Oficiales fronterizos habrían causado el cierre de El Paso por usar un láser antidrones

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Los oficiales apuntaron a lo que pensaban que era un dron de un cártel de la droga, pero resultó ser un globo de fiesta, dijeron personas familiarizadas con el episodio.

El abrupto cierre del espacio aéreo de El Paso realizado a última hora del martes se produjo cuando unos oficiales de Aduanas y Protección de Fronteras (CBP, por su sigla en inglés) desplegaron un láser antidrones prestado por el Departamento de Defensa sin dar a los oficiales de aviación tiempo suficiente para evaluar los riesgos para los aviones comerciales, según múltiples personas informadas de la situación.

El episodio llevó a la Administración Federal de Aviación (FAA, por su sigla en inglés) a declarar abruptamente que el espacio aéreo cercano quedaría cerrado durante 10 días, una pausa extraordinaria que se levantó rápidamente el miércoles por la mañana por orden de la Casa Blanca.

Altos funcionarios del gobierno afirmaron rápidamente que el cierre respondía a una repentina incursión de drones de los cárteles mexicanos de la droga que requería una respuesta militar, y el secretario de Transporte, Sean Duffy, declaró en un mensaje en las redes sociales que "la amenaza ha sido neutralizada".

Sin embargo, esa afirmación fue socavada por múltiples personas familiarizadas con la situación, quienes señalaron que la medida extrema de la FAA se produjo después de que esta semana los oficiales de inmigración utilizaran un láser antidrones compartido por el Pentágono sin coordinación con la FAA. Las personas hablaron bajo condición de anonimato porque no estaban autorizadas a hablar públicamente.

Los funcionarios de la CBP pensaron que estaban disparando contra un dron del cártel, dijeron, pero resultó ser un globo de fiesta. Funcionarios del Departamento de Defensa estuvieron presentes durante el incidente, dijo una persona.

El Departamento de Defensa y el Departamento de Seguridad Nacional no respondieron inmediatamente a las solicitudes de comentarios. La FAA declinó hacer comentarios.

El ejército ha estado desarrollando tecnología láser de alta energía para interceptar y destruir drones, que el gobierno de Donald Trump ha dicho que están siendo utilizados por los cárteles mexicanos para rastrear a los agentes de la Patrulla Fronteriza y pasar drogas de contrabando a Estados Unidos.

El cierre del espacio aéreo provocó una importante reacción de los funcionarios locales y preguntas incisivas de los legisladores del Capitolio, incluidos algunos republicanos, que expresaron su escepticismo sobre la versión de los hechos del gobierno.

"En este momento, los detalles de lo que ocurrió exactamente sobre El Paso no están claros", declaró el miércoles a la prensa el senador Ted Cruz, republicano por Texas y presidente del Comité de Comercio del Senado, que supervisa a la agencia de aviación, tras asistir a una reunión informativa a puerta cerrada con Bryan Bedford, administrador de la FAA.

Cruz y el senador John Cornyn, republicano por Texas, dijeron que querían recibir una sesión informativa clasificada sobre el incidente por parte de la FAA y el Departamento de Defensa.

El senador Jack Reed por Rhode Island, principal demócrata del Comité de Servicios Armados, también rechazó las explicaciones del gobierno.

"El cierre durante diez días de un importante corredor aéreo estadounidense es una medida extraordinaria que exige una explicación clara y coherente", dijo Reed en un comunicado. "Las versiones contradictorias procedentes de distintas partes del gobierno federal solo aumentan la preocupación pública y plantean serias dudas sobre la coordinación y la toma de decisiones".

Según cuatro personas informadas de la situación, funcionarios del Pentágono y de la FAA tenían previsto reunirse el 20 de febrero para discutir las implicaciones para la seguridad del despliegue de la nueva tecnología militar antidrones, que se estaba poniendo a prueba. Pero la urgencia de la FAA se intensificó después de que funcionarios de la CBP desplegaran la tecnología.

No estaba claro si ese incidente por sí solo provocó la decisión de la FAA de cerrar el espacio aéreo sobre El Paso. Los funcionarios de la FAA no respondieron a las preguntas sobre las afirmaciones de Duffy y otros funcionarios del gobierno de que una incursión posterior de un dron había hecho necesario el cierre del espacio aéreo a partir de las 11:30 p. m., hora local. Un portavoz del Departamento de Transporte no respondió a las preguntas sobre si se había disparado contra un globo de fiesta esta semana.

Pero según las personas informadas del asunto, en el momento en que los funcionarios de la FAA cerraron el espacio aéreo, la agencia aún no había completado una evaluación de seguridad de los riesgos que la nueva tecnología podría representar para otras aeronaves. Dos de las personas añadieron que los funcionarios de la FAA habían advertido al Pentágono que, si no se les daba tiempo e información suficientes para llevar a cabo su revisión, no tendrían más remedio que cerrar el espacio aéreo cercano.

El anuncio inicial del cierre por parte de la FAA a última hora del martes, que citaba "razones especiales de seguridad", prohibía a todos los aviones volar en la zona de El Paso por debajo de 5,4 kilómetros durante 10 días, hasta un día después de la reunión prevista para el 20 de febrero.

