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Rebeca Grynspan pierde el liderato en la carrera por la Secretaría General de la ONU tras segunda votación

La costarricense pasó de 10 a siete respaldos en 22 días y quedó empatada en el segundo lugar, mientras la guyanesa Carolyn Rodrigues-Birkett tomó la delantera

Rebeca Grynspan obtuvo siete votos favorables en la segunda consulta informal del Consejo de Seguridad, tres menos que en la primera ronda. REUTERS/Eduardo Munoz
Rebeca Grynspan obtuvo siete votos favorables en la segunda consulta informal del Consejo de Seguridad, tres menos que en la primera ronda. REUTERS/Eduardo Munoz
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La costarricense Rebeca Grynspan perdió el primer lugar en la carrera por convertirse en la próxima secretaria general de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), después de que el Consejo de Seguridad realizara este viernes su segunda votación informal para medir el nivel de respaldo que mantienen las candidaturas.

Grynspan obtuvo siete votos para “alentar” su candidatura, cuatro para “desalentarla” y cuatro papeletas sin opinión, según resultados extraoficiales divulgados por el medio especializado PassBlue y citados también en reportes internacionales.

El resultado marca un retroceso respecto de la primera consulta, celebrada el 30 de julio, cuando la exvicepresidenta costarricense encabezó la contienda con 10 votos favorables, uno en contra y cuatro sin opinión.

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En apenas 22 días, Grynspan perdió tres respaldos favorables y recibió tres votos adicionales de rechazo, una variación que permitió que otra de las aspirantes latinoamericanas tomara el primer puesto.

Carolyn Rodrigues-Birkett pasa al frente

La nueva líder de la consulta es la excanciller de Guyana Carolyn Rodrigues-Birkett, quien consiguió ocho votos para alentar su candidatura, tres para desalentarla y cuatro sin opinión.

Aunque la guyanesa también perdió respaldo en comparación con la primera ronda —cuando había conseguido nueve votos favorables—, la caída más pronunciada de Grynspan fue suficiente para que Rodrigues-Birkett asumiera la primera posición.

El argentino Rafael Mariano Grossi, actual director general del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), quedó empatado con la costarricense en cantidad de votos favorables, con siete apoyos.

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Sin embargo, su nivel de rechazo fue mayor: Grossi recibió seis votos para desalentar su candidatura y dos papeletas sin opinión, frente a los cuatro votos negativos obtenidos por Grynspan.

La segunda votación deja así una competencia todavía abierta, sin que ninguno de los aspirantes haya logrado construir por ahora una mayoría suficientemente sólida para anticipar quién podría recibir finalmente la recomendación del Consejo de Seguridad.

La guyanesa Carolyn Rodrigues-Birkett pasó a liderar la carrera por la Secretaría General de la ONU con ocho votos para alentar su candidatura.  REUTERS/Eduardo Munoz
La guyanesa Carolyn Rodrigues-Birkett pasó a liderar la carrera por la Secretaría General de la ONU con ocho votos para alentar su candidatura. REUTERS/Eduardo Munoz

El peso de los cinco países con derecho de veto

Las primeras consultas para elegir al próximo secretario general de Naciones Unidas se desarrollan mediante votaciones indicativas entre los 15 integrantes del Consejo de Seguridad.

Cada miembro puede señalar si desea “alentar”, “desalentar” o no expresar una opinión sobre cada candidatura.

Los resultados individuales son confidenciales, por lo que no permiten conocer qué país respaldó o rechazó a cada aspirante. Esa característica adquiere especial relevancia debido al papel de los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad: Estados Unidos, Rusia, China, Francia y Reino Unido.

Cada uno de esos países dispone de derecho de veto.

Para que una candidatura pueda ser recomendada formalmente a la Asamblea General necesita al menos nueve votos favorables entre los 15 integrantes del Consejo y no recibir el veto de ninguno de los cinco miembros permanentes.

Por esa razón, el número total de respaldos no es el único elemento decisivo. Una candidatura podría contar con una mayoría amplia y aun así quedar bloqueada si uno de los cinco miembros permanentes decide vetarla.

También se espera que algunos de esos países reserven sus preferencias hasta etapas posteriores del proceso, cuando la lista de candidatos comience a reducirse y las negociaciones diplomáticas adquieran mayor peso.

Los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad —Estados Unidos, Rusia, China, Francia y Reino Unido— tienen derecho de veto sobre la candidatura recomendada. REUTERS/Eduardo Munoz/File Photo
Los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad —Estados Unidos, Rusia, China, Francia y Reino Unido— tienen derecho de veto sobre la candidatura recomendada. REUTERS/Eduardo Munoz/File Photo

Cinco mujeres y tres hombres buscan suceder a Guterres

Hasta ahora, ocho personas —cinco mujeres y tres hombres— aspiran a suceder al portugués António Guterres, de 77 años, cuyo segundo mandato de cinco años concluirá el 31 de diciembre de 2026.

Además de Grynspan, Rodrigues-Birkett y Grossi, figuran entre los contendores Macky Sall, de Senegal; Olara Otunnu, de Uganda; María Fernanda Espinosa, de Ecuador; Michelle Bachelet, de Chile; e Ivonne A-Baki, también de Ecuador.

La fuerte presencia latinoamericana tiene como telón de fondo una tradición de alternancia geográfica entre regiones, aunque esta no constituye una norma obligatoria y no siempre se ha cumplido.

Diversos sectores también impulsan que Naciones Unidas elija por primera vez en su historia a una mujer como secretaria general.

En ese escenario, Grynspan reúne ambas características: es latinoamericana y, de obtener el cargo, se convertiría tanto en la primera costarricense como en la primera mujer en dirigir la ONU.

Ocho aspirantes buscan ocupar el cargo que dejaría en diciembre António Guterres. REUTERS/Eduardo Munoz
Ocho aspirantes buscan ocupar el cargo que dejaría en diciembre António Guterres. REUTERS/Eduardo Munoz

La apuesta de Costa Rica

Grynspan, de 70 años, fue vicepresidenta de Costa Rica entre 1994 y 1998 y actualmente ocupa la Secretaría General de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD).

Costa Rica presentó oficialmente su candidatura el 3 de marzo.

Su desempeño en la primera votación había generado expectativas al colocarse en el primer lugar con 10 respaldos, pero la segunda consulta modifica el escenario al reducir su apoyo hasta siete votos.

Aun así, la costarricense continúa entre las candidaturas con mayor respaldo y mantiene margen para recuperar posiciones en futuras rondas.

La elección se desarrolla además en un período particularmente complejo para Naciones Unidas, marcado por divisiones persistentes dentro del Consejo de Seguridad, dificultades financieras, cuestionamientos al multilateralismo y conflictos internacionales en los que el organismo enfrenta limitaciones para intervenir.

Las presiones presupuestarias y los cuestionamientos de gobiernos como el de Estados Unidos, encabezado por Donald Trump, también forman parte del contexto en el que deberá desenvolverse quien suceda a Guterres.

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