Donald Trump (REUTERS/Yuri Gripas)
Donald Trump (REUTERS/Yuri Gripas)

El presidente de EEUU, Donald Trump, dijo este viernes que su Gobierno comenzará a desarrollar "opciones de respuesta militar" y trabajará con la OTAN para adaptarse a la nueva situación generada tras la suspensión estadounidense de su participación en el tratado nuclear INF con Rusia.

"Desarrollaremos nuestras propias opciones de respuesta militar y trabajaremos con la OTAN y nuestros aliados y socios para negar a Rusia cualquier ventaja militar derivada de su conducta ilegal", dijo Trump en un comunicado poco después de que su Gobierno anunciara la retirada de EEUU del tratado de 1987 a partir de este sábado.

"Durante demasiado tiempo, Rusia ha violado el Tratado de las Fuerzas Nucleares de Rango Intermedio (INF) con impunidad, desarrollando de forma encubierta y desplegando un sistema de misiles prohibidos que representa una amenaza directa para nuestros aliados y tropas en el extranjero. Mañana (sábado), los Estados Unidos suspenderán sus obligaciones conforme al Tratado INF y comenzarán el proceso de retiro, que se completará en seis meses, a menos que Rusia vuelva a cumplir con la ley destruyendo todos los misiles, lanzadores y equipos asociados que cometan violaciones", manifestó el mandatario en el escrito.

Durante demasiado tiempo, Rusia ha violado el Tratado de las Fuerzas Nucleares de Rango Intermedio (INF) con impunidad

"Nuestros aliados de la OTAN nos apoyan plenamente porque comprenden la amenaza que representa la violación de Rusia y los riesgos para el control de armas que supone ignorar las violaciones de los tratados", subrayó.

Luego agregó: "Los Estados Unidos se han adherido completamente al Tratado INF durante más de 30 años, pero no nos mantendremos limitados por sus términos, mientras que Rusia tergiversa sus acciones. No podemos ser el único país en el mundo vinculado unilateralmente por este tratado, o cualquier otro. Seguiremos adelante con el desarrollo de nuestras propias opciones de respuesta militar y trabajaremos con la OTAN y nuestros otros aliados y socios para negar a Rusia cualquier ventaja militar de su conducta ilegal".

Los Estados Unidos se han adherido completamente al Tratado INF durante más de 30 años, pero no nos mantendremos limitados por sus términos, mientras que Rusia tergiversa sus acciones

"Mi Administración sigue comprometida con el control efectivo de armas que promueve la seguridad de Estados Unidos, aliados y socios, es verificable y aplicable, e incluye socios que cumplen con sus obligaciones. Para que el control de armas contribuya efectivamente a la seguridad nacional, todas las partes deben cumplir fielmente sus obligaciones. Estamos dispuestos a colaborar con Rusia en las negociaciones de control de armas que cumplan con estos criterios y, lo que es más importante, una vez hecho esto, desarrollaremos, quizás por primera vez, una relación destacada a nivel económico, comercial, político y militar. Esto sería algo fantástico para Rusia y los Estados Unidos, y también sería genial para el mundo", concluyó.

El secretario general de la URSS, Mijail Gorbachov, y el presidente estadounidense Ronald Reagan, firmante del INF
El secretario general de la URSS, Mijail Gorbachov, y el presidente estadounidense Ronald Reagan, firmante del INF

Cómo era el acuerdo nuclear al que Estados Unidos renunció

El INF se trató de un acuerdo para prohibir las armas nucleares de medio alcance, aquellas con un rango de acción entre los 500 y los 5.500 kilómetros y disparadas en tierra (GLBM o GLCM, dependiendo de que se trate de un misil balístico o de crucero), en los arsenales de la Unión Soviética (mantenido luego por Rusia) y Estados Unidos y fue firmado en 1987 por el secretario general Mijail Gorbachov y el presidente Ronald Reagan, respectivamente.

Su negociación comenzó a fines de la década de 1970, cuando la URSS desplegó sus misiles SS-20 en Europa, un nuevo y mejorado modelo de los llamadas Misiles Balísticos de Rango Medio (IRBM, en inglés).

El despliegue provocó una crisis diplomática y rápidamente disparó una carrera de armas limitada, preparándose la OTAN para modernizar sus propios IRBM en la región con la llegada de misiles Pershing II.

Tras años de negociaciones y, en el contexto de la mejora de las relaciones entre las dos superpotencias durante el último tramo de la Guerra Fría y poco antes de la caída de la URSS, Washington y Moscú alcanzaron un acuerdo que significó la destrucción de casi 2.700 ojivas y misiles entre las llamadas armas nucleares tácticas.

Ambos países mantuvieron intactos sus arsenales estratégicos de Misiles Balísticos Intercontinentales (ICBM), con alcances superiores a los 5.500 kilómetros, lo que significa que Rusia y Estados Unidos están capacitados para atacarse mutuamente con estas armas, pero el INF contribuyó a desescalar las tensiones de un conflicto inmediato en Europa.

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