No avisaron con antelación a la Casa Blanca ni al Pentágono que iban a cerrar el espacio aéreo, dijo un alto funcionario del gobierno, que habló bajo condición de anonimato.

La medida también sorprendió a los funcionarios de El Paso.

"Quiero dejar muy, muy claro que esto nunca debería haber ocurrido", dijo el alcalde de El Paso, Renard Johnson, en una conferencia de prensa el miércoles por la mañana. "No se puede restringir el espacio aéreo sobre una gran ciudad sin coordinarse con la ciudad, el aeropuerto, los hospitales, los dirigentes de la comunidad".

"Esa falta de comunicación es inaceptable", añadió.

Los organismos federales se mantuvieron en gran medida en silencio sobre la controversia, incluso después de ella. Bedford, el administrador de la agencia, se negó a responder a las preguntas de los periodistas tras una reunión informativa a puerta cerrada con senadores en el Capitolio el miércoles por la noche. El miércoles, más temprano, un portavoz del Pentágono repitió la afirmación del ejército de que había respondido a una incursión de drones.

Un alto funcionario del gobierno, que habló bajo condición de anonimato para abordar la controversia, cuestionó la afirmación de un fallo de comunicación, diciendo que el Pentágono y el Departamento de Transporte se habían estado coordinando con la agencia de aviación durante meses y que se le había asegurado que no había ninguna amenaza para los viajes aéreos comerciales.

El funcionario también dijo que no era la primera vez que drones de los cárteles habían sido desactivados en la frontera por personal militar y de inmigración que actuaban conjuntamente, y describió sus funciones como dos partes de una "operación interagencias en curso".

El gobierno de Trump ha hablado abiertamente de sus planes para combatir los cárteles mexicanos de la droga y neutralizar los drones que algunos utilizan como parte de sus operaciones, incluso cuando los dirigentes mexicanos rechazan las afirmaciones de que hayan participado en incursiones transfronterizas.

"No hay ninguna información de uso de drones en la frontera", dijo la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, en una conferencia de prensa matutina, poco después de que se conociera la noticia del cierre temporal del espacio aéreo de El Paso.

En julio, Steven Willoughby, subdirector del programa contra drones del Departamento de Seguridad Nacional, declaró ante el Congreso que 27.000 drones habían volado a menos de 500 metros de la frontera durante seis meses en 2024, controlados por organizaciones hostiles a las fuerzas del orden.

Esos drones pueden causar graves perturbaciones a la infraestructura estadounidense, dijo Willoughby, y añadió que su programa trabaja con la FAA "para coordinar adecuadamente el uso de cada aparato en lugares y momentos específicos, a fin de garantizar que se minimicen los impactos en el sistema nacional de espacio aéreo".

Al día siguiente del testimonio de Willoughby, Sheinbaum rebatió su afirmación, diciendo en una conferencia de prensa que las autoridades mexicanas habían observado que los cárteles utilizaban drones unos contra otros dentro del territorio mexicano, pero no en la frontera. En la misma conferencia de prensa de julio, Raymundo Pedro Morales Ángeles, secretario de Marina de México, insistió en que "no se ha detectado este tipo de drones en la frontera".

En Estados Unidos, donde muchos funcionarios aceptan las incursiones de drones de los cárteles como un hecho establecido, algunos se preguntaron por qué este incidente concreto habría provocado una respuesta tan poco habitual de la FAA.

"Ha habido incursiones de drones desde México desde que existen los drones", dijo en una conferencia de prensa la representante Verónica Escobar, demócrata por Texas que representa a El Paso en el Congreso. "Esto no es inusual, y no hubo nada extraordinario en ninguna incursión de drones en Estados Unidos de la que yo tenga conocimiento".

En general, la FAA hace todo lo posible por evitar el cierre de los aeropuertos al tráfico, porque los cierres imprevistos, aunque solo duren unas horas, pueden causar estragos en el transporte aéreo. Incluso en una situación de alto riesgo para la seguridad, los cierres del espacio aéreo por parte de la FAA suelen ser limitados.

El 3 de enero, por ejemplo, cuando el ejército estadounidense capturó a Nicolás Maduro, el líder venezolano, y a su esposa, la FAA emitió órdenes de emergencia que prohibían a los vuelos estadounidenses operar en la región que rodea a Venezuela y cerraron el espacio aéreo controlado por Estados Unidos en otras partes del Caribe solo durante 24 horas.

Aishvarya Kavi, Edgar Sandoval, Jack Nicas, Minho Kim y J. David Goodman colaboraron con reportería.

Karoun Demirjian es reportera de noticias de última hora para el Times.

Eric Schmitt es corresponsal de seguridad nacional para el Times. Lleva más de tres décadas informando sobre asuntos militares y antiterrorismo en Estados Unidos.

Kate Kelly cubre dinero, influencia y política para el Times.

Hamed Aleaziz cubre el Departamento de Seguridad Nacional y las políticas migratorias.

Luke Broadwater cubre la Casa Blanca para el Times.

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