Bogotana que se hizo viral por su particular mascota explicó cómo es vivir con él: “Yo sé que no es normal”

Según explicó, necesita de una rutina de tina en las mañanas y en las noches, de al menos media hora

Guardar
Los patos pueden durar de
Los patos pueden durar de 10 a 12 años en condiciones optimas - crédito Freepik

Mientras estaba en rutina de tina con Fito, como bautizó a su pato mascota, la creadora de contenido bogotana Sofía Niño explicó cómo ha sido su experiencia cuidando de este ovíparo en Bogotá.

“Todo empezó un día casual de diciembre que fui a almorzar con mi familia y me salió un TikTok de un pato bebé con un sombrero verde”, que terminó enseñándole al resto de su familia.

Ahora puede seguirnos en WhatsApp Channel.

Animados con la idea de cuidar a uno, decidieron buscar un criadero cerca de la ciudad y lo encontraron en Fusagasugá. La persona que atendía “venía al siguiente día y Bogotá y dijo que podía traer el pato sin ningún problema”.

Así que, “esa misma noche” Sofia habló con la trabajadora del lugar y junto con los demás miembros de su familia se sentaron “a escoger nombres para el pato, porque iba a ser un niño, y pensamos en todos los cuidados que necesitaba”.

En un par de semanas ha desarrollado cierto lazo con su familia que lo ha llevado a disfrutar de la compañía en todo momento - crédito @sofianino123 / TikTok

Con una gata y una perrita en casa, Sofía admitió que su idea de incorporar u miembro con plumas a la familia era poco usual, pero, en videos más recientes, ha sabido ir adaptándose a la familia Niño y su vida en la ciudad.

“Yo sé que no es normal tener run pato de mascota y la gente que ha tenido patos de mascota, normalmente, o se lo ganó en una primera comunión o lo compró, porque le parecía tierno cuando era bebé, pero al crecer lo regala o lo envía a una finca”.

Y continuó: “En nuestro caso, cuando decidimos tener el pato, yo internamente pensé que no importaba la responsabilidad que viniera de tenerlo. Independientemente de lo que pase, si uno decide tener una mascota, uno debe cuidarla, dedicarle tiempo, los cuidados necesarios y no regalarla una vez crezca. El pato se queda... dura de 10 a 12 años y ese es el tiempo que estará con nosotros”.

Pero no solo él ha tenido que adaptarse a la vida en familia. Su familia ha tenido que adaptarse también a sus necesidades, entre ellas el baño diurno y nocturno que sin falta toma durante media hora.

“Es mucha responsabilidad un pato”, explicó Sofía, “pero ahora conozco mucho más sobre el tema. Lo primero es que ellos no aprenden dónde hacer sus necesidades, entonces, no tienen control de esfínteres. Ellos andan caminando por ahí y se van haciendo popó. Eso ha sido complicado porque él es muy consentido y le fascina arrunchársele a uno en el cuello, pero de la nada se para, bate la colita y se caga (encima tuyo).

Fito ha  crecido un
Fito ha crecido un poco cada día desde que llegó a Bogotá - crédito @sofianino123 / TikTok

En apenas dos meses pasó de ser un patito frágil al lado de las otras dos mascotas de la familia, a relacionarse con ellas e, incluso, robarse su comida.

“Yo tengo una gata y una perrita. Pensamos que ellas lo iban a atacar o querrían comérselo, entonces, al principio estábamos muy asustados, pero resultaron ser amigos. No mejores amigos, el pato lleva unas cuantas semanas en la casa, pero se le acerca a la gata y ella no hace absolutamente nada. Y la perrita lo cuida, lo persigue y le da mordisquitos en la cola en juego y él responde con picotazos”.

Su tamaño y sus hábitos han ido cambiando. “Él llegó muy chiquito, pero se creció, cada día crece más, crecen a toda”, y también, dejo de piar en todo momento para pasar a hacer un sonido algo más maduro: “No me esperaba que estuviera haciendo pii, pii, pii, pii, pii todo el día. No paraba hasta que está dormido. Es un poco desesperante al principio, pero ya después uno se acostumbra”.

Sin embargo, la familia Niño dice estar muy feliz con la decisión de incluir en sus vidas a Fito; ya que, en apenas unos días llegaron a tenerle un gran cariño, al igual que él a ellos: “Son muy amorosos, se dejan dar besos, lo persiguen a uno a todos lados, se le arrunchan a uno, al hablarles cierran sus ojitos”.

Su relación con el agua es quizás el aspecto más importante para lograr satisfacer sus necesidades patunas, pero, una vez tuvo acceso a una bañera, el cuidado se volvió mucho más orgánico, como con cualquier otro animal: “Ellos necesitan de mucha agua. No solamente para tomar, porque toma todo el día, sino para nadar también. Entonces, él tiene una rutina por la mañana y por la noche, por la mañana se mete a la tina y nada media hora y después sí sale al sol”, mientras que, “por la noche, antes de acostarse a dormir a las 9:30 o 10:00, hace otra tanda de tina. Lo único es que si te paras y lo dejas solo el empieza a piar como loco hasta que regreses”.