Israel y Líbano acuerdan un alto al fuego de 10 días

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La pausa en los combates entre las fuerzas israelíes y los militantes de Hizbulá, aliados de Irán, ayudaría a allanar el camino hacia un acuerdo de paz entre EE. UU e Irán.

El presidente Donald Trump anunció el jueves un alto al fuego de 10 días entre Israel y Líbano, una pausa en los combates con el potencial de eliminar un obstáculo importante en las conversaciones de paz más amplias entre Irán y Estados Unidos.

Trump dijo que había hablado con los dirigentes de ambos países y que los invitaría a la Casa Blanca para sostener "conversaciones significativas". El primer ministro Benjamín Netanyahu confirmó el acuerdo, y el primer ministro de Líbano, Nawaf Salam, dijo que su país acogía con satisfacción el alto al fuego.

En una conferencia de prensa improvisada más tarde el mismo jueves, Trump dijo que se mostraba optimista respecto a la posibilidad de alcanzar un acuerdo de paz por separado con Irán, que ha pedido que Líbano sea parte de cualquier acuerdo a largo plazo para poner fin a la guerra en ese país. Dijo que podría viajar a Pakistán si se firmaba un acuerdo allí.

Trump también dijo que estaría dispuesto a considerar una prórroga del alto al fuego que está en vigor con Irán si la concreción de un acuerdo más amplio parecía estar próxima.

Pero al entrelazarse el destino de ambas treguas, las perspectivas para el de Líbano seguían envueltas en la incertidumbre.

En las conversaciones que condujeron al acuerdo entre los gobiernos de Israel y Líbano no participó Hizbulá, el grupo militante respaldado por Irán contra el que lucha Israel. Aunque Hizbulá ha dado indicios de que acatará la tregua, el gobierno libanés tiene poco control sobre el grupo, al que ha acusado de operar a instancias de Teherán.

Los disparos de cohetes y el lanzamiento de drones hacia el norte de Israel seguían hasta los últimos minutos antes de que entrara en vigor el alto al fuego, a la medianoche hora local, y el ejército israelí dijo que estaba atacando las lanzaderas desde las que se disparaban los cohetes.

En las 24 horas previas, el ejército atacó lo que describió como más de 380 objetivos de Hizbulá en el sur de Líbano, dijo.Pero en los minutos posteriores a la medianoche, los combates parecían haber cesado.

El acuerdo de alto al fuego se produjo tras un largo día de negociaciones. En un momento dado, antes de que se anunciara, según un funcionario libanés, el presidente de Líbano, Joseph Aoun, rechazó los intentos del gobierno de Trump de acordar una llamada telefónica con Netanyahu.

Trump aportó el plazo de la tregua --10 días--, pero poca claridad sobre los términos, o lo que se espera de ambas partes.

El mes pasado, tras recibir ataques de Hizbulá, Israel invadió una amplia zona del sur de Líbano, que aún controla. Cientos de miles de libaneses han sido expulsados de sus hogares, y una cuestión importante es cuándo podrán regresar, o si podrán hacerlo.

Netanyahu dijo que los soldados israelíes permanecerían en Líbano en una "zona de seguridad ampliada", en el sur del país. "Aquí es donde nos encontramos", dijo. "No nos iremos".

La oficina de prensa de Hizbulá dijo en un comunicado que el alto al fuego "debe ser integral en todo el territorio libanés" y que no permitiría a las fuerzas israelíes "libertad de movimiento alguna". Indicó que las acciones del grupo estarían "fundamentadas en cómo se desarrollen los acontecimientos".

El alto al fuego en la guerra contra Irán que Estados Unidos e Israel iniciaron a finales de febrero entró en vigor la semana pasada, pero concluye el 21 de abril. Los mediadores paquistaníes están intentando reanudar las conversaciones directas entre Washington y Teherán y el jueves se reunieron con el principal negociador de Irán y presidente de su Parlamento, Mohammad Bagher Ghalibaf.

Estados Unidos, que ha intentado presionar a Irán en las negociaciones bloqueando los puertos iraníes, privando a Teherán de ingresos petroleros cruciales, dejó entrever el jueves que tiene prevista una ampliación del bloqueo.

El general Dan Caine, jefe del Estado Mayor Conjunto, dijo que los mandos militares estadounidenses en otras partes del mundo, incluida la región Indo-Pacífica, "perseguirán activamente a cualquier barco con bandera iraní o a cualquier barco que intente brindar apoyo material a Irán".

Más cerca de Irán, el Comando Central estadounidense dijo el jueves que 14 buques habían dado la vuelta a instancias de las fuerzas estadounidenses, a fin de respetar el bloqueo.

