Lo que dejó el Congreso de la Lengua
Lo que dejó el Congreso de la Lengua

Todo concluye al fin. Y a veces: mejor que así sea. El VIII Congreso Internacional de la Lengua Española, ese megaevento que hizo de la Ciudad de Córdoba una red de actividades culturales, mesas académicas y reflexiones políticas y filosóficas, concluyó ayer cuando, luego del discurso de cierre de la escritora cordobesa María Teresa Andruetto, las autoridades, tanto del Instituto Cervantes y de la Academia Argentina de Letras como del Municipio, le pusieron el punto final. Argentina es el primer país que vuelve a ser anfitrión: luego de aquel Rosario 2004, llegó Córdoba 2019.

El Congreso de la Lengua funcionó como el epicentro en un mapa lleno de diagonales porque, a su alrededor, se tejieron distintos eventos que permitieron pensar un poco mejor el universo del lenguaje y la palabra. Los dos días previos se llevó a cabo en la Universidad Nacional de Córdoba un Seminario de Periodismo y Comunicación. En simultáneo, un Contracongreso —I Encuentro Internacional: Derechos Lingüísticos como Derechos Humanos— problematizó sobre el atenuante de la hegemonía. Además, el Festival de la Palabra, un ciclo de varios días con actividades artísticas, y el cronograma de actividades de la Secretaría de Cultura de la Nación.

(Mario Sar)
(Mario Sar)

¿Qué dejó este Congreso? ¿Qué podemos señalar como destacado, como sobresaliente, como interesante? A continuación, un pequeño punteo de todo lo que pasó.

Apertura y solemnidad

El miércoles a media mañana, mientras afuera del "Coliseo de Córdoba" —como llamó el gobernador Juan Schiaretti al Teatro San Martín— una manifestación de movimientos sociales protestaba y una mujer, frente a las vallas, sostenía una pancarta que decía "Gracias Macri Fuerza", se realizó el acto inaugural. Tras la llegada de los Reyes de España, el Presidente argentino, la Primera Dama, el Gobernador y su esposa, todos de pie y aplausos. Los discursos fueron sobrios —aunque Mauricio Macri aprovechó la ocasión para elogiar su propia gestión— y anticiparon el tono que tendría el Congreso: solemnidad, reflexión y la necesidad de defender nuestra lengua.

Un furcio para el consumo irónico

No hubo carcajadas, desde luego, pero sí sonrisas cómplices. Cuando el Rey de España, Felipe VI, dio su discurso, algo salió mal. El monarca citó al mayor referente de la literatura argentina —estamos justamente en la Argentina—, pero con desatino: "Vuestro José Luis Borges dejó escrito que el idioma no es sólo un instrumento de comunicación sino una tradición y un destino". Como siempre sucede en estos casos, las redes sociales no tardaron en generar una gran cantidad de memes, comentarios ácidos, bromas y hacer de todo lo que sucedía en el Congreso motivos de consumo irónico.

La controversia

Fue en ese acto inaugural, el discurso último, el del escritor Mario Vargas Llosa —Premio Nobel de Literatura 2010 y Cervantes 1994— que recordó la carta que el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, le envió al Rey de España —allí presente, en el Teatro San Martín, escuchándolo— pidiéndole que se disculpara por los "crímenes y atropellos" cometidos durante la Conquista, hace quinientos años, por parte de su corona. Sin dudas, la gran controversia de todas las jornadas.

"Tengo la impresión de que el mandatario mexicano se equivocó de destinatario, ya que esa carta debió mandársela a él mismo y responderse, o respondernos, a la pregunta de por qué México, que desde hace 200 años es independiente y soberano, tiene todavía tantos millones de indios marginados, pobres, ignorantes y explotados", dijo, y luego agregó: "Es una pregunta que se pueden hacer todos los presidentes latinoamericanos, porque ninguno ha podido resolver la injusticia proverbial contra los indios".

Vargas Llosa – López Obrador
Vargas Llosa – López Obrador

Contracongreso, una oposición

A veces las identidades surgen por oposición, es decir, desde el rechazo a la posición hegemónica y dominante. El I Encuentro Internacional: Derechos Lingüísticos como Derechos Humanos —o Contracongreso— tiene ese espíritu. Organizado por la Facultad de Filosofía y Humanidades de la Universidad Nacional de Córdoba, y en paralelo al Congreso de la Lengua, se fijó un extenso y plural programa de charlas, ponencias, actividades artísticas y culturales con el objetivo de defender los derechos lingüísticos desde una perspectiva latinoamericanista. Lejos de ser una mera declamación, tuvo su enfoque y su desarrollo.

Hubo un taller de poesía mapuche, otro de edición cartonera, un homenaje a Osvaldo Bayer y un simposio de derechos humanos, por citar apenas algunos ejemplos de la grilla. Participaron Horacio González, Graciela Bialet, Diego Tatián, Liliana Herrero, Naty Menstrual, Camila Sosa Villada, María Teresa Andruetto —la encargada, además, de dar el discurso de cierre del Congreso de la Lengua—, Eduardo Mattio y María Moreno, entre tantos otros. Todo lo que faltó o escaseó en el megaevento organizado por la Real Academia Española aquí tuvo predominancia: protagonismo de pueblos originarios, reivindicación de la voz de la mujer y lenguaje inclusivo.

