
Las focas anilladas del Ártico canadiense enfrentan un dilema: para acceder a una dieta más diversa en la Bahía de Hudson oriental, se aventuran en áreas donde acechan osos polares, arriesgando su vida como efecto directo del cambio climático.
Así lo señala un estudio reciente de la Universidad de Columbia Británica, publicado en la revista científica Ecology Letters y destacado por el sitio de noticias de la Universidad de Columbia Británica.
El derretimiento del hielo marino redujo la disponibilidad de peces y alimentos en el entorno tradicional de las focas. Para sobrevivir, buscan nuevas fuentes de alimento lejos del hielo seguro, aun con el riesgo de exponerse a depredadores como los osos polares. El estudio analizó los movimientos de 26 focas anilladas y 39 osos polares, todos equipados con GPS en la Bahía de Hudson oriental.
Los investigadores observaron cómo las focas ajustan sus patrones de buceo ante la presencia de osos, desplazándose rápidamente por zonas peligrosas, pero optando por buceos más prolongados cuando la variedad de peces lo justifica.
Razones detrás del comportamiento de las focas
La autora principal, la Dra. Katie Florko, explicó que el cambio climático altera no solo el hielo, sino todo el sistema ecológico: “Está afectando a los depredadores, las presas y sus hábitats, reorganizando un sistema complejo”, señala la experta, según la Universidad de Columbia Británica.
El análisis identificó que, en zonas donde hay mayor diversidad de presas —incluso en “puntos calientes” de presencia de osos polares—, las focas permanecen más tiempo sumergidas para alimentarse. Esta estrategia refleja el “efecto de diversificación alimentaria”, con el que buscan maximizar las probabilidades de encontrar alimento pese a los riesgos.

Los científicos también evaluaron si las focas pueden detectar zonas peligrosas mediante señales acústicas, como el sonido de osos caminando sobre el hielo. No hallaron una relación directa, aunque sugieren posibles mecanismos sutiles difíciles de documentar mientras dura el peligro.
Nuevas amenazas y el impacto sobre la vida silvestre
La disminución continua del hielo implica nuevas amenazas, como la llegada de orcas a zonas antes inaccesibles para ellas. Según Florko, las orcas, siendo excelentes nadadoras, podrían dificultar aún más la supervivencia de las focas frente a este nuevo depredador.
El estudio se realizó por la Universidad de Columbia Británica, en colaboración con la York University, el Departamento de Océanos y Pesca y el Ministerio de Recursos Naturales y Silvicultura de Ontario. El equipo destaca que la reducción del hielo altera las cadenas tróficas y fuerza la convivencia de especies en espacios más restringidos, lo que eleva el riesgo para las focas antes incluso de que disminuya la población de osos.

La Dra. Marie Auger-Méthé, profesora en el Departamento de Estadística de la Universidad de Columbia Británica, subraya que “las comunidades del norte dependen de poblaciones saludables de focas y peces. Contar con mapas más precisos ayuda a fortalecer la seguridad alimentaria y la gestión de la fauna”, según declaraciones recogidas por el sitio de noticias de la Universidad de Columbia Británica.
Los expertos advierten que, si los planes de conservación pasan por alto la interacción entre depredadores y presas, podrían terminar protegiendo zonas que las propias focas y osos ya están evitando debido a los nuevos desafíos ambientales.
Los investigadores afirman que la gestión efectiva del Ártico debe combinar información sobre alimento y miedo, asegurando que la protección de los recursos naturales contemple tanto a la vida silvestre como a las personas que dependen de estos ecosistemas.
El estudio resalta la necesidad de monitorear de forma constante los cambios en los patrones de comportamiento animal, ya que estos datos resultan clave para desarrollar estrategias de conservación que respondan a las alteraciones ambientales y garanticen la subsistencia de las especies en riesgo.
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