Fiebre Oropouche: cuáles son los síntomas y cómo el virus se expande más allá de Sudamérica

Afecta a personas de todas las edades y puede pasar desapercibido por la falta de signos graves. El líder de dos nuevos estudios contó a Infobae por qué la aparición de la infección en nuevos territorios alerta a la comunidad científica

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E Bogotá no existe vacuna contra el virus Oropouche, y el tratamiento se centra en aliviar síntomas - crédito OPS
La fiebre Oropouche es una enfermedad viral transmitida por jejenes que registra un aumento de casos en Sudamérica y preocupa a las autoridades sanitarias (Archivo OPS)

La fiebre Oropouche no es tan conocida como el dengue, aunque también es causada por un virus transmitido por insectos y su presencia crece más allá de Sudamérica.

El año pasado, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) registró más de 12.000 casos confirmados de personas con fiebre Oropouche en 11 países. Además, en el Reino Unido se notificaron los primeros casos.

La enfermedad produce síntomas como fiebre, dolor de cabeza, dolor muscular y malestar general. A menudo, los afectados también presentan náuseas, vómitos y sensibilidad a la luz. Aún no hay una vacuna contra Oropouche ni un tratamiento específico aprobado.

(Imagen Ilustrativa Infobae)
Dolor de cabeza, fiebre y malestar general son los síntomas más comunes de la fiebre Oropouche (Imagen Ilustrativa Infobae)

Antes los casos eran esporádicos, pero la infección se metió en la agenda de la salud pública de América Latina y el Caribe después de 2023 y se corre el riesgo de que el virus se propague aún más hacia el sur, en países como la Argentina, según dijo a Infobae uno de los expertos líderes en el tema, William de Souza, investigador en virología en el Colegio de Medicina de Kentucky, en los Estados Unidos.

El doctor de Souza junto con colegas de Brasil, Estados Unidos y del Reino Unido, incluyendo investigadores de la Universidad de Cambridge, demostraron que el número de personas con defensas contra el virus Oropouche en Manaos, Brasil, se duplicó en solo un año. Fue una señal de un brote a gran escala.

Así, detectaron que el virus tiene una capacidad de propagación mucho mayor de lo que se pensaba, especialmente en zonas urbanas grandes y con mucha circulación de personas, según detallaron en el estudio publicado en la revista Nature Medicine.

Ecosistema vulnerable: una imagen impactante documenta la devastadora deforestación, destacando la urgencia de abordar la pérdida de árboles, el desmonte y la tala que afectan el oxígeno y agravan el cambio climático. Descubre la conmovedora realidad ambiental capturada en esta instantánea. (Imagen Ilustrativa Infobae)
La deforestación favorece la expansión del virus Oropouche al aumentar el contacto entre humanos y los insectos que lo transmiten. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Por otra parte, de Souza y colaboradores acaban de publicar otro trabajo en la revista Nature Health, en el que revelaron que la reciente transmisión de Oropouche fue impulsada por factores ambientales como las temperaturas y la humedad elevadas, los procesos de deforestación y actividades agrícolas en zonas rurales.

Esos factores favorecen la presencia del vector del virus y la exposición de las personas al virus. Además, la concentración de brotes coincide con la temporada de lluvias y la cercanía a áreas selváticas.

Qué insectos transmiten el virus Oropouche

Image credit: Maria Luiza Felippe-Bauer, Instituto Oswaldo Cruz, Rio de Janeiro, RJ, Brazil
El principal vector del virus Oropouche es el jején Culicoides paraensis/Archivo Maria Luiza Felippe-Bauer, Instituto Oswaldo Cruz, Rio de Janeiro, RJ, Brazil

El nombre del virus hace referencia al río Oropouche, ubicado en Trinidad y Tobago, donde fue identificado por primera vez en 1955.

El principal vector del patógeno es el jején Culicoides paraensis, especialmente en zonas rurales y selváticas.

Existen evidencias experimentales de que otras especies del género Culicoides, como C. sonorensis, también pueden ser capaces de transmitir el virus Oropouche bajo ciertas condiciones, aunque no se ha confirmado su papel como vector en la transmisión natural en humanos.

Los mosquitos urbanos como Aedes aegypti y Culex quinquefasciatus muestran baja competencia para transmitir Oropouche, por lo que su papel como vectores es insignificante hasta el momento.

