ilustrados por artistas locales buscan a sus lectores, y ya lo creo que los van a encontrar.

Su editora, Carolina Musa cuenta que la colección nació con el deseo de llevar los libros a la calle y que son libros a dos tintas impresos en risografía que es una técnica que fue pensada principalmente para realizar grandes tiradas de forma económica. Una colección desprejuiciada para tener en cuenta y disfrutar a cualquier edad. Especialmente recomendada para niñas, niños y jóvenes.

Las crónicas de Harris Burdick: 14 maravillosos autores cuentan las historias. Ilustrado por Cris Van Allsburg. Traducido por Verónica Murguía. México: FCE, 2019. (Primera edición en inglés: 2011)

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En el prólogo, nos adelanta Lemony Snicket: “La modestia me advierte que no debo contestar a esta pregunta retórica, pero es un hecho que Harris Burdick ha arrojado una larga y extraña sombra a lo largo del mundo de la lectura; no muy distinto al hombre que, iluminado por la luna, escondido entre las ramas de un árbol y mirando a través de la ventana con un raro y siniestro objeto en la mano, arrojaba su sombra larga y extraña a lo largo de la pared de tu cuarto apenas la noche de ayer.”

Grandes autores acompañan en este libro tan esperado a Chris Van Allsburg: Tabitha King, Jon Scieszka, Sherman Alexie, Gregory Maguire, Cory Doctorow, Jules Feiffer, Linda Sue Park, Walter Dean Myers, Lois Lowry, Kate DiCamillo, M. T. Anderson, Louis Sachar y el maestro del horror Stephen King.

Es un libro especial para cualquiera, pero tanto más para aquellos lectores que disfrutaron de Los misterios del Sr. Burdick y seguramente miraron e inventaron miles de historias y de todo tipo a partir de cada uno de los misterios.

Snickett cree que estas son las verdaderas historias pensadas por el Sr. Burdick, cuyas elucubraciones son tejidas hace más de veinticinco años. Y tal vez es así, tal vez esta sea la oportunidad que tenemos para descubrir las verdaderas historias de Debajo de la alfombra, de Un extraño día de julio, de Archie Smith, niño maravilla, de Otro lugar, otro tiempo, de Perdido en Venecia, de Huéspedes sin invitación, de El arpa, de La biblioteca del señor Linden, de Las siete sillas (¿Quién que haya leído Los misterios… no recuerda que la quinta silla terminó en Francia?), de La alcoba del tercer piso, de Solo desierto, del Capitán Tory, con ese farol tan misterioso, de Óscar y Alfonso, y de La casa de la calle Maple, cuyo despegue perfecto nos recuerda a Dorothy.

Con sus diferentes estilos, cada uno de estos autores y autoras geniales nos proponen conocer nuevas historias sobre estos misterios, que son infinitos.

Se celebran estas crónicas. Recomendadísimas para jóvenes lectores y para todas las personas niñas y adultas que nos enamoramos de Harris Burdick desde que salió por primera vez en 1984.

Entre la ventana y la jungla: dos de aventuras y búsquedas

Mine y el tiempo. Una aventura puede comenzar en tu ventana. Escrito por María Belén Campero, ilustrado por Fabricio Caiazza en base a fotografías de Inés Martino. Rosario: Cosas invisibles, 2018.

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Este libro obtuvo el premio Editorial Regional de Espacio Santafesino en la convocatoria 2017. Es una apuesta hermosa que combina literatura, juego y filosofía. Cosas invisibles es un grupo autogestivo que “promueve espacios cooperativos para la creación y el disfrute de sentidos a través de la práctica y la apropiación de los recursos de la filosofía.”

Este libro en tiempos de tantas ventanas es una invitación para la pregunta, la práctica y la observación. ¿Qué es el tiempo? ¿Por qué estamos tan apurados? ¿Qué nos perdemos en ese apuro? ¿Qué ganamos? ¿Generamos tiempo para la observación?

“A Mine le gusta mucho mirar por la ventana, por cualquier ventana, pero en especial por la de su habitación, que es larguísima y va casi del piso al techo. Vive en una casa adentro de otra, y no es broma. Su casa está atrás de la de Rosa y en el medio hay un patio grande que las separa y las une.”

Así comienza este libro de Mine, que ante una aparición fuera de lo que esperaba se propone observar e investigar, con su cámara de fotos y mucho tiempo, acompañada por su mamá y por su vecina Rosa, se deja invadir por la curiosidad y la habita.

En la contratapa leemos: Mine explora el mundo y cuestiona las formas del tiempo: ¿Qué es?, ¿puede usarse?, ¿medirse?, ¿controlarse?

