
Autoridades chinas confirmaron este martes (hora local) que aumentaron a 425 los muertos por coronavirus en el país. También confirmaron 3.235 nuevos casos solo el lunes, llevando la cifra de infectados a más de 20.000.
China puso en marcha un ensayo clínico para probar un medicamento contra la infección. Remdesivir, un nuevo medicamento antiviral de Gilead Sciences Inc. para tratar enfermedades infecciosas como el Ébola y el SARS, será probado por un equipo médico del Hospital de Amistad China-Japón, con sede en Beijing para determinar la eficacia del tratamiento de la nueva cepa mortal de coronavirus, dijo a Bloomberg News el lunes una portavoz del hospital.
La prueba para el medicamento se llevará a cabo en Wuhan, la ciudad de China central y zona cero del brote viral. Hasta 270 pacientes con neumonía leve y moderada causada por el virus serán designados para un estudio aleatorizado, doble ciego y controlado con placebo, según informó el medio de noticias chino The Paper el domingo.
Sin embargo, la enfermedad continúa con su expansión en el interín. Y en consecuencia, el gobierno chino amplía las medidas destinadas a mitigarla. Este domingo ordenaron el cierre de carreteras y restricciones de movimiento en la ciudad de Wenzhou. Se trata de la primera urbe que se encuentra fuera de la provincia de Hubei, epicentro del brote, en ser sometida a estas condiciones de cuarentena.
Los nueve millones de residentes de la ciudad solo tendrán permitido mandar a un miembro de su familia fuera de la ciudad por asuntos de necesidad una vez cada dos días, y todos han recibido la recomendación de quedarse en sus casas excepto para buscar tratamiento médico o cuestiones de similar urgencia, según ha hecho saber el gobierno local en un comunicado.
Al mismo tiempo, se ha dado a conocer que el Gobierno central ha decidido asignar a 1.400 nuevos militares a Wuhan para ayudar a los médicos en el tratamiento de los enfermos. El contingente desempeñará su labor en el nuevo hospital de Huoshenshan, levantado en tiempo récord y específicamente para atender a un millar de pacientes de la epidemia, según informó la agencia oficial de noticias china, Xinhua.

En paralelo, distintos países han tomado medidas propias para limitar el contacto con nacionales chinos, ya sea cerrando fronteras -como lo fue el caso de Rusia, por ejemplo- o suspendiendo los vuelos entre sus territorios y el país asiático.
El lunes, cientos de trabajadores médicos de Hong Kong abandonaron sus trabajos, exigiendo que la ciudad cierre su frontera con China continental para reducir la propagación del virus. Las autoridades de la isla, alineadas con el gobierno central, se niegan a hacerlo.
Las autoridades han argumentado que hacerlo sería discriminatorio, económicamente perjudicial e iría en contra de los consejos de la Organización Mundial de la Salud (OMS). El centro financiero tiene 15 casos confirmados de la enfermedad, muchos de ellos con personas provenientes de China continental.
No obstante, el director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, remarcó que la propagación de la enfermedad fuera de China “es mínima y va despacio”. En consecuencia, aseguró, no es necesario restringir los viajes desde China para tratar de contenerlo. La única muerte fuera de China se registró el pasado domingo en Filipinas.
Estados Unidos, Australia o Singapur no permiten la entrada a visitantes extranjeros que hayan estado recientemente en China. Otros países prohíben la entrada a los visitantes que hayan estado en la provincia de Hubei, epicentro del brote, y algunos más han cerrado sus fronteras y suspendido vuelos.
El Gobierno chino ha criticado la decisión de Estados Unidos de declarar una emergencia de salud pública y restringir las entradas porque consideran que causa “pánico”.
Las consecuencias de la enfermedad han trascendido el plano de la salud pública. El lunes, las bolsas de China continental cerraron con una baja de más del 7 por ciento, el mayor descenso diario desde el verano de 2015, en medio del pánico generado por el coronavirus.
El Banco del Pueblo de China (banco central) anunció este domingo que inyectaría 1,2 billones de yuanes (173.000 millones de dólares) en los mercados para intentar proteger a la economía del impacto del coronavirus.
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