El virus que salió de la selva y llegó a la ciudad

Un estudio señaló que la propagación del virus Oropouche es favorecida por factores como la deforestación, la agricultura y la humedad elevada en zonas rurales y selváticas. REUTERS/Adriano Machado/Archivo
Un estudio señaló que la propagación del virus Oropouche es favorecida por factores como la deforestación, la agricultura y la humedad elevada en zonas rurales y selváticas. REUTERS/Adriano Machado/Archivo

Una de las preguntas de los científicos fue la cuestión de la reemergencia: ¿cómo un virus que antes circulaba en los bosques del Amazonas terminó en ciudades importantes?

Los científicos vieron que la llegada a zonas urbanas puso en riesgo a millones de personas, muchas de las cuales jamás habían estado expuestas.

Oropouche es un arbovirus endémico de la Amazonía desde la década de 1950 y que resurgió a finales de 2023 y provocó una epidemia en Sudamérica.

Por eso, los investigadores quisieron entender los motivos y el momento exacto en que el brote surgió con tanta fuerza.

Una médica y su paciente hombre en un consultorio - (Imagen Ilustrativa Infobae)
Estudios demuestran que la seroprevalencia de anticuerpos contra el virus Oropouche en Manaos, Brasil, se duplicó entre 2023 y 2024. Indicó un brote a gran escala. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El equipo comparó datos de brotes anteriores con la información recabada entre 2023 y 2024 para identificar patrones y cambios.

Otro punto clave fue analizar cómo influyeron la deforestación, el crecimiento de la población y la movilidad de las personas en la expansión del virus.

La falta de defensas naturales en la mayoría de la gente fue un factor que potenció la propagación.

Una epidemia con números que preocupan

(Imagen Ilustrativa Infobae)
La mayoría de las infecciones por Oropouche son asintomáticas o presentan síntomas leves, lo que dificulta su diagnóstico y subestima la cifra real de casos (Imagen Ilustrativa Infobae)

Para medir el impacto, los investigadores tomaron muestras de sangre de 2.055 donantes en tres momentos: noviembre de 2023, junio de 2024 y noviembre de 2024.

Analizaron la presencia de anticuerpos IgG e IgM y usaron pruebas de neutralización para confirmar los resultados.

Los datos mostraron que la seroprevalencia de IgG subió del 11,4% al 25,7% en un año. Los métodos de diagnóstico coincidieron en más del 97% de los casos, lo que dio solidez a los hallazgos.

El brote afectó a personas de todas las edades. Quienes tenían más de 50 años presentaron cierta inmunidad, probablemente por exposiciones previas a brotes antiguos.

El mosquito Culicoides paraensis fue identificado como el principal transmisor del virus, con mayor actividad entre diciembre y mayo, en plena temporada de lluvias en la Amazonía.

Estas condiciones facilitaron la transmisión y el crecimiento del brote, según el trabajo publicado en Nature Medicine.

¿El cambio climático está involucrado?

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El cambio climático contribuiría al riesgo de expansión del Oropouche, pero su impacto específico está en estudio (Imagen Ilustrativa Infobae)

En la entrevista con Infobae, el doctor de Souza contestó: “El cambio climático es una preocupación global. Su impacto específico en la transmisión del Oropouche aún no ha sido evaluado. Sin embargo, nuestros datos recientes sugieren que el comportamiento y la movilidad humana son los determinantes más críticos para la expansión de Oropouche”.

En primer lugar, “el aumento de la interacción entre humanos y fauna silvestre está impulsando el salto del patógeno desde los ciclos selváticos hacia las poblaciones humanas”, aclaró.

“En segundo lugar, el movimiento humano acelerado facilitó la propagación del Oropouche en América Latina y el Caribe, lo que derivó en casos relacionados con viajes en Europa y Norteamérica”, subrayó.

Igualmente el científico mencionó que su estudio sobre los brotes de Manaos en 2023–2024 “no encontró una correlación significativa entre las variaciones climáticas y el brote de Oropouche”.

