
El papa Francisco, internado desde el viernes en el hospital Gemelli de Roma por una neumonía bilateral, pasó una noche tranquila y se levantó de la cama, informó este jueves el gabinete de prensa del Vaticano.
“La noche fue tranquila, el papa se levantó y desayunó en un sillón”, indicó la Santa Sede en un comunicado matutino.
El pontífice, de 87 años, ingresó inicialmente por bronquitis, pero el martes se confirmó que padecía una neumonía en ambos pulmones, lo que aumentó la preocupación sobre su estado de salud, especialmente debido a su antecedente médico: cuando era joven, le extirparon el lóbulo pulmonar derecho.
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El miércoles, el Vaticano comunicó que los análisis de sangre mostraban una leve mejoría, en particular en los indicadores de inflamación. Según fuentes del Vaticano, el papa pudo levantarse y sentarse en un sillón y aunque respira sin asistencia mecánica, no se descarta que la utilice en algunos momentos.
El profesor Andrea Ungar, especialista en geriatría de la Universidad de Florencia, explicó que este tipo de infección “pasó de un pulmón al otro por los bronquios” y puede derivar en una insuficiencia respiratoria, por lo que destacó la importancia de que Francisco se mantenga activo para evitar complicaciones.
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Pese a su enfermedad, el papa recibió visitas el miércoles, entre ellas la de la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, quien aseguró que lo encontró “alerta y receptivo” y que incluso bromeó durante el encuentro.

“No ha perdido su famoso sentido del humor”, declaró la mandataria tras compartir aproximadamente 20 minutos con el pontífice.
Mientras tanto, frente al hospital Gemelli, numerosos fieles han encendido velas con el rostro de Francisco como muestra de apoyo. La Iglesia católica ha instado a los creyentes de todo el mundo a unirse en oración por la recuperación del papa.
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La hospitalización de Francisco, la cuarta en menos de cuatro años, ha reavivado el debate sobre su estado de salud, especialmente porque su ingreso se produce al inicio del Año Jubilar de la Iglesia católica, en 2025, que implica una intensa agenda de eventos en los que se espera su participación.
El papa ha enfrentado reiterados problemas de salud en los últimos años, como dolores en la rodilla que lo han obligado a desplazarse en silla de ruedas, cirugías abdominales y episodios de infecciones respiratorias. Pese a ello, ha mantenido un ritmo de trabajo elevado, aunque sus médicos le han recomendado moderar sus actividades.
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Antes de su ingreso hospitalario, se le vio en apariciones públicas con el rostro hinchado y la voz entrecortada, delegando la lectura de sus discursos a sus asistentes en varias ocasiones. En 2023, el papa ya había sido hospitalizado tres días por una bronquitis, de la que logró recuperarse rápidamente.
A medida que avanza su tratamiento en el hospital Gemelli, la Santa Sede no ha confirmado cuándo podría recibir el alta ni qué impacto tendrá esta hospitalización en su agenda oficial.
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(Con información de EFE)
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