
El retorno de la producción nacional de radioisótopos en Colombia marca un avance sustancial en la autonomía tecnológica y científica del país, con repercusiones directas en la salud, la gestión del agua y el desarrollo de investigaciones estratégicas.
Después de más de 30 años de inactividad, el Servicio Geológico Colombiano (SGC) reactivó en diciembre de 2025 el reactor nuclear IAN-R1, lo que significa no solo la recuperación de una capacidad científica, sino una respuesta frente a la dependencia de insumos importados y los riesgos asociados a interrupciones internacionales en la cadena de suministros.
Ahora puede seguirnos en Facebook y en nuestro WhatsApp Channel
En palabras de Édgar Mauricio López, coordinador del Grupo de Trabajo Reactor Nuclear del SGC, este avance representa “una capacidad estratégica que fortalece la autonomía tecnológica de Colombia, reduce la dependencia externa en tecnologías clave y respalda la toma de decisiones con información propia, confiable y oportuna”, consolidando una etapa de innovación para la nación.
El primer radioisótopo producido en esta nueva fase fue el bromo-82, generado el 23 de diciembre de 2025 tras una irradiación de aproximadamente cuatro horas.
Se trata de un trazador clave para el estudio del ciclo del agua, fundamental para el monitoreo de acuíferos y la gestión de recursos hídricos.

Según detalla el Servicio Geológico Colombiano, “gracias a su vida media cercana a las 36 horas y a su comportamiento químico, permite rastrear el movimiento del agua en sistemas superficiales y subterráneos, determinar el origen y la edad de los acuíferos, evaluar procesos de recarga hídrica y detectar posibles fuentes de contaminación”.
Esta herramienta científica es esencial en el manejo sostenible del recurso, escenario especialmente relevante en el contexto de variabilidad y cambio climático.
La utilidad de los radioisótopos trasciende la geociencia. Su uso es frecuente en diagnósticos médicos e investigaciones biológicas de alto nivel. Como subraya el SGC, funcionan como una “marca” para seguir procesos invisibles, como el comportamiento de sustancias dentro del cuerpo o el recorrido de contaminantes en el subsuelo. Su capacidad para emitir radiación controlada y predecible permite “marcar” estos fenómenos de modo permanente y seguro bajo protocolos internacionales de radioprotección.
En el ámbito de la medicina, los radioisótopos han sido determinantes en la evolución de la llamada medicina nuclear. Tal como remarca Camilo Prieto Valderrama, investigador de la Universidad Javeriana y director de la Red Nuclear Colombiana, existen radioisótopos específicos para el tratamiento oncológico.

El yodo-131, utilizado en terapias contra el cáncer de tiroides, es paradigmático: la glándula tiroidea absorbe el yodo, y la radiación emitida destruye selectivamente las células cancerosas remanentes. Prieto aclara que, aunque el yodo-131 aún no se produce en el reactor colombiano, el caso ejemplifica “los alcances y beneficios” de estos elementos para la salud pública.
El Organismo Internacional de Energía Atómica también documenta el uso de radioisótopos en imágenes diagnósticas, alivio de dolores por artritis o cáncer óseo y tratamientos de tumores hepáticos, siempre bajo estrictos controles de dosis y seguridad.
La producción de radioisótopos en el país se detuvo en los años noventa tras la liquidación del Instituto de Ciencias Nucleares y Energías Alternativas (Inea), responsable entonces del reactor nuclear donado por Estados Unidos en 1965.
A partir de ese momento, el SGC asumió su operación y orientó el uso hacia estudios geológicos, hídricos y ambientales, apartándose de la creación de estos átomos inestables.
Esta interrupción tecnológica dejó a Colombia en una situación de vulnerabilidad: como recuerda Prieto, un desabastecimiento en 2022 obligó a suspender el 85% de los servicios de medicina nuclear y dejó sin atención médica a más de 3.000 pacientes.

