
Los exlíderes mundiales aparecen en todo tipo de lugares: paneles de Davos, funerales de Estado, los Juegos Olímpicos. Sin embargo, rara vez aparecen en TMZ porque estén "en modo vacaciones en el sur de Francia".
Pero ese fue el caso el fin de semana pasado con Justin Trudeau, el ex primer ministro de Canadá y actual novio de la estrella del pop Katy Perry quienes fueron fotografiados dándose cariño en una playa de Saint-Tropez con lentes de sol y trajes de baño, jugueteando entre las olas, tomando el sol en un barco, aplicándose mutuamente protector solar, entre otras cosas.
"Es territorio inexplorado", dijo Vincent Raynauld, profesor asociado de estudios de comunicación en el Emerson College, quien ha estado estudiando a Trudeau desde 2017.
Hay que olvidarse del estadista veterano que imparte con moderación tras bambalinas la sabiduría que tanto le costó ganar (el siguiente acto habitual de quienes alguna vez fueron elegidos para los puestos más altos de cualquier país). He aquí el estadista convertido en celebridad. O el político imán de los paparazzi.
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Es tan solo una de las diversas encarnaciones que Trudeau ha asumido desde que dejó el cargo en marzo de 2025 (y se separó de su esposa en 2023), aunque, sin duda, la más llamativa.
Inicialmente, parecía decantarse por una imagen pospolítica: más bien un hombre del pueblo, un tipo normal. Su primera foto en Instagram tras dejar el cargo fue una selfi que se tomó mientras compraba en una supertienda Canadian Tire, luciendo una chaqueta de mezclilla desteñida y una camiseta verde.
Luego pareció adoptar un papel más tradicional, pronunciando discursos sobre los temas que definieron su mandato (el medioambiente, los derechos de los indígenas), y grabando en video un discurso para la convención del Partido Liberal.
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Pero es su posición como la pareja acompañante de una estrella del pop, con su respectiva actualización de guardarropa, la que más ha llamado la atención.
Allí estaba él pasando el rato con Perry en Coachella con una camiseta blanca lisa, pantalones de mezclilla desteñidos y una gorra de béisbol hacia atrás, su nuevo look inmortalizado ante los 195,8 millones de seguidores de ella en Instagram. Aquí estaba él acompañando a Perry al estreno de su película de concierto en el Festival de Cine de Tribeca con un esmoquin sin corbata. Allá estaba él en la Riviera, con el torso desnudo.
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Que su nuevo look llamaría la atención no se le habría escapado. Una profunda comprensión de las redes sociales y de la economía de la atención ha sido parte del arsenal político de Trudeau durante años. Igual que la fama, dado que nació como hijo de un primer ministro en funciones y creció bajo los reflectores. En sus primeras elecciones generales como líder del Partido Liberal en 2015, su cabello desempeñó un papel casi tan importante como sus políticas.
Más tarde, sus calcetines temáticos se convirtieron en una expresión de diplomacia blanda, ya fuera el par con la hoja de arce que usó en Live With Kelly and Ryan o el par con la bandera de la OTAN que usó para una reunión de la OTAN. Apareció en la portada de Rolling Stone y fue el tema de un glamuroso perfil en Vogue. En su cuenta oficial de Instagram, había tantas publicaciones con fotos de él trotando o colándose en las selfis de otras personas como de él detrás de un escritorio. Él entiende cómo las imágenes pueden utilizarse para crear y mantener relaciones parasociales.
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Incluso si no son las imágenes que la gente espera. Tal vez especialmente cuando no son las imágenes que la gente espera.
Existe una larga historia de poderosos de la política que salen o incluso se casan con celebridades, incluidos el senador John Warner y Elizabeth Taylor, el senador Cory Booker y Rosario Dawson, el presidente Nicolas Sarkozy de Francia y la modelo Carla Bruni, y el propio padre de Trudeau, Pierre Trudeau, y Barbra Streisand, Kim Cattrall y Margot Kidder. Sin embargo, en la mayoría de los casos son las celebridades quienes entran en el mundo del político, adaptándose para encajar.
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Perry lo ha hecho en ocasiones, vistiendo un atuendo cuasicorporativo de traje con falda color camello y lo que parecen ser aretes dorados de botón con clip, con el cabello recogido en un moño discreto, en Davos, pero en la mayoría de los casos es Trudeau quien se ha adaptado para encajar a la perfección en el mundo de su novia, la estrella del pop.
A cierto nivel, eso encaja con el estilo Trudeau, dijo Alex Marland, profesor de política canadiense en la Universidad de Acadia en Nueva Escocia. "Cuando fue primer ministro, el feminismo fue una gran parte de su plataforma", dijo Marland, refiriéndose al muy aclamado hecho de que el primer gabinete de Trudeau estuvo conformado en un 50 por ciento por mujeres.
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"Mostrarse como un macho dominante en esta situación", dijo Marland, "iría en contra de los valores que afirmaba representar". En lugar de eso, sus decisiones destacan su identidad como un hombre moderno capaz de sublimar su propia fama y ego a favor de su pareja. Y de gozar de la vida mientras retoza en la arena.
Una de las críticas a Trudeau cuando estaba en el cargo era que ganó las elecciones debido a su carisma personal y a su apellido, más que a su experiencia en materia de políticas públicas. Parecer entregarse al mundo de las celebridades después de dejar el cargo podría reforzar esa percepción, especialmente cuando implica pasar el rato en yates por el Mediterráneo.
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Y todo esto se complica por el hecho de que muchas personas en Canadá están "muy frustradas con Estados Unidos", dijo Raynauld. "Y ahora tienes a un ex primer ministro que sale con una estrella del pop estadounidense y pasa mucho tiempo en Estados Unidos".
Esto se convirtió en un asunto particularmente delicado durante el reciente Mundial de la FIFA, cuando Trudeau decidió no asistir al partido inaugural de la selección de Canadá, pero sí acudió al debut de la selección estadounidense porque Perry cantaba en el evento. Al parecer, ser un ciudadano particular solo justifica ciertas cosas cuando alguna vez fuiste el rostro del país. Sobre todo cuando el estilo que has elegido parece más propio de un hípster hollywoodense de mediana edad que de un peso pesado de Ottawa.
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Lo apruebes o no, el cambio de imagen de Trudeau es evidencia de que la política y el entretenimiento están cada vez más entrelazados. Vestirse para la ocasión es solo el principio.
Vanessa Friedman ha sido la directora de moda y la crítica jefe de moda del Times desde 2014.
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