Humedad y selva

Primer plano de múltiples mariposas de colores vivos con alas punteadas y rojas posadas sobre grandes hojas verdes en un denso bosque tropical.
El Oropouche se mantiene principalmente en ambientes rurales gracias a la presencia de jejenes y no a mosquitos urbanos como el Aedes aegypti (Imagen Ilustrativa Infobae)

En base a sus trabajos, el científico puntualizó: “Nuestra investigación sugiere que los factores ecológicos desempeñan un papel mucho más relevante que la genética humana en la determinación del riesgo de infección”.

Precisó que factores como los altos niveles de humedad en zonas rurales favorecen directamente la biología de los jejenes.

“Actualmente, no existen marcadores genéticos establecidos en los seres humanos que se asocien a una mayor susceptibilidad o resistencia frente al virus”, dijo.

“El principal factor que impulsa la infección sigue siendo la proximidad de las poblaciones humanas con entornos ecológicamente favorables para la proliferación de los insectos jejenes”, explicó.

El silencio de la fiebre

(Imagen Ilustrativa Infobae)
Investigadores piden reforzar la vigilancia epidemiológica (Imagen Ilustrativa Infobae)

Como el coronavirus que causa la enfermedad COVID-19, el virus Oropouche también puede no producir síntomas en las personas.

“La evidencia de nuestros estudios recientes junto con modelos experimentales en primates no humanos muestran que una parte importante de las infecciones por Oropouche transcurre sin síntomas o con síntomas muy leves”, contó de Souza.

Debido a la baja gravedad de ese tipo de casos, “la mayoría de los pacientes no consulta al sistema de salud, lo que reduce el número de diagnósticos formales y hace que la cifra reportada de fiebre de Oropouche sea mucho menor que la cantidad real de infecciones”, añadió.

Las tasas de casos asintomáticos parecen similares en distintos ambientes, aunque el riesgo de transmisión varía según el hábitat del vector.

Diferencias con dengue, zika y chikungunya

Primer plano macro de un mosquito volando con sus alas extendidas, patas colgando y un abdomen segmentado. El fondo está desenfocado.
A diferencia del dengue, Oropouche rara vez causa cuadros graves y su transmisión depende de jejenes en vez de mosquitos urbanos como el de esta imagen (Imagen Ilustrativa Infobae)

“El Oropouche se mantiene especialmente en áreas rurales o periurbanas, donde los jejenes encuentran condiciones óptimas gracias a la humedad. Esto difiere de enfermedades como dengue, zika y chikungunya, que son transmitidas por mosquitos del género Aedes y predominan en zonas urbanas adaptadas a este vector", comentó.

La expansión del virus Oropouche no solo depende de factores ambientales y del comportamiento humano, sino también de la presencia de insectos capaces de transmitir la infección en nuevas regiones.

En este sentido, la posibilidad de que se propague hacia otras zonas geográficas está directamente relacionada con la presencia de vectores competentes.

El virus Oropouche puede presentar diversos síntomas, entre ellos, las altas temperaturas - crédito Canva
El riesgo de expansión depende de la presencia de jejenes en nuevas regiones /Archivo Freepik

“Investigaciones previas ya confirmaron la existencia del jején Culicoides paraensis en las provincias argentinas de Misiones y Salta“, recordó de Souza.

Eso significa que la transmisión local de Oropouche podría ocurrir en la Argentina “si un viajero infectado es picado por jejenes autóctonos y luego esos insectos transmitieran el virus a otras personas”. Hasta ahora, no hay registros de ese jején en Chile.

Sin embargo, “ya se identificó la presencia de otras especies como Culicoides insignis tanto en la Argentina como en Chile, aunque todavía no se sabe si pueden transmitir el Oropouche", reconoció. Es decir, no hay aún evidencia científica que confirme que esa especie pueda actuar como vector natural del patógeno.

Vigilancia y prevención

(Imagen Ilustrativa Infobae)
El virus saltó de la selva a las ciudades, poniendo en riesgo a millones de personas (Imagen Ilustrativa Infobae)

En los trabajos publicados, los investigadores sugirieron reforzar la vigilancia para detectar a tiempo los brotes de Oropouche y piden centrar los esfuerzos en zonas rurales o cerca de la selva, donde el riesgo es mayor.

También remarcaron la necesidad de investigar más sobre los insectos que transmiten el virus y de adaptar las políticas de salud a los cambios en el ambiente y la población. Así buscan evitar que el virus siga expandiéndose.

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