Caine hizo estos comentarios durante una sesión informativa del Pentágono en la que el secretario de Defensa, Pete Hegseth, pareció intentar persuadir directamente a los dirigentes iraníes de que su mejor opción era aceptar un acuerdo. Renovó la amenaza del gobierno de Trump de atacar la infraestructura eléctrica de Irán y dijo que el ejército estadounidense estaba "en condiciones óptimas para reanudar las operaciones de combate".

"Mientras ustedes se atrincheran, nosotros solo nos hacemos más fuertes", dijo Hegseth. "Pueden mover las cosas de sitio, pero en realidad no pueden reconstruirlas".

Sin embargo, el gobierno de Trump está sometido a sus propias presiones, incluso en el ámbito nacional. El precio promedio de la gasolina sigue siendo un dólar más alto por galón que antes de la guerra, y los economistas advierten de un retorno de la inflación más alta a medida que se acercan las elecciones intermedias de noviembre.

La guerra, impopular desde el principio entre la opinión pública estadounidense, se enfrenta a un mayor escrutinio en el Congreso. El jueves, el director de presupuestos de la Casa Blanca, Russell T. Vought, fue sometido a un duro interrogatorio por parte de los demócratas del Senado sobre su costo. El jueves, los republicanos de la Cámara de Representantes bloquearon por escaso margen una impugnación de la autoridad de Trump para continuar las operaciones de combate en Irán.

A escala internacional, la guerra amenaza con frenar el crecimiento económico, ya que el bloqueo de las exportaciones energéticas del Golfo provoca una aguda escasez de petróleo y gas. Las aerolíneas de Europa y Asia han advertido de la falta de combustible para aviones y han eliminado cientos de vuelos de sus programaciones.

La reanudación del suministro de petróleo del Golfo al mercado mundial parece lejos de ser inminente.

En los tres días transcurridos desde que Estados Unidos impuso su bloqueo a los puertos iraníes, la Armada estadounidense ha dejado claro que las restricciones de movimiento no aplican a los barcos que no estén relacionados con Irán. Sin embargo, el tránsito global en el estrecho de Ormuz sigue siendo muy limitado, según Kpler, una empresa de datos marítimos. El nivel de amenaza para la seguridad en el estrecho sigue siendo "crítico", según una nota informativa del Centro de Operaciones de Comercio Marítimo del Reino Unido, administrado por la Marina Real Británica.

Los aliados de Estados Unidos en Europa se han negado a participar en el bloqueo estadounidense a Irán y han criticado duramente el costo humano de la guerra en Líbano, que estalló poco después de que comenzaran los ataques estadounidense-israelíes contra Irán. Más de 2000 personas han muerto en Líbano desde que se reanudaron los combates, según las autoridades libanesas.

El Departamento de Estado dijo en un comunicado el jueves que el periodo de 10 días de la tregua entre Israel y Líbano podría ampliarse por mutuo acuerdo de ambos países, siempre que "Líbano demuestre efectivamente su capacidad para afirmar su soberanía".

El Departamento de Estado no dejó clara la métrica del éxito en ese frente: el gobierno de Líbano lleva mucho tiempo luchando para frenar a Hizbulá, grupo considerado más poderoso que el propio ejército del país.

Israel preservará su derecho a la "autodefensa" contra los ataques planeados, decía la declaración, pero no llevará a cabo ninguna "operación ofensiva" contra objetivos libaneses por tierra, mar y aire.

La tregua tiene muchos detractores dentro de Israel.

Avigdor Lieberman, líder de un partido derechista de la oposición, la calificó de "traición a los residentes" del norte de Israel en una publicación en las redes sociales.

Yair Lapid, líder parlamentario centrista de la oposición, dijo que el anuncio del alto al fuego no era "la primera vez que las promesas de este gobierno se ven destrozadas por la realidad".

El primer ministro también recibió críticas por el alto al fuego desde dentro de su propio partido conservador, el Likud. Hanoch Milwidsky, legislador del Likud, escribió en las redes sociales: "Creía que ya nos habíamos liberado de la ficción del 'Estado del Líbano'. Parece que no".

Netanyahu también enumeró algunos de los retos para alcanzar un acuerdo de paz en el conflicto. Señaló que Hizbulá aún conservaba cohetes en su arsenal.

"También vamos a tener que que ocuparnos de eso", dijo.

Tyler Pager, John Ismay, Elian Peltier, Pranav Baskar, Johnatan Reiss, Megan Mineiro, Tony Romm, Robert Jimison y Jenny Gross colaboraron con reportería.

Euan Ward es un reportero del Times que cubre Líbano y Siria. Reside en Beirut.

Isabel Kershner, corresponsal en Jerusalén, ha estado informando sobre la política israelí y palestina desde 1990.

Eric Schmitt es corresponsal de seguridad nacional para el Times. Ha informado sobre asuntos militares estadounidenses y antiterrorismo durante más de tres décadas.

Thomas Fuller, corresponsal de Page One, la portada del Times, redacta y reescribe las notas de primera página.

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