Un libro que invita al asombro, la sorpresa, las preguntas y los descubrimientos de las inquietudes propias y del mundo. Al final hay una miríada de preguntas que son hermosas para conversar y seguir leyendo: ¿Qué es el infinito? /EL tiempo ¿es infinito? ¿Dónde está el tiempo? ¿Tiene un lugar? Recomendadísimo para niños y niñas con ganas de mirar por muchas ventanas.

Panthera tigris. Escrito por Sylvain Alzial, ilustrado por Hélène Rajcak. Traducido por Valeria Castelló-Jouvert. Buenos Aires: Iamiqué, 2020.

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“-Usted sabe, señor, que los tigres de esta selva son…

Pero el sabio, otra vez, le impidió terminar la frase:

- ¿Sabes que los dientes carniceros de Panthera tigris están muy desarrollados, sobre todo el cuarto premolar superior y el primer molar inferior?”

Una historia sobre buscar y también sobre encontrar. Un libro en el que se mezcla una historia de ficción con datos científicos. La trama es la siguiente: Un gran sabio que se pone furioso cuando se da cuenta que no sabe nada sobre los tigres de bengala, se pone a investigar metiéndose de lleno en la jungla con un cazador joven que no había leído ningún libro. EL cazador trata de avisarle de los peligros que los acechan, pero nada, el sabio lo interrumpe cada vez con algunos conocimientos eruditos.

La ilustración naturalista es clave en este libro, que tiene formato de cuaderno de viaje. Sobre el blanco y negro van apareciendo colores flúor que, al igual que el cazador joven, también van alertándonos sobre la presencia del tigre. Es muy interesante el ritmo que le da el libro, las ilustraciones en blanco y negro, acompañadas de información científica, y las páginas en donde se suma el color que nos va contando la historia de este viaje.

La edición es hermosa, cuidada, que invita a muchas lecturas posibles. Su lema: “Unas ganas locas de hacer los libros de información más innovadores, más interesantes y más creativos del mundo.”

El libro pone en juego una dicotomía que suele estar presente muchas veces en torno a los saberes. ¿Qué es más importante? ¿Un saber práctico o un saber teórico escrito en un libro? Recomendadísimo para personas niñas y adultas con ganas de adentrarse en la jungla.

Dos de infancias que tienen que crecer en un mundo del revés

Mostremorfosis. Escrito por Mikel Machin. Ilustrado por Melipal Labrit. Buenos Aires: Muchas nueces, 2020.

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Una historieta sobre un cuerpo que no se siente cómodo. Una historia sobre una infancia en el país del no. Mostremorfosis fue publicado por primera vez en una compilación de cómics e historietas llamada PODER TRANS editado por la Editora Municipal de Rosario en 2019.

"Cuando nací me asignaron “sexo femenino”.

Yo no me sentía así" Así comienza.

Una historia de crecer para poder liberarse. Una historia para pensar los estereotipos, la imposibilidad de mirar que muchas veces tiene el mundo adulto ante las sensaciones, pensamientos y sentires de las infancias que los rodean. Es entonces también una historia sobre la soledad.

En la contratapa, Susy Shock escribe: “Cuando dejamos de repetir y de imitar porque suponemos como trans y travestis que solo ahí está el horizonte del deseo, cuando nos atrevemos a quitarnos los diagnósticos de la hegemonía para liberarnos de sus cárceles y límites, nace nuestra propia hermosa aventura… Nuestro cuerpo único y precioso entonces tiene alas…”

Un libro muy recomendado para compartir inquietudes y habilitar conversaciones que propicien que las personas vivamos libres de los mandatos hegemónicos.

Mil nueve setenta (o el mundo del revés). Escrito por Virginia Schuvab, ilustrado por Alicia Pez. Traducción al mapuzungun. Pablo Cañumil. Córdoba: Artilugio, 2020.

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“Me dijeron que en el Reino del Revés / nadie baila con los pies, / que un ladrón es vigilante y otro es juez/ y que dos y dos son tres. (…) Vamos a ver cómo es / El Reino del Revés…”

Estos versos son el epígrafe de este libro. Lo que sigue cuando damos vuelta la página es un pizarrón vacío. Y luego un texto: “Mamá no está. Salió bien temprano a la madrugada. Ayer nos dijo a mi hermana y a mí que iba a cuidar a la Yaya.”

Dos hermanas y un bebé. Una mamá que no está. Un papá que trabaja mucho. Y una nariz que sangra.

