Agregar Infobae enGoogle

Un barco de Bangladesh y sus 31 tripulantes sobrevivieron 115 días atrapados en el Golfo

El representante diplomático en los Emiratos Árabes Unidos solicitó que la tripulación abandonara el buque, aunque el capitán optó por permanecer junto a sus hombres, convencido de que el conflicto disminuiría y podrían mantenerse a salvo

Buque de carga negro y rojo con superestructuras blancas y grúas en el mar. Dos embarcaciones pequeñas junto al buque. Cielo despejado
El Banglar Joyjatra es un buque de carga que pertenece a la naviera estatal de Bangladesh (Captura de video)
Guardar

Durante 115 días, el capitán Mohammad Shafiqul Islam y sus 31 tripulantes soportaron la tensión y el peligro a bordo del carguero Banglar Joyjatra en el Golfo Pérsico, rodeados de misiles y con los víveres bajo estricta ración, mientras intentaban mantener la calma en medio de un conflicto internacional que paralizó la navegación comercial en la región.

Las noches se iluminaban con explosiones y el miedo recorría cada rincón del barco, que permaneció inmovilizado ante la amenaza constante de ataques y la incertidumbre sobre su destino.

El 26 de febrero, el Banglar Joyjatra, un buque de carga propiedad de la naviera estatal de Bangladesh y operado por una empresa con sede en Singapur, llegó a las afueras del puerto de Jebel Ali, en los Emiratos Árabes Unidos, con 39.000 toneladas de bobinas de acero procedentes de Qatar.

PUBLICIDAD

Dos días después, el 28 de febrero, un misil impactó en un depósito de petróleo a escasos 200 metros del navío y provocó un incendio: la tripulación quedó frente a la evidencia de que el peligro era real y cercano. Según relató Islam en varias entrevistas reproducidas por AFP y medios internacionales, la responsabilidad de mantener la integridad de la tripulación, el buque y la carga recayó en sus hombros, mientras el ambiente a bordo se volvía cada vez más opresivo.

La decisión de permanecer en el barco, pese a la recomendación del embajador de Bangladesh en los Emiratos Árabes Unidos de evacuar, respondió a la esperanza de que la situación se estabilizara. Lejos de mejorar, los ataques y las explosiones persistieron durante los días siguientes. Cuando el fuego cesó momentáneamente, la tripulación consiguió descargar la mercancía, pero el siguiente objetivo era cruzar el estrecho de Ormuz, una ruta estratégica bloqueada por las hostilidades y bajo el control de las fuerzas iraníes.

PUBLICIDAD

A solo 25 millas náuticas del estrecho, el sistema de navegación del barco dejó de funcionar y las autoridades iraníes negaron el permiso para avanzar. Islam buscó entonces refugio en el puerto de Hamriyah, en Sharjah.

El carguero permaneció fondeado más de dos meses en ese puerto y enfrentó dificultades crecientes. La reserva de agua dulce disminuía cada día, los alimentos escaseaban y los precios subían. Según detalló el capitán, la tripulación, integrada en parte por jóvenes marineros en su primer viaje, afrontaba el trauma de una experiencia límite: algunos buscaban consuelo en la religión, mientras otros intentaban distraerse con redes sociales.

Proa de buque negro con nombre Banglar Joyjatra en letras blancas, logo circular rojo con letra B. Dos grúas blancas en cubierta, cielo azul claro
La decisión de permanecer en el barco, pese a la recomendación del embajador de Bangladesh en los Emiratos Árabes Unidos de evacuar, respondió a la esperanza de que la situación se estabilizara (Captura de video)

“Decidimos racionar el agua, reduciendo el consumo de 20 toneladas diarias a solo cinco”, expresó Islam, citando la necesidad de priorizar la supervivencia colectiva.

A mediados de abril, el anuncio de un alto el fuego ofreció una posibilidad de escape. El capitán intentó nuevamente cruzar el estrecho de Ormuz, pero la negativa de las autoridades iraníes frustró el avance. La incertidumbre continuó hasta el 23 de junio, cuando, tras casi cuatro meses de espera y tensión, el Banglar Joyjatra recibió por fin la autorización para atravesar el paso marítimo, pese al riesgo persistente por la presencia de minas y la volatilidad de la situación.

(Con información de AFP)

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD