Especial para Infobae de The New York Times.
MEAUX, Francia — Después de ganar la segunda etapa del Tour de Francia Femenino, la ciclista neerlandesa Marianne Vos se puso el “maillot” (suéter) amarillo de líder del Tour por primera vez y explicó que este momento especial, en realidad, no era algo que ella siempre hubiera soñado.
Cuando era niña, Vos asistió al Tour de Francia todos los veranos y acampaba con sus familiares a lo largo del recorrido durante las tres semanas completas, alentando a los ciclistas que aceleraban por los caminos llanos o los que pedaleaban para subir por los pasos de montaña con curvas o los que aceleraban por pendientes empinadas. Ahí fue donde Vos, medallista de oro olímpico y ganadora de numerosos campeonatos mundiales, se enamoró del ciclismo. Pero la carrera era solo para hombres, por lo que ganarla nunca fue su objetivo.
Sin embargo, con el tiempo, cuando se convirtió en una de las ciclistas más exitosas de la historia, Vos se dio cuenta de algo: ¿por qué los hombres deberían recibir toda la atención de los medios, la adulación de los aficionados y el dinero que solo el Tour de Francia puede ofrecer?
Llegar a esta conclusión fue en parte la manera en que el Tour de Francia Femenino revivió esta semana después de una ausencia de 33 años. Vos fue una fuerza importante en el cabildeo para volver a organizar la competencia femenina, que se llevó a cabo una vez en 1955 y luego nuevamente entre 1984 y 1989, antes de que desapareciera otra vez durante una generación.
No fue sino hasta el domingo, a la sombra de la Torre Eiffel y bajo un sol abrasador de verano, que las mujeres, 144 corredoras de 24 equipos, volvieron a subirse a sus bicicletas para una carrera asociada con el Tour, la competencia de ciclismo más prestigiosa.
“Por supuesto, puedes decir que tal vez ha tomado demasiado tiempo, pero sí, solo estoy feliz de que haya llegado”, dijo Vos, quien mantuvo el “maillot” amarillo el martes después de terminar segunda en la tercera etapa. Fue su segunda vez en terminar como finalista en tres días. “Creo que es el momento adecuado”.
Para algunas ciclistas y defensoras de los derechos de las mujeres como Vos, ha sido el momento adecuado por lo menos durante una década.
En 2013, Vos y otras tres ciclistas: la estadounidense Kathryn Bertine, promotora del ciclismo femenino de Bronxville, Nueva York; la excampeona británica de contrarreloj Emma Pooley, y la cuatro veces campeona británica del triatlón Ironman, Chrissie Wellington, estaban tan seguras de que era el momento adecuado para un Tour femenino que formaron un grupo llamado Le Tour Entier (en español, El Tour Completo) para reunir el apoyo del público para realizar uno.
Sus empeños por convencer a la Organización Deportiva Amaury (ASO, por su sigla en inglés), la compañía que dirige el Tour, funcionaron pero solo hasta cierto punto.
ASO acordó organizar una carrera en 2014 que claramente no era El Tour Completo, considerando que la primera edición de la carrera fue aproximadamente un 2 por ciento más larga que la carrera masculina. El evento, llamado La Course (La Carrera) por el Tour de Francia, fue una carrera de circuito de un día celebrada el último día del Tour masculino, en París. Vos ganó ese día y luego volvió a ganar en 2019.
Se suponía que ASO agregaría de tres a cinco días de carrera a esa competencia de un día hasta que la carrera femenina alcanzara la paridad con la carrera masculina, que se compone de 21 días, dijo Bertine en una entrevista telefónica el lunes, pero eso nunca sucedió. La Course fue remplazada por completo este año por el Tour de Francia Femenino de ocho días, que es más largo que La Course, pero no tan largo como el Tour masculino.
“Creo que la presión social ejercida sobre ASO fue la razón por la que, finalmente, después de ocho años, decidieron por fin aumentar la carrera femenina”, dijo Bertine, quien realizó un documental llamado “Half the Road” en el que se discuten las desigualdades de género en el ciclismo. “Mi mayor temor es que esta carrera dure ocho días por otros ocho años más porque es aterrador ver el historial de ASO en este asunto. Son dinosaurios que se resistieron a esto durante mucho mucho tiempo”.
Bertine lamentó que el ciclismo femenino retrocediera poco después de que se celebrara el Tour femenino en 1984.
Seis equipos de mujeres corrieron ese Tour al mismo tiempo que los hombres; las mujeres comenzaron la carrera de 56 a 72 kilómetros al frente cada día, estas recorrieron 18 de las 21 etapas, incluida la escalada de la intimidante montaña de Alpe d'Huez, y todas menos una de ellas terminaron la carrera. Marianne Martin, de Boulder, Colorado, se convirtió en el primer estadounidense, mujer u hombre, en ganar el Tour de Francia.
El domingo en París, con un vestido amarillo sin mangas del mismo color que el suéter de líder del Tour, Martin, de 64 años, estuvo en la salida del Tour de Francia Femenino para animar a las corredoras.
Ella recordó haber ganado alrededor de 1000 dólares y un trofeo. El ganador masculino, el francés Laurent Fignon, ganó más de 100.000 dólares. Este año, también hay una gran disparidad entre los premios en metálico de hombres y mujeres.
Las mujeres obtendrán alrededor de 250.000 dólares y la ganadora de la carrera recibirá alrededor de 50.000 dólares. Del lado de los hombres, la bolsa fue de más de 2 millones de dólares; el danés Jonas Vingegaard ganó más de 500.000 dólares por terminar de primero.
A las mujeres todavía les queda un largo camino por recorrer para alcanzar la paridad en el deporte. Por ejemplo, la federación internacional de ciclismo limita la distancia que pueden recorrer en un día, una distancia que es mucho más corta que la máxima de los hombres. (El autódromo olímpico de mujeres, en otro ejemplo, es 96,5 kilómetros más corto que el de los hombres). El salario mínimo de los hombres en el WorldTour es más alto que el de las mujeres y los presupuestos para los equipos de mujeres a menudo son una miseria en comparación con los de los hombres.
Linda Jackson, propietaria del equipo de ciclismo femenino EF Education-TIBCO-SVB, dijo que el camino hacia la cima del deporte y hacia la igualdad requerirá tiempo y un plan calculado para el éxito, especialmente cuando se construye algo sustentable.
La exposición a los medios es el componente más importante para el éxito de la carrera, dijo Jackson, y con dos horas y media de cobertura televisiva en vivo por día en este Tour femenino, “esta carrera tiene el potencial de cambiar nuestro deporte para siempre”.
Kathrin Hammes, que corre para el equipo de Jackson, dijo: “La gente presta atención cuando oye hablar del Tour de Francia. Es la carrera que todo el mundo conoce”.
Muchas de las mujeres que compiten en el Tour dijeron que un evento de ocho días es un buen comienzo, pero ya esperan por más. La ciclista holandesa Annemiek van Vleuten, una de las favoritas de la carrera, dijo que está lista para un desafío de tres semanas, al igual que la prueba que enfrentan los hombres. Agregó que estaría “superemocionada” por una escalada épica como la de la montaña de Alpe d'Huez porque sería otro hito para el ciclismo femenino.
Por ahora, a las corredoras les quedan varios días antes de llegar a las etapas finales, que se disputarán en la Cordillera de los Vosgos y terminarán con una difícil ascensión a La Super Planche des Belles Filles, una cumbre que en ocasiones está incluida en el Tour masculino.
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