
Dmitry Rybolovlev. Ruso. Multimillonario. Integrante del exclusivo listado Forbes de hombres más ricos del mundo. Con negocios surgidos al amparo de los restos mortales de la Unión Soviética. Dueño del glamoroso club de fútbol AS Monaco. Y hasta ayer, propietario de Salvator Mundi, la única obra de arte de Leonardo Da Vinci en manos privadas y subastada en un precio récord: 450 millones de dólares.
Pero Rybolovlev no es tan solo eso. Es además el protagonista del "divorcio más caro de la historia". Aquel por el cual debió pagar en su momento casi la mitad de su fortuna, calculada en 7.400 millones de dólares. En mayo de 2014, el Juzgado de Primera Instancia de Ginebra lo condenó a pagarle alrededor de 4.500 millones de dólares a Elena Rybolovleva. Pero luego de múltiples apelaciones, logró que la mujer "sólo" tuviera que conformarse con 605 millones.

Sin embargo, la conflictiva separación no terminó allí. Cuando estalló el escándalo de los Panamá Papers, la historia se reabrió. Es que el magnate ruso había ocultado millones y millones de dólares a su ex esposa, bajo el manto de compañías offshore que nunca le blanqueó ni a su fisco, ni a su (ex) amada.
Y entre esos escondites paradisíacos, Rybolovlev ocultó obras de arte bajo la fachada de una empresa desconocida para Elena. Pinturas de Picasso, Van Gogh, Monet y Degas, estaban entre los tesoros que ella jamás podría alcanzar gracias a las maniobras fiscales que había logrado construir su ex marido. El Da Vinci tan preciado -y valioso- no figuraba en esa lista y pudo conservarlo tras el divorcio.
Pero tras el anuncio oficial de su separación, el magnate decidió desprenderse de su cuadro más famoso. Y más preciado. Quería recuperar algo de lo que, dijo, Elena le había quitado. La historia de la obra fue fascinante. Dio varias vueltas al mundo hasta que llegó a sus manos tras pagar la suma de 125 millones de dólares a Yves Bouvier, el marchante que se la vendió. Anoche, durante una subasta pública llevada adelante por Christie's, el Salvator Mundi, una de las obras más increíbles redescubiertas en el siglo, fue vendida por una suma récord: 450 millones de dólares.

Rybolovlev y su ex mujer se conocieron en la Facultad de Medicina de Perm donde ambos estudiaban. Cuando todavía no eran multimillonarios decidieron casarse. Era 1987 y la Unión Soviética todavía existía, aunque no por mucho tiempo más. Ambos sellaron su amor en Chipre y, ocho años más tarde, se instalaron en Ginebra. Durante los años de felicidad nacieron dos hijas: Ekaterina y Anna. Pero en 2008, 21 años después de haberse casado, Elena dijo basta. No soportó más las supuestas infidelidades de su marido. La batalla legal duró seis años. Con Leonardo Da Vinci como un silencioso testigo.
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