El colapso del petróleo en Venezuela: hoy se produce menos de la mitad que cuando asumió Hugo Chávez

Un informe del Atlantic Council describe con precisión la debacle de la principal riqueza de la nación caribeña bajo el régimen chavista

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Hicieron falta casi dos décadas de chavismo para convertir el mar de petróleo sobre el que flota Venezuela en un espejismo. Y no porque se hayan agotado las riquezas, sino por el profundo descalabro de la industria petrolera venezolana, los desmanejos y abusos del régimen, y una inoperancia que puso de rodillas a un sector que fue la envidia de América Latina.

Pero hay peores noticias: la crisis no tocó fondo, la producción de crudo sigue en picada y los efectos del colapso aceleran un contagio político y social que amenaza con desestabilizar a los países vecinos.

Un informe del think tank Atlantic Council, de Washington, elaborado por el reconocido especialista Francisco Monaldi, le puso números al deterioro. El informe fue presentado a sala llena esta semana en esta capital, donde la problemática de Venezuela es seguida con creciente inquietud, y actualiza la dramática radiografía del retroceso.

La producción, indica el trabajo, está hoy "en los niveles de la década del 80": 1,6 millones de barriles diarios en enero y 1,55 en febrero, 29 por ciento menos que un año atrás y menos de la mitad de lo que era cuando Hugo Chávez llegó al poder en 1999.

La proyección en esa época era llevar la producción de crudo a 4 millones de barriles diarios, pero el destino se torció. "La crisis viene de largo, sus raíces están en el pasado", graficó Monaldi, investigador del Instituto Baker de Políticas Públicas en Rice University. "El colapso de la industria petrolera ahondó la debacle económica de Venezuela", agregó.

El panorama es alarmante para un país con una dependencia casi total de un sólo sector productivo. "Mas de la mitad de lo que se produce no genera ingresos para la compañía nacional Petróleos de Venezuela SA (PDVSA). En vez, el petróleo es vendido con enormes pérdidas en el mercado local o es utilizado para repagar préstamos a cambio de crudo, principalmente a Rusia y China", indica el informe del Atlantic Council, titulado El Colapso de la Industria Petrolera de Venezuela y sus Consecuencias Globales. "Los pagos atrasados a socios y proveedores se apilan, lo que lleva a las empresas de servicios a reducir su actividad en el país y desincentiva la participación de empresas extranjeras en joint ventures con PDVSA", sigue.

La refinería de Amuay
La refinería de Amuay

A diciembre de 2017, PDVSA acumulaba una deuda financiera de 3.000 millones de dólares con socios, de los cuales 1.580 millones adeudaba a la china CNPC, 690 millones a Chevron y 580 millones a Repsol. "Pero esto no incluye una deuda muy superior con (la firma rusa) Rosneft, de unos 5.000 millones de dólares", según consigna el informe. Así y todo, Venezuela sigue entregando -a cambio de respaldo político para el régimen- unos 50.000 barriles diarios a países del Caribe, principalmente Cuba.
Como señaló Monaldi en la presentación de su informe, en la que estuvo Infobae, en manos del régimen de Nicolás Maduro la industria petrolera venezolana "ingresó en una espiral de muerte".

Coincidió en esta evaluación David Goldwyn, director del Atlantic Council y presidente de la consultora en energía Goldwyn Global Strategies, quien afirmó que "no hay nuevas inversiones en la industria del petróleo en Venezuela y se acelera el declive, con la consecuente interrupción en la cadena de pagos y el agravamiento de la situación de los trabajadores del sector". A su juicio, la producción debería rondar hoy los 5 millones de barriles diarios.

Pero PDVSA fue destruida y saqueada. Es uno de los cuatro pilares del régimen de Maduro, junto con los militares, la Justicia y la Asamblea Nacional Constituyente, pero sus recursos se agotan. "Durante años el chavismo usó los recursos de PDVSA para comprar lealtad, pero ahora no hay más plata y empiezan a verse las divisiones que hay en el régimen", afirmó David Smolansky, ex alcalde de El Hatillo, en Caracas y dirigente de la opositora Voluntad Popular, el partido de Leopoldo López.

El costo social de la debacle es alarmante. "La vida cotidiana es cada vez más difícil, la población enfrenta una creciente falta de alimentos y remedios, lo que lleva a muchos a buscar refugio en los países vecinos, sobre todo Colombia y Brasil", escribe Monaldi en su informe. Y concluye: "El mundo teme que la solución efectiva y sostenible a la crisis yo no sea alcanzable".

La violencia política, los índices alarmantes de pobreza, que llega al 80%, y la ola de refugiados están llevando la crisis a los países vecinos. "La seguridad regional está en riesgo, ya son más de 600.000 los refugiados venezolanos en Colombia y los números suben. Hay un potencial de desestabilización en los países vecinos y en el Caribe", sostuvo Rebecca Bill Chavez, subsecretaria de Defensa para el Hemisferio Occidental del Departamento de Defensa entre 2013 y 2017, durante el gobierno de Barack Obama.

El gran interrogante es qué puede pasar en el futuro. Según Monaldi, la producción de crudo en Venezuela "seguirá en declive", con una caída estimada a lo largo de 2018 de entre 250.000 y 350.000 barriles diarios adicionales, "pero que podría ser mucho mayor si el default venezolano es total y se le imponen más sanciones" al régimen.

La reconstrucción de la devastada industria petrolera demandaría unos 15.000 millones de dólares anuales si se quiere mejorar la producción en un millón de barriles diarios en la próxima década, y esos fondos no pueden surgir de PDVSA sino que tienen que provenir de inversores externos. No va a ocurrir mientras Maduro esté en el poder. "El escenario más realista -afirmó el experto del Atlantic Council- es que la producción siga cayendo, haya menos inversiones extranjeras en el sector petrolero venezolano y el país esté cada vez más aislado del mundo".

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