Este libro cuenta una historia. La de Las infancias y sus espacios, el cuidado, la familia, los universos, el sufrimiento, las preguntas. ¿Las angustias de una historia sencilla? Sí y no. La coyuntura, el miedo a que los adultos que cuidan no regresen, la soledad de la infancia. Los mundos, los juegos, los espacios de salvación en una coyuntura como la de 1970 en la Argentina, en plena dictadura militar. Porque Mil nueve setenta es, también, un libro sobre la dictadura, y las infancias en lo cotidiano de esa época.

EL libro nos hace girar para leer, vamos dando vueltas. Es en cierto modo leer con el cuerpo en movimiento. Eso arma un juego con la historia, una puerta de entrada para introducirnos a través de un relato íntimo en el clima de toda una época.

Un diseño con mucho movimiento, con mucho trabajo con la paleta que alterna dobles páginas donde predominan el blanco y el negro con otras cargadas de color. Esto logra inquietar y a la vez calmar desde el color, el ritmo, y todas esas vueltas desde la diagramación.

Una apuesta que conmueve y se celebra es esta toma de posición sobre la lengua, ya que el libro cuenta con una traducción al mapuzungun. En general, los libros que están traducidos a lenguas originarias son los que originalmente surgieron en dichas lenguas. No es este el caso:

“Elegimos incluir la traducción del texto en mapuzungun ya que como habitantes no mapuches de Bariloche (Municipio declarado intercultural en año 2015) es nuestra intención alentar el diálogo, el respeto y el encuentro entre lenguas y culturas. Apoyamos una política lingüística que visibilice y revitalice las lenguas de los pueblos originarios preexistentes al Estado nacional.” Recomendadísimo para niños, niñas, jóvenes y adultos.

Dos para las personas más chiquitas de la casa

Cuentos en pijamas. Escrito por Florencia Suarez, ilustrado por Ana Sanfelippo. Buenos Aires: Orsai, 2020.

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Dice Florencia que escribió este libro inspirada en las historias que le cuenta a su hija Helena todas las noches. “Este libro busca la conexión entre las personas grandes y los niños y niñas a la hora de irse a dormir. Siento que es un momento de gran calidad en la relación y tan pero tan valioso. En un libro que escribí con mucho, muchísimo, amor.”

Este libro es una belleza. Los textos de Florencia están acompañados por las ilustraciones de Ana Sanfelippo (Cuentan que Florencia no los podía pensar con otras imágenes) Son tres historias simples que en un momento dan un pequeño giro y conmueven con ternura, algunas dosis de humor. Tres aventuras protagonizadas por una nena: Helena, un nene: Camilo y un perro: Limón. Dedicatorias…

Las ilustraciones orgánicas, con mucho movimiento, realizadas en guache y lápices de colores, es sutil, con detalle y minuciosidad, muchos personajes muy expresivos, que arman un clima hermoso de pequeñas personas en su mundo cobijado. Cuentan escritora e ilustradora que los personajes tienen varios guiños con la realidad: Ana incluyó a sus gatas, por ejemplo.

Los tres cuentos son: Pequeña Helena, Todos juntos y Agua de color. Y el Chin pum en cada cuento, que podría ser un protagonista más que recorre todo el libro. Es un libro ilustrado en donde textos e imágenes se potencian.

“Hasta que una tarde, como todos los días a la misma hora, su abuela fue de visita y le llevó una pequeña caja.

- Camilo cuando no tengas ganas de bañarte, abrila.

- ¿Qué hay adentro, abuela? – preguntó Camilo.

-Acá adentro vas a encontrar las ganas de bañarte.”

¿Se imaginan encontrar ganas de “loquesea” en una caja? Hermoso.

La edición es muy cuidada, y estuvo a cargo de Margarita Monjardín.

El libro cuenta con un código QR que nos promete la canción Cuentos en pijama cantada por Hilda Lizarazu, pero termina dándonos mucho más: Toda la presentación del libro, comandada por Hernán Casciari, la lectura de los cuentos, y muchas sorpresas más. Un libro recomendado para leer… en pijama.

¿Qué ve el pintor?, escrito e ilustrado por Cynthia Alonso. Mar del Plata: Lecturita; Buenos Aires: Arte a Babor, 2020.

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Este cartoné que se celebra. Un libro de los cuadraditos en cartoné que no es un libro más. ¿Qué ve el pintor? nos invita a mirar con otros ojos. En la contratapa leemos: “Henri nunca salió de la ciudad. Su imaginación lo llevó de viaje.” Al lado de esta frase hay una reproducción de “Yo mismo: retrato-paisaje” de Henri Rousseau, 1890 (Praga)

En las imágenes se va profundizando en todo lo que podemos imaginar, con solo abrir los ojos y mirar profundo. El libro recorre desde la mañana, lo primero que ve el pintor al levantarse, hasta lo que ve por la noche, cuando guarda sus pinceles. Lo que hay y lo que vemos nunca es lo mismo, y este libro le saca el jugo a esta mirada.

