La guerra entre Estados Unidos e Israel contra Irán ha fracturado al gobierno iraní, lo que complica su capacidad para tomar decisiones y coordinar ataques de represalia de mayor envergadura, según funcionarios familiarizados con las evaluaciones de los servicios de inteligencia estadounidenses y occidentales.Varias decenas de líderes iraníes y sus lugartenientes han muerto desde que comenzó la guerra hace cuatro semanas. Los que sobrevivieron han tenido dificultades para comunicarse y no pueden reunirse en persona por temor a que sus llamadas sean interceptadas por Estados Unidos o Israel y a ser blanco de un ataque aéreo.
Si bien los organismos de seguridad y militares de Irán siguen funcionando, la capacidad del gobierno para planificar nuevas estrategias o políticas se ha visto debilitada. La administración Trump ha declarado que un nuevo gobierno está al mando en Irán y lo ha presionado para que llegue a un acuerdo rápidamente. Sin embargo, cuanto más se debilite la capacidad de decisión del gobierno iraní, más difícil le resultará negociar con los enviados estadounidenses o hacer concesiones significativas.
Con diferentes líderes en el poder, es posible que los negociadores iraníes tengan poco conocimiento sobre lo que su gobierno está dispuesto a ceder, o incluso a quién exactamente deben preguntar. Es más, según funcionarios estadounidenses, los sectores más intransigentes dentro del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica se han vuelto más influyentes en Irán, ejerciendo más poder que el liderazgo religioso que nominalmente está al mando.
Pero no está nada claro si surgirá alguien dispuesto a negociar un acuerdo, ni si esa persona podrá persuadir a otros funcionarios para que lo acepten. Exfuncionarios estadounidenses afirman que Irán llegará a un acuerdo cuando sufra suficientes consecuencias económicas a causa de la guerra. Si bien el daño ha sido grave, Irán aún podría no sentir que está perdiendo, según funcionarios actuales y anteriores.El lunes, el presidente Trump amenazó con ampliar la guerra si no se llegaba rápidamente a un acuerdo, sugiriendo que las fuerzas estadounidenses podrían intentar tomar la isla de Kharg, el principal centro de exportación de petróleo de Irán.
Según fuentes oficiales, las comunicaciones comprometidas de Irán han generado confusión y paranoia entre los líderes gubernamentales que aún viven, quienes temen que sus llamadas y mensajes estén siendo interceptados por la inteligencia israelí. En consecuencia, se han mostrado reacios a realizar llamadas, de acuerdo con funcionarios informados sobre las evaluaciones de la inteligencia occidental. Israel inició la guerra con un ataque contra el complejo de la cúpula dirigente que acabó con la vida del líder supremo de Irán, Ali Khamenei, y de gran parte de la cúpula de seguridad nacional. Según fuentes estadounidenses, varios funcionarios de menor rango, considerados por Estados Unidos como más pragmáticos, también murieron en el ataque. El propio Trump hizo referencia en entrevistas a la muerte de posibles candidatos a liderar Irán.
Según funcionarios occidentales y otras personas informadas sobre las evaluaciones gubernamentales, el ataque interrumpió muchos vínculos entre los responsables de seguridad, el ejército y los políticos civiles. No está claro cuánto control ejerce el nuevo líder supremo, Mojtaba Khamenei, sobre el gobierno. No se le ha visto en público, y las agencias de inteligencia estadounidenses e israelíes creen que resultó herido durante la guerra.
Algunos funcionarios de inteligencia creen que el Sr. Khamenei podría ser más bien una figura decorativa, y que son los líderes supervivientes de la Guardia Revolucionaria quienes toman las decisiones. Un alto mando militar estadounidense afirmó que el sistema de mando y control iraní se ha visto gravemente debilitado por los ataques estadounidenses e israelíes. Sin embargo, tanto el mando como un alto funcionario de inteligencia señalaron que, antes de la guerra, Irán había desarrollado un sistema de control descentralizado que permitía a los comandantes locales de las distintas regiones del país tomar sus propias decisiones sobre los ataques, incluso sin recibir órdenes directas diarias de Teherán.
Estados Unidos tiene en la mira a esos comandantes locales, declaró un alto mando militar. Sin embargo, Irán ha demostrado que aún puede lanzar ataques ofensivos de gran envergadura, como el ataque con misiles y drones contra la base aérea Príncipe Sultán en Arabia Saudita la semana pasada. Pero los ataques de represalia no han sido tan grandes ni tan efectivos como podrían haber sido debido a los problemas del gobierno iraní. Según ex funcionarios estadounidenses, dada la devastación de su liderazgo, Irán no ha podido lanzar andanadas de misiles más grandes que pudieran superar fácilmente las defensas. En cambio, los comandos regionales han tenido que organizar contraataques sin coordinación entre sí.
El señor Trump ha expresado su frustración ante lo que ha descrito como mensajes contradictorios por parte de los líderes iraníes. “Los negociadores iraníes son muy diferentes y extraños”, escribió el Sr. Trump en las redes sociales el jueves. “Nos están suplicando que lleguemos a un acuerdo, algo que deberían estar haciendo, ya que han sido aniquilados militarmente, sin ninguna posibilidad de recuperarse, y sin embargo, públicamente afirman que solo están ´analizando nuestra propuesta´“.
Durante el fin de semana, el Sr. Trump afirmó que la campaña de ataques aéreos había dado como resultado un nuevo liderazgo en Irán y volvió a asegurar que se habían logrado avances en las conversaciones.“Es un grupo de personas totalmente diferente”, dijo el señor Trump el domingo. “Así que yo lo consideraría un cambio de régimen y, francamente, han sido muy razonables”.
En una publicación en redes sociales el lunes, el Sr. Trump ofreció evaluaciones optimistas del gobierno actual, pero también amenazó con extender la guerra atacando la infraestructura energética y civil. Dijo que si no se llegaba a un acuerdo pronto y si el estrecho de Ormuz permanecía cerrado, atacaría las centrales eléctricas, los pozos petrolíferos y las plantas desalinizadoras de Irán. Según fuentes con conocimiento de los informes de inteligencia, la frustración del Sr. Trump reflejaba la incapacidad del actual gobierno iraní para coordinar una respuesta y tomar una decisión sobre las propuestas de paz estadounidenses.
Funcionarios israelíes han afirmado que los problemas de comunicación en Irán no difieren mucho de los que surgieron durante las negociaciones por la liberación de rehenes en la guerra de Gaza. En Gaza, las ofertas de Estados Unidos e Israel llegaron a los líderes de Hamas en Qatar y luego se transmitieron por escrito a los líderes en Gaza, un proceso lento que generó confusión.
© The New York Times 2026.
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