
Por primera vez, un grupo de científicos de la Universidad de Harvard y el Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT) en los Estados Unidos consiguió invertir el deterioro del sistema inmune en animales mayores.
El logro, que fue publicado en la revista Nature, abre posibilidades para nuevas terapias que refuercen las defensas en la vejez.
Los investigadores demostraron que al usar, la molécula del ARN mensajero, el hígado puede funcionar como una “fábrica biológica temporal” para rejuvenecer la inmunidad envejecida.
Ese avance resultó posible mediante la administración de ARN mensajero, que promueve la producción pasajera de moléculas que el organismo va perdiendo con los años.

Este enfoque reanima la esperanza de que se desarrollen terapias seguras y reversibles para recuperar la fortaleza inmunitaria en la vejez.
La investigación surgió gracias al trabajo conjunto de Mirco Friedrich, Julie Pham, Jiakun Tian y Feng Zhang, entre otros integrantes de equipos del MIT, la Escuela de Medicina de Harvard y el Instituto Médico Howard Hughes.

Si comprobara el uso de la terapia aún experimental en pacientes, podría ayudar a las personas a llevar una vida más saludable a medida que envejecen.
“Si podemos restaurar algo tan esencial como el sistema inmune, es de esperar que podamos ayudar a las personas a mantenerse libres de enfermedades durante más tiempo”, afirmó el doctor Zhang, profesor de Neurociencia James y Patricia Poitras en el MIT, que también imparte clases en los departamentos de Ciencias Cognitivas y del Cerebro e Ingeniería Biológica.
Envejecer sin defensa

Con el paso del tiempo, el sistema inmune pierde piezas clave para proteger el organismo. Las defensas frente a infecciones, cáncer y hasta vacunas bajan por la disminución de las células T, que son responsables de coordinar la respuesta inmunológica.
El proceso ocurre porque el timo, la glándula donde maduran estas células, reduce su funcionamiento. Eso implica menos células nuevas y menos diversidad para reaccionar contra amenazas desconocidas.
A nivel global, la comunidad científica busca revertir este desgaste sin perjudicar a la salud general. La toxicidad de algunas terapias, los riesgos de trasplantes y los peligros de tratamientos prolongados han complicado la tarea.

Cuando se disminuye la inmunidad, puede ser un problema serio para adultos mayores. En este grupo, aumentan tanto las infecciones graves como el cáncer.
Por eso, los investigadores intentaron averiguar cómo se pueden restaurar las señales inmunológicas que desaparecen con la edad.
El hígado, protagonista del rejuvenecimiento

Para enfrentar la caída de la inmunidad en la vejez, los científicos pensaron en usar el hígado como una especie de apoyo temporal. Se enfocaron en tres moléculas —Notch, FLT3-L e IL-7— que el cuerpo necesita para formar nuevas células del sistema inmune, pero que con los años escasean.
Primero estudiaron qué señales faltaban en los ratones más viejos. Después, desarrollaron una terapia basada en el ARN mensajero que hacía que el propio hígado fabricara esas moléculas por un tiempo limitado, con un mensaje genético similar al que se usa en algunas vacunas actuales.
Luego revisaron el estado del sistema inmunológico antes y después del tratamiento. Analizaron el timo, la sangre y el bazo para ver si los ratones recuperaban sus defensas y si aparecían efectos no deseados.

En los animales tratados, el hígado arrancó a producir las señales perdidas y así el cuerpo pudo generar más células protectoras y madurarlas bien. Cuando se terminó la administración del mensaje, todo volvió a estar como antes, sin rastros de daño o signos de enfermedades autoinmunes.
A este método le llaman DFI y su efecto solo dura mientras se aplica el tratamiento, lo que permite suspenderlo en caso necesario. Así, se evita dejar secuelas o provocar respuestas exageradas del sistema inmune.
El enfoque también hizo que otras terapias contra tumores funcionen mejor. Eso sí, los beneficios aparecieron solo mientras se aplicaba la técnica; al suspenderla, desaparecieron los efectos adicionales, lo que da más control y seguridad.

Los investigadores consideran interesante investigar más ese uso momentáneo del hígado para reforzar el sistema inmune en personas mayores. Señalan que así se puede decidir cuándo ofrecer el refuerzo y ninguna consecuencia permanece tras dejar el tratamiento.
Eso sí, advierten que para mantener los resultados habría que repetir la terapia varias veces y que aún fal9ta probar la estrategia en estudios extensos en personas.
Piensan que en el futuro se podría combinar esta idea con otras técnicas para frenar el envejecimiento del sistema inmune desde distintos aspectos.
Desafíos y posibilidades del ARN mensajero

En diálogo con Infobae, la doctora Silvia Sookoian, investigadora superior del Conicet, médica hepatóloga y decana de la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad Maimónides en Buenos Aires, Argentina explicó: “El estudio se centró en una condición biológica vinculada al envejecimiento, técnicamente llamada inmunosenescencia. Los investigadores analizaron primero cuáles son los mediadores de la inmunidad que disminuyen con la edad y, tras identificarlos, emplearon la tecnología de ARN mensajero, muy similar a la utilizada para las vacunas contra COVID-19″.
Los investigadores usaron ese enfoque para conseguir que el hígado se transforme en una “fábrica” de esos factores que resultan deficitarios en los animales envejecidos.
La experta advirtió que trasladar estos resultados a seres humanos representa un salto conceptual y un desafío para los clínicos.
“En investigación traslacional, pasar de una prueba de concepto a una aplicación terapéutica demanda no solo tiempo, sino también superar obstáculos como las diferencias entre el sistema inmune de los ratones de laboratorio y el de los humanos”, expresó.

Además, es indispensable atravesar etapas críticas como los ensayos de seguridad para descartar la aparición de efectos adversos. “Uno de los desafíos principales continúa siendo evitar que el ARN mensajero actúe fuera de las proteínas objetivo, lo que podría provocar consecuencias negativas, sostuvo.
Como avance destacado, Sookoian señaló que “el uso de nanopartículas para llevar los ARN mensajero al hígado ya ha demostrado ser eficaz, lo cual representa un progreso importante en este campo de investigación. Estas nanopartículas con ARN mensajero modificado logran una alta precisión en la entrega al hígado”.
Eso permitió que existan en la actualidad varios ensayos clínicos en humanos en fases iniciales (fase 1) para tratar enfermedades crónicas como la esteatosis hepática asociada a disfunción metabólica (hígado graso), cáncer y patologías poco frecuentes vinculadas a errores metabólicos.
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