En 'Elden Ring', la lucha se siente real

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Especial para Infobae de The New York Times.

En los dos últimos años, la pandemia nos ha dado muchas obras de arte que han intentado capturar en definitiva la lucha de la humanidad. Una fue la película en la que Leonardo DiCaprio se pone rojo al gritar a todo pulmón para que la gente mire hacia arriba al cometa que se impactará contra la Tierra. Fue tan puntual que causó algo de reflexión: sí, estamos divididos, probablemente condenados. ¿Qué hacemos ahora?

Ningún medio se ha acercado tanto a capturar con tal perfección nuestra situación como los videojuegos. Al principio, cuando muchos de nosotros estábamos en confinamiento y hornéabamos masa madre mediocre, jugábamos “Animal Crossing”, que consiste en encontrar consuelo en tareas sencillas como pescar y cuidar el jardín mientras estás varado en una isla. Este año, estamos jugando “Elden Ring”, un juego implacablemente difícil que se vuelve más complicado entre más lo juegas. Eso resume cómo ha sido vivir durante una pandemia.

“Elden Ring” cuenta una historia que algo tiene que ver con un anillo, pero es más importante su diseño: es un juego de mundo abierto, lo que significa que puedes hacer cualquier cosa en cualquier momento que lo desees. Los jugadores pueden montar un caballo a través de un pantano envenenado, correr a través de lava y atravesar un puente que se cae a pedazos rodeado de tornados, mientras pelean o evaden a enemigos.

Sin importar qué elijas hacer, es probable que mueras una y otra vez intentando hacerlo, en ocasiones, durante horas. Eso se debe a que la menor equivocación al momento de presionar el botón te llevará a la muerte o te hará vulnerable a un ataque. Incluso los videojugadores más experimentados morirán decenas de veces en un calabozo antes de llegar con el jefe (el villano principal al final de un nivel de juego).

Nada de esto hace sonar a “Elden Ring” como algo placentero, pero el videojuego (una colaboración entre el director creativo Hidetaka Miyazaki y el autor de “Juego de tronos”, George R. R. Martin) está por convertirse en el título con mayores ventas del año, con doce millones de copias vendidas durante el primer mes de su lanzamiento en febrero.

En cierto momento del juego, te enfrentas a un dragón. Tienes la opción de pelear o huir. Al principio, lo más probable es que te retires y, a la larga, después de adquirir fuerza suficiente, así como el arma o el hechizo mágico adecuados, regresarás a matar al malévolo escupefuego y saborear tu victoria. Aunque durante poco tiempo, ya que momentos después serás emboscado y asesinado por algo terrible, como un halcón con navajas en las garras.

Es difícil imaginar que “Elden Ring” hubiera tenido este tipo de admiración cultural en cualquier otra era. En el tercer año de la pandemia, conforme las tasas de vacunación se elevan y los casos de hospitalizaciones se desploman en algunas áreas, las oficinas, las escuelas y los restaurantes han reabierto. Para muchos estadounidenses, el dragón ha sido derrotado. Sin embargo, en otras partes del mundo, una nueva variante del coronavirus está causando otra ola y, en Nueva York, los casos comienzan a aumentar de nuevo.

Conforme algunos de nosotros bajamos la guardia para tener algo parecido a una vida normal, nos preparamos para esa ave estúpida a la vuelta de la esquina que todavía podría matarnos. La dura lección que aprendimos de la pandemia, estar a la espera de decepciones y más dificultades, nos ha entrenado bien para “Elden Ring”.

Mientras que la película de DiCaprio, “No miren arriba”, fue polarizante porque eligió un bando que criticaba a todas las personas que negaban el apocalipsis; el formato de elige tu propia aventura que maneja “Elden Ring” es más incluyente para una población que parece no estar de acuerdo en nada. En “Elden Ring”, nada es correcto o incorrecto.

Para derrotar a un jefe, puedes estudiar con cuidado sus movimientos y planear un ataque o puedes ponerle fin con un truco barato que no requiera habilidad y asegure la victoria. De cualquier manera, una victoria es una victoria. Un videojuego tan flexible puede conectar con jugadores de todo el mundo y unirlos en una época en la que las personas eligen su propia verdad sobre los cubrebocas, las vacunas y la información que leen en línea en general.

La mayoría de los jugadores sufren la travesía de “Elden Ring” por su cuenta, pero hay partes tan difíciles, como una pelea ultracomplicada con un jefe, que la gente necesita ayuda de otros jugadores en línea. Con este propósito, el juego construye estatuas pequeñas en áreas desafiantes que fungen como postes de invocación para ingresar a un jugador al modo cooperativo. Cuando la misión se completa, el buen samaritano desaparece.

La lucha para superar dificultades siempre ha sido un tema central en los juegos de Miyazaki, quien se hizo famoso con el éxito modesto de la trilogía “Dark Souls”, los predecesores de “Elden Ring”, pero también lo es la necesidad de las personas de recurrir unas a las otras.

Miyazaki, quien no respondió a las solicitudes de comentarios, ha dicho en entrevistas que se inspiró en una experiencia personal de hace muchos años cuando conducía en una colina cubierta de nieve. Un auto delante de él se atoró y les pasó lo mismo al suyo y al vehículo que iba detrás de él, pero entonces, otro coche atrás avanzó y comenzó a empujar al tercer auto. Con ayuda similar, al final, todos lograron llegar al otro lado de la colina.

“Podemos intervenir en la vida de alguien más durante un minuto y luego desaparecer y, aun así, tener un impacto”, mencionó Keza MacDonald, la editora de videojuegos de The Guardian y autora de “You Died”, un libro sobre los videojuegos de Miyazaki. “En realidad, no se trata de un jugador contra el juego, sino de toda la comunidad de jugadores contra el juego”.

Para cuando terminé “Elden Ring”, con algo de ayuda de amigos y extraños en línea a lo largo de unas cinco semanas, no me sentí más ansioso o pesimista. Al final, hice planes con amigos que no había visto en dos años.

Muchos de nosotros hemos sobrevivido a la pandemia solos porque las restricciones y los riesgos sanitarios dificultan viajar y reunirnos en interiores. Ha sido una situación imposible de manejar y la lucha continúa, pero estamos juntos en esto hasta el final. ¿Por qué no apoyarnos entre nosotros?