
Hungría celebra este domingo unas elecciones legislativas consideradas cruciales no solo para el propio país sino para toda Europa, ya que el actual Gobierno del ultranacionalista Viktor Orbán, crítico con la UE y aliado de Moscú y de Donald Trump, podría perder tras 16 años de mayorías absolutas.
El gran aspirante de la oposición es Péter Magyar, líder del partido conservador Tisza y antiguo militante del partido gobernante Fidesz, quien abandonó el “sistema Orbán” hace dos años para enfrentarse al primer ministro.
Estas son las 5 CLAVES de unos comicios, cuyos resultados podrían cambiar incluso la balanza de poder en Europa en caso de una victoria de la oposición, que ha prometido “normalizar” las relaciones de Hungría con sus socios en la Unión Europea (UE).
¿Qué se elige el 12 de abril?
Algo más de 8 millones de ciudadanos con derecho a voto eligen a los 199 diputados del Parlamento, donde el Fidesz cuenta desde 2010 con mayorías de más de dos tercios.
Un total de 106 de estos escaños se eligen en 106 circunscripciones, donde el partido más votado se hace con el único escaño en juego, mientras que los restantes 93 parlamentarios se eligen de forma proporcional entre las listas nacionales de los partidos.
Este sistema, reformado por leyes impulsadas por Orbán, beneficiaba hasta ahora claramente al Fidesz, aunque podría causar ahora un efecto contrario si el Tisza logra puntuar también en zonas rurales.
Eso sí, en las ciudades, con clara ventaja para Tisza, un escaño requiere muchos más votos que en el empobrecido interior del país, donde el Fidesz domina la vida pública y económica. La ONG Freedom House rebajó en 2020 a la Hungría de Orbán de democracia semiconsolidada a “régimen híbrido”.
¿Quién concurre en estos comicios?
La lucha por el poder se reduce básicamente a Viktor Orbán, de 62 años, y Péter Magyar, de 45 años, que han dejado fuera de juego a todos los partidos.
Es posible que entren en el Parlamento sólo el Fidesz y el Tisza.
Con su rechazo a la visión liberal del mundo, Orbán defiende el modelo de la ‘democracia iliberal’, basado en valores tradicionales del cristianismo, con un rechazo a la inmigración y a los derechos LGBTI, mientras que está alineado con los Estados Unidos de Donald Trump y mantiene buenas relaciones con la Rusia de Putin a pesar de la invasión de Ucrania de 2022.

El Tisza, por su parte, promete liberar al país de lo que considera endémica corrupción bajo Orbán y mejorar la precaria situación del sistema sanitario y la educación. Su visión en política exterior favorece una mayor alineación con el resto de los socios de la UE.
¿Qué dicen las encuestas?
Con hasta 23 puntos de ventaja sobre el Fidesz, el Tisza parece ser el claro favorito según las últimas encuestas, salvo los sondeos del instituto ‘Nezopont’, muy cercano al Gobierno, que vaticina una victoria del Fidesz.
En todo caso, el particular sistema electoral de Hungría hace posible que el partido de Orbán consiga una mayoría de escaños en el Parlamento aunque alcance sólo un 45% de los votos, mientras que el Tisza podría acabar necesitando más del 55% para asegurarse una mayoría.
Mientras, los partidos de la izquierda, en el Gobierno hasta 2010, casi han desaparecido del espectro político, mientras que la derecha extrema de ‘Nuestra Patria’ no parece que vaya a entrar en el Parlamento.
¿En qué ambiente se realizan estas elecciones?
La campaña electoral está marcada por acusaciones de corrupción, abusos de poder e injerencias extranjeras. Mientras que algunos analistas advierten de que Moscú intenta mantener a Orbán en el poder mediante la difusión de contenidos falsos generados con IA, Trump y varios mandatarios de extrema derecha, como el presidente argentino, Javier Milei, han expresado su apoyo explícito a Orbán.

Paralelamente, el Fidesz acusa a Ucrania y a la UE de querer influir en los votantes para lograr un cambio de Gobierno en Hungría. En ese sentido, acusan a Magyar de “apoyar la guerra” y de ser un “peón de Bruselas” que venderá los intereses de los húngaros a cambio del apoyo de la UE.
¿Por qué importan tanto estas elecciones?
Si bien Hungría, con sus 9,6 millones de habitantes, no es un país importante a nivel económico, Orbán ha sido en lo últimos años uno de los grandes desafíos para la unidad entre los 27 países de la UE.
Tras 16 años en el poder, Orbán es todo un símbolo del movimiento populista mundial de derechas, que inspira a políticos como Trump o Milei, pero también al líder de Vox en España, Santiago Abascal.
Los vetos de Orbán, apoyado a veces por el Gobierno populista de Eslovaquia, han complicado mucho las decisiones europeas, sobre todo en cuanto a las sanciones contra Rusia o el apoyo financiero y militar a Ucrania.
Un cambio de Gobierno en Budapest podría mejorar la capacidad de acción de la UE, siempre y cuando no lleguen al poder otros ultras como la francesa Marine Le Pen o el austríaco Herbert Kickl, también admiradores de Orbán.
(con información de EFE)
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