Claudia Piñeiro, el discurso más aclamado

El jueves por la tarde, en un panel dedicado a la "literatura, oralidad y folclore" en el Teatro San Martín, Claudia Piñeiro tomó el micrófono y, mirando el manojo de hojas sobre la mesa, comenzó: "No soy académica, soy escritora". Luego aseguró que "la lengua española en las Américas es una lengua impuesta" y, más tarde, que "en futuras ediciones este congreso, tal vez, debería llamarse Congreso de la Lengua Hispanoamericana". Además, se refirió al lenguaje inclusivo, a la necesidad de que el aborto sea legal y recitó canciones de Mariana Carrizo, Charo Bogarín y Miss Bolivia, "mujeres que no aceptan, en el siglo XXI, un conquistador". El público estalló en aplausos en varias ocasiones. Alejandro Dolina, presente en el panel, se paró para aplaudirla. Piñeiro, ante el bullicio del público, levantó el puño en alto envuelto en el pañuelo verde.

Del cine a la literatura: 10 años de "El secreto de sus ojos"

El escritor y guionista Eduardo Sacheri dio una masterclass de guión en el Cineclub Municipal Hugo del Carril, sobre la calle San Juan, pleno Nueva Córdoba. La organizó la Secretaría de Cultura de la Nación junto al INCAA y se realizó el día previo al inicio del Congreso. ¿Cómo se lleva una obra de literatura al lenguaje cinematográfico?, fue la pregunta inicial que se respondió con su propia experiencia. En 2005 escribió la novela La pregunta de sus ojos y cuatro años más tarde Juan José Campanella, Sacheri y todo el equipo de actores, productores y técnicos la llevaron al cine. A 10 años de aquella película que se transformó en una de las argentinas más importantes de la historia porque logró, no sólo una masividad inédita, también ganar el Óscar a la mejor película extranjera, el escritor contó algunos secretos e historias poco conocidas.

Periodismo, según Caparrós y Villoro

El día previo al inicio del Congreso, en el Seminario de Periodismo y Comunicación, Martín Caparrós y Juan Villoro reflexionaron acerca de los sinuosos caminos que está tomando el oficio de periodista. La charla se realizó en la inmensa Sala de las Américas de la Universidad Nacional de Córdoba. "La ideologización de la noticia, la permanente editorialización y opinión en la noticia son una distorsión preocupante", fue una de las frases destacadas pronunciadas por el autor mexicano, así como también: "Las redes sociales han traído velocidad, pero también un cortocircuito informativo, una sobredosis. Estamos como con el estómago empachado". Por su parte, el argentino dijo que, "con los clicks, el periodismo escrito ha entrado en la lógica del rating. Los editores han caído en la tentación de hacer lo que los lectores quieren. Y no hay nada peor que eso".

Caparrós y Villoro (Foto: Comcile)
Caparrós y Villoro (Foto: Comcile)

La masividad de Les Luthiers

Si al Congreso le faltaba un enlace con el gran público, eso lo logró el humor. En la noche del miércoles, Les Luthiers dio su esperado show a la entrada de la Universidad Nacional de Córdoba. Asistieron más de 24 mil personas: un mar de gente que se extendía hasta al fondo sin precisar el final. Muchos con mate y termo en mano, otros con alguna lata de cerveza, disfrutaron como lo que fue: un verdadero espectáculo popular. Al salir, locales en la vereda vendían choripán, hamburguesas y ese tipo de cosas. La gente se retiraba recordando los chistes, las canciones, algún gag que no se podían sacar de la cabeza. Sin dudas, el gran espectáculo de este Congreso de la Lengua 2019.

Sabina, el poeta

El viernes, en el San Martín, una enorme cantidad de personas se reunió a oír poesía. Bueno, no sólo eso, también al poeta en cuestión: Joaquín Sabina. "Entre tanto poeta y tanto erudito me siento un poco impostor, pero siempre me ha gustado sentirme así", comentó en el panel donde también participaron Rafael Oteriño, María Negroni, José Mármol, Carlos Schilling y Elvira Sastre. Cuando el cantautor apareció en el escenario todo el teatro estalló en aplausos y vitoreos. Saco de cuero, camisa a pintitas debajo y paso tranquilo, como si estuviera recorriendo Nueva York en los años ochenta. Así llegó Sabina que, a su turno, leyó un poema en prosa y varios en verso rimado.

Joaquín Sabina (Mario Sar)
Joaquín Sabina (Mario Sar)

"No estoy en absoluto dotado para la teoría y la erudición —confesó— aunque con el auge de los pequeños nacionalismos que por desgracia estamos sufriendo en el mundo yo me considero de una patria mucho más grande, que es mi lengua, la lengua española. Creo que es un milagro que ustedes se hayan reunido hoy para oír poesías y oír palabras. Palabras que llenan de magia, porque la misma lengua que sirve para pelearse con alguien en algún bar o para cualquier cosa, sirve para darles una gotita de magia".

 

SIGA LEYENDO