La reactivación del reactor y la producción del bromo-82 abren el camino para la obtención de otros radioisótopos de alto valor, como el oro-198 (con aplicaciones en estudios geológicos y desarrollo de nanopartículas para terapias contra el cáncer en colaboración con universidades) y el fósforo-32, relevante en investigaciones biomédicas, ambientales y agrícolas.
La fabricación de estos elementos implica someter sustancias estables (como el bromo-81) al bombardeo controlado de neutrones, volviéndolas inestables y generando radioisótopos útiles para aplicaciones científicas y médicas.
Prieto describe el proceso: “Lo que hicieron en este caso fue coger el bromo 81 y bombardearlo con neutrones. Y cuando lo bombardean con neutrones se consigue el bromo-82”.
Además, el SGC destaca otras infraestructuras técnicas asociadas al ámbito nuclear, como el laboratorio de carbono-14, los laboratorios isotópicos de agua y la Planta Gamma, la mayor instalación radiactiva del país, en la que se emplea cobalto-60 para eliminar microorganismos en alimentos y preservar bienes culturales y arqueológicos.
Colombia, pese a contar con reactores desde hace seis décadas, no había consolidado hasta ahora una producción amplia y sostenida de radioisótopos, a diferencia de otras naciones sudamericanas.
El SGC remarcó que esta capacidad recuperada refuerza el liderazgo nacional en el uso pacífico de tecnologías nucleares, siguiendo protocolos internacionales de seguridad y radioprotección que exigen la justificación del beneficio, la optimización de dosis y el cumplimiento estricto de los límites de seguridad.

El interés por fortalecer este sector llevó a que, en noviembre de 2022, actores como el Ministerio de Minas y Energía, la academia, la Red Nuclear Colombiana y el Congreso nacional, junto al SGC, impulsaran un renovado debate nuclear. Actualmente, se tramita un proyecto de ley, liderado por María del Mar Pizarro, que busca regular de forma integral las actividades del sector y asegurar el uso seguro y responsable de la tecnología nuclear.
La producción reactivada de radioisótopos es un avance técnico con repercusiones directas en el diagnóstico médico, la investigación científica, el control ambiental y la formación de talento especializado.
Los radioisótopos, átomos inestables que emiten radiación de manera controlada, se han integrado de forma silenciosa pero fundamental en rubros como la salud, la agricultura y la conservación cultural, confirmando su presencia clave en la vida cotidiana de los colombianos.
Más Noticias
Abelardo de la Espriella desató polémica por baile junto a su esposa en pleno Jueves Santo: “Respete”
Un video publicado por el candidato presidencial, en el que comparte un baile con su pareja Ana Lucía Pineda, generó una oleada de reacciones encontradas por el contexto religioso de la fecha

Hallaron dos cadáveres dentro de un carro; dejaron una nota en el parabrisas: “Por ladrones”
La aparición de los cuerpos con señales de haber sido baleados en un automóvil desencadenó la alarma y llevó a que se realizará un nuevo llamado ante la demanda de protección entre los habitantes rurales del Catatumbo

Autoridades realizarán una revisión técnica en el peaje Casablanca, tras el accidente que dejó cinco muertos
Un estudio determinará el papel de la infraestructura vial en la siniestralidad tras el choque de una tractomula sin frenos que causó múltiples muertes y heridos. La comunidad reclama desde hace años por la ubicación y las condiciones del corredor

James volvió al EA26: estas son las estadísticas que tiene el “10″ en el videojuego del mundial
El capitán de la selección Colombia fue titular en los dos compromisos de la fecha FIFA a pesar de la poca continuidad que tiene en su club
Once Caldas vs. Independiente Medellín - EN VIVO: siga aquí el partido de la fecha 15 de la Liga BetPlay I-2026 en el estadio Palogrande
El partido que se jugará en la ciudad de Manizales resulta clave para el blanco en su deseo de clasificar a las finales de manera anticipada, mientras que el Poderoso debe ganar para mantener las oportunidades de clasificar



