Para terminar con los contagios de VIH en 10 años en los EEUU se requiere más que ciencia.
Para terminar con los contagios de VIH en 10 años en los EEUU se requiere más que ciencia.

En el discurso del Estado de la Unión, el presidente de los Estados Unidos Donald Trump solicitó al Congreso su compromiso para "eliminar la epidemia de VIH en 10 años" en el país. Para muchos infectólogos fue exactamente lo que querían escuchar, como escribió Charlene Flash, médica especializada en el virus, en The New York Times. "Pero el presidente debe saber que vamos a fracasar si no empezamos a trabajar más duro".

Se refería a que, si bien después de 40 años por fin existen "las herramientas biomédicas y las estrategias de salud pública" para lograr ese objetivo, no todo el país las emplea. En especial en los estados del sur, destacó, "las tasas de VIH todavía crecen en algunos grupos y el sida aqueja de manera desproporcionada a los afroamericanos". Hasta el Centro para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC) advirtió que "el progreso en la prevención del VIH se ha detenido".

Durante el discurso del Estado de la Unión, Donald Trump anunció el ambicioso plan.
Durante el discurso del Estado de la Unión, Donald Trump anunció el ambicioso plan.

"Las grandes ciudades en las dos costas —donde el sida se concentró cuando fue oficialmente reconocido como un problema de salud a comienzos de los '80s— se han ocupado con destreza de la enfermedad. Alguna vez San Francisco fue el foco de impacto, pero en 2017 los nuevos diagnósticos de VIH se redujeron a 221, un mínimo récord", escribió.

Allí hay campañas sobre el uso de la medicación que puede ayudar a la prevención del contagio, PrEP, y cuando alguien da positivo se intenta que comience a tratarse en un máximo de cinco días. En Nueva York el tratamiento se ofrece en el mismo momento del diagnóstico; las nuevas infecciones bajaron un 26% de 2012 a 2016.

San Francisco, alguna vez muy afectada por la enfermedad, logró un éxito enorme en la prevención.
San Francisco, alguna vez muy afectada por la enfermedad, logró un éxito enorme en la prevención.

Pero el epicentro del problema se trasladó al sur del país, donde hoy se producen "más de la mitad de las nuevas infecciones y casi la mitad de las muertes directamente vinculadas al VIH", explicó Flash. "Ocho de los 10 estados y todas las 10 áreas metropolitanas con las tasas más altas de diagnóstico de VIH están en el sur". Allí en 2017 hubo 20.000 casos nuevos, en comparación con los 6.000 que registraron los estados del noreste.

Los factores sociales, detalló, afectan incluso la posibilidad de que una persona diagnosticada se trate. "La falta de transporte público, tanto en las grandes ciudades como en las áreas rurales, dificulta la visita al médico. El costo de las medicaciones puede ser prohibitivo, en particular en un estado como Texas, que tiene la tasa más alta del país de personas sin seguro médico", escribió.

Aunque se conocen las ventajas de comenzar el tratamiento pronto, pocos acceden a hacerlo; y muy pocos toman PrEP. Por último, el estigma mantiene en el margen a los que necesitan ayuda, agregó.

Otro factor de importancia es el cambio demográfico. "Ahora los afroamericanos representan el 44% de todas las personas infectadas con VIH, casi el cuádruple de su porcentaje en la población total; los hispanos, el 18% de la población, constituyen el 26% de las infecciones", señaló Flash. "La población de Houston es 44% hispana y 23% negra, y las tasas de VIH entre los jóvenes afroamericanos aumentan". Entre las mujeres, por ejemplo, el VIH tiene una incidencia 17% mayor que entre las blancas.

Houston, en Texas, es una de las ciudades del sur afectadas por el aumento de contagios de VIH.
Houston, en Texas, es una de las ciudades del sur afectadas por el aumento de contagios de VIH.

La estrategia para lograr que en los Estados Unidos no haya más contagios dentro de 10 años implica incrementar la cantidad de personas que se hacen el examen, comenzar cuando antes con la medicación retroviral en los que dan positivo (lo cual los beneficia y además ayuda a prevenir la transmisión) y usar PrEP en el caso de los vulnerables a contagio por su actividad sexual. La herramientas existen, enfatizó la especialista, lo cual "hace que algunos casos sean mucho más angustiantes".

En su opinión, concluyó, es posible lograr el objetivo. "Pero sólo si nos apuramos por hacer que las nuevas herramientas lleguen de manera más eficiente y más equitativa a quienes las necesitan".

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