Estoy convencida que este libro es especial candidato a ser el más mordido de cualquier casa. Digo el más mordido siguiendo con el concepto de Yolanda Reyes que cuenta que en su espacio infantil “Espantapájaros” cuenta con una sección de libros que se llama “Los más mordidos”, que reúne los libros que literalmente son los más elegidos por sus lectores y lectoras, elegidos y saboreados. La colección se llama Había una vez un cuadro y es una propuesta hermosa de Lecturita y Arte a babor.

Un libro para leer, compartir, regalar y morder. Recomendadísimo para las personas más pequeñas de la casa.

Y uno de yapa…

Las super 8. Un verano de película. Escrito por Melina Pogorelsky y Maricel Santin. Ilustrado por Sabina Álvarez Shurmann y Carolina Romano. Buenos Aires: Ralenti, 2020.

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Cuando ya había cerrado la selección para esta nota, recibí un mensaje. Esa tarde me llegaría Las Súper 8. Un verano de película. Y me entusiasmé. Tuve que esperarlo. Es el segundo título de la serie de las súper 8. Este libro está realizado por ocho mujeres. Además de las escritoras y las ilustradoras, participaron las dos editoras, la correctora y la diseñadora. Otras súper 8.

Las guardas y las solapas del comienzo del libro ya introducen en la historia con un gran mapa de todos los personajes. Brenda, Nati, Ofelia, Lucrecia, Uma, Sol, Juana y Sofía. Están más grandes. Pasó un año desde su misterioso comienzo.

Entramos a esta novela en viñetas de la previa de los mensajes. Un año planificando podría ser el título de esta primera parte donde nos van metiendo en la película que es el objeto de deseo de este verano que comienza. Los escenarios distintos se funden en una doble página que nos sitúa en el camping, donde las súper 8 van a volver a encontrarse.

Y este reencuentro de las chicas es muy especial. Tan distinto al miedo del primer encuentro.

“Mamá nos miraba con ternura.

-Las Súper 8, en un verano de película –dijo, aplaudiendo entusiasmada.

Estaba a punto de decirle que eso era un cliché, y que este era un plan no apto para madres y padres. Habíamos hablado mucho con las chicas de eso durante el año. Ellos quisieron hacer su película cuando eran chicos, pero no solo no lo habían logrado, sino que hasta habían terminado peleados. A nosotras no nos iba a pasar.”

Esta novela contada con múltiples lenguajes tiene muchas puertas de entrada. Con el espíritu de Los 7 secretos, pero profundizando mucho más, este segundo libro de la serie narra desde la palabra, las viñetas, las ilustraciones a doble página, los guiones de la película que se está armando diferenciado y un agregado: las recetas. Todas realizables. El clima de película se vive en el libro entero, los espacios de producción, de invención, la división de tareas, la preparación y búsqueda de las locaciones, los misterios que aparecen. Los vínculos con el afuera, el despertar preadolescente. Todo esto y mucho más en una novela imperdible e inspiradora para escribir, dibujar, cocinar y hacer películas, otras de teatro, cómics y mucho más con amigas y amigos. ¿Qué puede ser mejor que eso?

La solapa y la guarda del final del libro nos proponen habitar el intermedio. Nos van presentando y dando indicios de lo que se viene. Y lo que se viene, parece, no es otro verano. Historias en la nieve se anuncia: Las ocho amigas viajarán a la montaña y allí, parece, van a tener que estar muy unidas para enfrentar nuevos misterios y aventuras. Yo ya lo estoy esperando.

Otro libro de Ralenti en donde la escritura, la ilustración y el cine se unen para seguir contándonos esta súper historia.

Recomendadísimo para valientes que leen en forma autónoma, pero también para compartirlo por capítulos antes de dormir o en cualquier otro momento. O para hacer un mix, a veces lectura en solitario, a veces compartida.

Para terminar, vuelvo a Yolanda Reyes, ella propone: “La posibilidad de entender nuestra común humanidad desde las perspectivas múltiples del lenguaje literario, como texto habitado por sujetos, hace posible el antiguo mandato filosófico del “conócete a ti mismo” (y conoce en ti mismo a los demás) y sitúa a la lectura, no solo durante los primeros años, sino durante la vida, como un gran texto que transporta el torrente de nuestras voces y nuestras experiencias para acompañarnos en la tarea más difícil: la de la educación sentimental.”

De eso se trata, de compartir lecturas, de abrir abanicos, de proponer experiencias artísticas sin adjetivos, que emocionen, conmuevan e inviten al disfrute, a la pregunta, a la reflexión. Es decir, a la educación sentimental.

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