
Funcionarios estadounidenses habrían asegurado al gobierno de Colombia que el presidente no se enfrenta a cargos penales relacionados con sus investigaciones.
El presidente Donald Trump y el presidente de izquierda de Colombia, Gustavo Petro, han tenido una relación volátil, en la que Trump ha pasado de llamar a Petro "hombre enfermo" y "líder ilegal del narcotráfico" a, más tarde, "genial".
Cuando The New York Times reveló recientemente que fiscales federales de Nueva York estaban investigando a Petro por posibles vínculos con narcotraficantes, muchos lo tomaron como una señal de que las relaciones habían dado otro giro.
El reportaje se dio a conocer meses después de que Estados Unidos capturara al presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, por cargos de narcotráfico, lo que llevó a los comentaristas políticos a preguntarse si las autoridades estadounidenses también tenían preparada una acusación contra Petro.
Sin embargo, funcionarios estadounidenses han asegurado al gobierno de Colombia que Petro no se enfrenta en estos momentos a cargos penales relacionados con las investigaciones de Nueva York, según cuatro funcionarios de Estados Unidos y Colombia, que hablaron bajo condición de anonimato para tratar un asunto delicado.
Es posible que los funcionarios estadounidenses quieran tranquilizar a Petro, dijeron los analistas políticos, porque Colombia se enfrenta a la primera vuelta de las elecciones presidenciales el 31 de mayo. Aunque Petro está limitado a un solo mandato, puede influir en el candidato de su partido de izquierda, Iván Cepeda, quien encabeza las encuestas.
Cepeda, conocido por su labor en materia de derechos humanos y negociaciones de paz, no se ha comprometido con la estrategia militar que Petro ha desplegado recientemente contra los poderosos grupos de traficantes de su país, incluidos antiguos rebeldes de izquierda implicados en el tráfico de cocaína.
El gobierno de Trump está impulsando un enfoque militar de línea dura en toda la región, destinado a erradicar los cárteles y los grupos de traficantes.
Las dos investigaciones penales del Departamento de Justicia estadounidense sobre Petro, que no están relacionadas, están en sus primeras fases, y no está claro si alguna de ellas podría derivar en cargos penales, informó el Times. Las pesquisas han explorado, entre otras cosas, las posibles reuniones que Petro podría haber mantenido con narcotraficantes y si su campaña presidencial solicitó donativos a traficantes.
Petro negó tener vínculo alguno con narcotraficantes.
Los expertos jurídicos afirman que los fiscales federales estadounidenses suelen abrir investigaciones sobre políticos, incluidos jefes de Estado, sin llegar a presentar cargos. Las acusaciones pueden surgir de investigaciones más amplias sobre corrupción, narcotráfico y otros delitos.
Es poco habitual que el gobierno estadounidense presente cargos contra un jefe de Estado en ejercicio. A menudo, los cargos se desvelan después de que el dirigente abandona el cargo.
Aunque este tipo de investigaciones penales, delicadas y de alto nivel, suelen llevarse a cabo en secreto, el reportaje del Times sobre ellas no descubrió indicios de que la Casa Blanca desempeñara algún papel en el inicio de las pesquisas sobre Petro.
La Casa Blanca remitió una solicitud de comentarios al Departamento de Justicia y los fiscales federales se han negado a comentar la información del Times. El Departamento de Estado también declinó hacer comentarios para este artículo.
Petro, el primer presidente de izquierda de su país, provocó la indignación de Trump el año pasado con frecuentes y acaloradas críticas a sus políticas hacia América Latina e incluso hacia Gaza. Trump amenazó públicamente a Petro tanto con aranceles elevados como con acciones militares; las autoridades estadounidenses revocaron su visa y le impusieron sanciones.
Recientemente, parecía que los dos líderes habían hecho borrón y cuenta nueva, ya que tuvieron llamadas telefónicas y una reunión en la Casa Blanca en febrero que ambos describieron en términos entusiastas y dijeron que se había enfocado en trabajar juntos para combatir a los grupos de narcotráfico colombianos.
En ocasiones, Trump ha cambiado drásticamente su valoración de enemigos políticos después de hablar con ellos.
Las investigaciones penales se han recibido con profundo escepticismo en Colombia, en un momento en el que el Departamento de Justicia estadounidense es considerado una herramienta que Trump utiliza para perseguir a sus enemigos.
