Imagen vía @underwearexpert
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Poco a poco, la industria de la moda está abriendo a una nueva generación de mujeres que están rompiendo con los cánones de belleza establecidos, pero ¿qué pasa con los hombres?

Las noticias sobre la inclusión de mujeres gordas en agencias de modelos se multiplican. También así aquellas que discuten hasta que punto una mujer tiene una talla normal o pasa a ser una 'plus size'. Tess Holliday, una mujer que mide poco más de 1,60 metros y pesa 120 kilos, está representada por Milk Models desde hace algunos meses, después de tiempo trabajando de manera independiente e intentar hacerse un hueco desde sus redes sociales. Quizá es el ejemplo más extremo, pero muestra una realidad hasta el momento inexistente.

La presión sobre la perfección del cuerpo se ha focalizado durante años sobre las mujeres. Ellas son las que en mayor medida sufren desórdenes alimenticios y ellas eran, hasta ahora, las que más dinero se dejaban en unas tiendas de ropa con un tallaje habitualmente irreal. Entonces, es normal que el canon de belleza femenino haya sufrido esa pequeña revolución que ha supuesto un alivio para todas pero, ¿qué pasa con los hombres?

Imagen vía @bennobulang
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No es solo patrimonio exclusivamente femenino el hecho de tener una imagen distorsionada sobre cómo ha de ser un cuerpo perfecto. No es tampoco el hecho de considerar quién tiene un rostro bello.

Si bien es cierto que en los últimos años las pasarelas masculinas se han llenado de rostros poco comunes -gracias, Prada-, no lo es tanto que diferentes cuerpos hayan conseguido entrar en ellas. Y el cuerpo masculino también sufre diferencias aunque entre ellas habitualmente no esté el tener un mayor perímetro de cadera o unos senos grandes (que también podría considerarse como algo que cambia entre los hombres).

Lejos de los modelos de catálogo de grandes tallas de los grandes almacenes, no hay chicos que representen a esa parte de la población que no quiere o simplemente no puede alcanzar esos físicos cincelados que se ven en portada de las revistas.

Imagen vía @berluti
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Además, en las campañas tanto de colecciones como de perfumes y en las semanas de la moda, se repite este mismo patrón. Puede que en el círculo de un hombre exista alguien ligeramente obsesionado con la perfección física, pero no todos los hombres son así y el epicentro de la cuestión es lo que algunos consideran saludable (o visualmente atractivo).

Desde luego que un exceso de peso bestial no lo es, pero tampoco esos modelos que recorren la pasarela y no llegan a los mínimos del índice de grasa corporal o aquellos que se presentan con exceso de musculatura.

Imagen vía @justcavalli_official
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Tan sencillo para comprobar esta afirmación es posicionar uno al lado del otro: comparemos a una persona que realice una actividad física normal y mantenga una buena dieta (o incluso un deportista de alto rendimiento) con algunos de los adictos a las pesas en las que luego las marcas buscarán anunciarse. La actividad física habitual no consigue cuerpos como los que luego se ven en las marquesinas.

La industria de la moda a la que tantas veces se le inculcan responsabilidades que no tiene por qué cumplir si la consideramos una factoría creativa, de ilusión y algo de fantasía tampoco tendría que ser la que incluyera a hombres diferentes en sus trabajos.

Imagen vía @dimitrijvysokolyan
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Es la sociedad la que debería comenzar a presionar para que hombres pasados de kilos o simplemente grandes (o con espaldas anchas, con trasero o con barriga) al igual que se hizo en el caso de las mujeres. De no haber habido chicas con las suficientes agallas como para cambiar una realidad nunca hubiéramos visto a Beth Ditto desfilando en París para Jean Paul Gaultier.

Campaña Standalone, de Beth Ditto
Campaña Standalone, de Beth Ditto

Si bien es cierto que la mayoría los hombres "pasan" de la moda, su interés crece exponencialmente y sigue habiendo fragmentos dentro de la población masculina vulnerables a los estímulos que desde la moda se reciben. Ya sean los chicos jóvenes, el colectivo gay siempre supeditado a un físico o los hombres de más de 50 que ya no se sienten deseados. Existen.

Es realmente complicado encontrar a chicos fuera de los estándares habituales de lo que un cuerpo perfecto tienes que ser que se dediquen de manera profesional a la moda. De hecho, la noticia de que The Fat Jewish -famoso influencer en Instagram- había fichado por una agencia de modelos ni siquiera podría considerarse un ejemplo válido.

Que Josh Ostrovsky (así es como se llama fuera de Internet) aparezca como uno de los modelos 'plus size' de la agencia One Management no es un ejemplo de prácticamente nada, pues en la firma de ese contrato ha primado la cantidad de seguidores que suma en las redes sociales antes que el hecho de que no se adapte a un canon de belleza convencional.

Imagen vía @dkstudio
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Prima mucho más el hecho de que tenga un 'look' algo extremo que el que no encuentre pantalones de su talla en las principales cadenas de moda. No es ejemplo de un cambio ya que no cuenta con la belleza con la que, por ejemplo, si lucha en su día a día la ya mencionada Tess Holiday.

Así que mientras referentes en la prensa de moda y salud masculina no arriesguen como lo han hecho sus equivalentes femeninos, seguiremos hablando de una lucha que ni siquiera ha conseguido arrancar.

No hay lugar para los hombres con cuerpos diferentes, no hay lugar más allá del chascarrillo para el tan manido "fofisano". No hay sitio, ni siquiera, para aquellos que a pesar de tener un cuerpo bonito no marcan abdominales. Y no, todavía no hay talla en muchas tiendas para los chicos que tienen una envergadura considerable. Necesitamos una nueva revolución.

Publicado originalmente en VICE.com