Así fue el gigantesco operativo contra El Mesa en Bogotá: agentes encubiertos, 23 arrestos, 16 bienes y autos de lujo incautados

La investigación expuso cómo la red utilizaba taxis y viviendas alquiladas para ocultar actividades ilícitas mientras extendía su influencia en diferentes zonas urbanas

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Un operativo coordinado permitió el decomiso de diecisiete inmuebles, varios automóviles y la detención de una veintena de presuntos integrantes, tras un año de investigaciones sobre actividades ilícitas asociadas al grupo - crédito Policía Nacional
Un operativo coordinado permitió el decomiso de diecisiete inmuebles, varios automóviles y la detención de una veintena de presuntos integrantes, tras un año de investigaciones sobre actividades ilícitas asociadas al grupo - crédito Policía Nacional

Más de diecisiete bienes, incluidos cuatro vehículos de alta gama y dos taxis, fueron incautados por las autoridades en Colombia a la organización criminal El Mesa, tras un operativo en el que se detuvo a 23 presuntos miembros.

Según información de las autoridades, la medida representó uno de los golpes más relevantes contra el crimen organizado en Bogotá y Soacha.

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Las autoridades decomisaron bienes bajo extinción de dominio: diecisiete inmuebles y vehículos, entre los que se encuentran cuatro camionetas de alta gama, dos taxis y dos vehículos particulares.

Estos activos habrían sido adquiridos con recursos obtenidos de delitos como secuestro y homicidio, y están vinculados a El Mesa, organización originaria de Antioquia conocida por su expansión violenta y el uso de fachadas como taxis para el tráfico de armas y drogas.

Los bienes y vehículos incautados a la red criminal El Mesa incluyen diecisiete inmuebles y automóviles, cuatro camionetas de alta gama, dos taxis y dos vehículos particulares, ubicados en Bogotá, Soacha y otros municipios.

La desarticulación de ‘El Mesa’ impacta directamente en la disminución del crimen organizado y la violencia en Bogotá y Soacha- crédito Mebog
La desarticulación de ‘El Mesa’ impacta directamente en la disminución del crimen organizado y la violencia en Bogotá y Soacha- crédito Mebog

La fortuna decomisada, ahora bajo custodia estatal, provendría de actividades como secuestro y homicidio, según autoridades. Todo esto se logró tras un año de investigaciones y numerosos procedimientos policiales orientados a desarticular el grupo.

Así operó la red y se dio el golpe policial

El operativo concluyó después de doce meses de indagaciones, con agentes encubiertos, interceptación de llamadas, búsquedas en bases de datos y análisis de vínculos criminales, detalló el general Giovanni Cristancho, comandante de la Policía de Bogotá, en declaraciones recogidas por Semana.

Parte fundamental de la investigación incluyó quince diligencias de registro y allanamiento en Suba, Soacha y Chiriguaná (Cesar). Allí se logró la captura de dieciocho personas, diecisiete de ellas con orden judicial y una en flagrancia. Cuatro de los detenidos están señalados por los investigadores como responsables de homicidios selectivos en la capital.

Antecedentes y expansión de El Mesa

El Mesa, cuyo origen se remonta al municipio de Bello (Antioquia), expandió sus actividades hacia Bogotá en 2012. Su accionar criminal involucró el uso de taxis para transportar drogas y armas, cubriendo rutas desde la localidad de Usme hasta Suba.

Según las autoridades citadas por el medio mencionado, el grupo empleaba viviendas alquiladas temporalmente para ocultar armas y estupefacientes. Allí la droga era dosificada antes de ser distribuida en estacionamientos, discotecas y la vía pública de zonas como Suba. En Bogotá, la organización también es conocida como Los paisas.

Entre los capturados se encuentran sicarios y coordinadores responsables de homicidios y desaparición forzada durante marzo de 2025 - crédito Mebog

Semana recordó que, desde fechas recientes, advirtió el crecimiento de las actividades delictivas de El Mesa y su propagación sistemática desde Medellín hacia Bogotá y otras ciudades.

Pese a los recientes operativos y la captura de decenas de miembros, El Mesa mantiene una reputación de extrema violencia en su disputa por el territorio, continuando su actividad desde su enclave original en Antioquia.

La operación alteró el flujo criminal y sus finanzas en 550 millones de pesos mensuales

La operación policial permitió la detención de 23 personas: dieciocho aprehendidas durante los allanamientos —diecisiete por orden judicial y una en flagrancia—, incluyendo a coordinadores y ejecutores de homicidios. Entre los capturados figura alias Alejo, identificado como el principal coordinador en Bogotá y presunto responsable de ordenar asesinatos.

También está alias Nías, jefe de sicarios que, según las autoridades, inició su actividad criminal a los trece años y tendría antecedentes en por lo menos cincuenta homicidios. Además, hay otros individuos señalados por roles en el transporte y distribución de drogas.

El impacto financiero de esta intervención es relevante: según cifras oficiales, las ganancias criminales afectadas superan los 550 millones de pesos mensuales, recursos que la organización utilizaba para adquirir armas y expandir su presencia hacia el oriente de Antioquia.

El operativo simultáneo desarticuló parte de la estructura criminal que abandonaba cuerpos en bolsas en zonas urbanas clave - crédito Mebog
El operativo simultáneo desarticuló parte de la estructura criminal que abandonaba cuerpos en bolsas en zonas urbanas clave - crédito Mebog

Este boquete en las finanzas ilícitas representa un golpe sustancial a las operaciones del grupo fuera de la capital.

Expansión, violencia y métodos de ocultamiento dificultaron la acción del Estado

Desde 2012, el grupo El Mesa, originario de Bello (Antioquia), intensificó su expansión hacia Bogotá mediante la rotación de coordinadores y el empleo de estrategias móviles, lo cual dificultó durante años la labor de las autoridades.

Las zonas de influencia identificadas incluyen barrios como La Gaitana, Fontanar, Villa Cindy, Santa Rita, Santa Cecilia, Lisboa y Bilbao. La distribución de drogas se realizaba en parqueaderos, discotecas y espacios públicos, utilizando taxis como fachada para el transporte de estupefacientes y armas entre localidades como Usme y Suba.