Según Rachel Barkow, profesora de derecho de la Universidad de Nueva York, los fiscales federales de todo Estados Unidos siguen emprendiendo el mismo tipo de acciones judiciales de siempre. "Pero el público externo no sabe cuáles están contaminadas y cuáles son los enjuiciamientos habituales, y ese es el problema que tenemos ahora".
La noticia de las investigaciones llega también en un momento en que Trump, deseoso de ejercer el dominio estadounidense sobre el hemisferio, ha intervenido en varias elecciones latinoamericanas, lo que ha contribuido a impulsar una ola de derecha en la región.
La embajada de Colombia en Washington emitió un comunicado enérgico en el que refutaba el informe del Times. Petro lo calificó de injerencia electoral.
Los políticos de la derecha lo aprovecharon como un regalo político.
Abelardo de la Espriella, candidato de extrema derecha, dijo en un video que había llegado el momento de que Petro respondiera por sus "escándalos".
Petro respondió a De la Espriella diciendo: "No me interesan los procesos en EEUU porque en mi país jamás me han acusado de algo como sugiere el New York Times". La fiscalía colombiana nunca ha presentado cargos penales contra Petro.
Muchas personas en Colombia consideran que el momento de publicación del reportaje parece destinado a afectar las elecciones, dijo María Jimena Duzán, destacada periodista de investigación colombiana. "Aquí, la gente lo siente como un acto de intervención en la campaña".
Figuras populares de la derecha, entre ellas el expresidente Álvaro Uribe, han intentado extender la sombra de la duda proyectada sobre Petro a Cepeda, el candidato de la izquierda.
Cepeda no respondió a una solicitud de comentarios, pero ha tachado públicamente las investigaciones de "rumores" destinados a dañar la imagen de Petro con fines políticos y electorales.
Pero las noticias sobre las investigaciones al final podrían beneficiar a la izquierda, señaló Duzán.
"Puede ayudar al candidato de Petro", dijo Duzán, y explicó que la popularidad del presidente ha subido siempre que los colombianos han sentido que estaba siendo atacado por Trump.
Ese mismo efecto podría beneficiar ahora a Cepeda.
Varios días después de la aparición del reportaje del Times, una encuesta mostró que Cepeda seguía a la cabeza y había ganado terreno.
A pesar de las noticias sobre las investigaciones, Petro se ha mantenido prácticamente en silencio. Muchos colombianos esperaban que volviera a atacar verbalmente a Trump, dijo Luisa María Lozano, directora de ciencias políticas de la Universidad de La Sabana de Colombia.
En cambio, ha prevalecido una "tensa calma". Trump también ha permanecido callado.
Es probable que los funcionarios hayan tratado de restar importancia a las investigaciones, dijeron los analistas, en un momento crítico.
El gobierno de Trump ha ampliado recientemente su lucha contra las drogas más allá del fentanilo, y ha dado prioridad a "aplastar el dominio de los cárteles y las bandas criminales" en toda América Latina, como dijo Trump en una reciente cumbre de líderes conservadores de la región celebrada en Florida.
Petro, quien no fue invitado a la cumbre, de cualquier forma ha adoptado una postura más dura frente a los poderosos grupos armados de su país.
Tras el fracaso de las conversaciones de paz con los grupos armados, "los militares están haciendo el proverbial combate contra las drogas que históricamente han hecho", dijo Juan Gabriel Takotlian, experto en relaciones internacionales especializado en Colombia.
En caso de que gane Cepeda, dijo Takotlian, los funcionarios estadounidenses quieren la continuidad de las políticas que ha emprendido Petro, y añadió que Colombia es también un socio clave mientras Estados Unidos trabaja para estabilizar Venezuela, su país vecino.
Otro político de izquierda crítico seguramente no es la primera opción de Trump para la presidencia, dijo Lozano, la politóloga. Sin embargo, lo que parece más importante es tener un líder que colabore en el cargo, añadió, y señaló la alianza de Trump con la dirigente interina de Venezuela, Delcy Rodríguez, quien es una socialista declarada.
"Al final a Trump lo que le servía era un gobierno que se alineara y colaborara con los Estados Unidos", dijo.
Luis Ferré-Sadurní colaboró con reportería desde Bogotá y Jonah E. Bromwich, Nicole Hong y William K. Rashbaum desde Nueva York.
Annie Correal es corresponsal para América Latina del Times.
Luis Ferré-Sadurní colaboró con reportería desde Bogotá y Jonah E. Bromwich, Nicole Hong y William K. Rashbaum desde Nueva York.
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