
La naturaleza ofrece soluciones sorprendentes a desafíos complejos, muchas veces invisibles para el ojo humano. Un ejemplo de esto surge cuando se observa con detenimiento cómo los camaleones y las salamandras atrapan a sus presas. Ambos animales, aunque viven en hábitats distintos y nunca se cruzan en libertad, comparten una habilidad asombrosa: poseen lenguas increíblemente rápidas y precisas que lanzan a gran velocidad para capturar insectos. Este mecanismo, conocido como “lengua balística”, despierta hoy gran interés en el mundo de la tecnología y la medicina.
Según un estudio publicado en la revista Current Biology, un equipo interdisciplinario de la Universidad del Sur de Florida analizó más de diez años de grabaciones que muestran el uso de la lengua en camaleones y salamandras. El trabajo de los biólogos Yu Zeng y Stephen Deban es la primera comparación directa entre ambas especies y revela que utilizan un modelo mecánico unificador, pese a sus diferencias de hábitat y tamaño corporal.
De acuerdo a la investigación, ambos reptiles ejecutan el movimiento de su lengua como si se tratara de una resortera. Cuando localizan a su presa, comprimen ciertos músculos de la boca que actúan sobre una varilla ósea ubicada dentro de la lengua. Este sistema permite lanzar la lengua hasta 16 pies por segundo, una velocidad notable para un animal de su tamaño. Sorprende que tanto camaleones como salamandras hayan desarrollado “la misma arquitectura corporal para disparar su lengua a alta velocidad”, haciendo uso de tejidos, tendones y huesos comunes en los vertebrados.

Conforme explicó el profesor Deban, este mecanismo separa la acción muscular del movimiento del esqueleto interno. En otras palabras, la preparación de la energía y el lanzamiento de la lengua dependen de un sistema ingenioso de transferencia de energía y no de la fuerza muscular directa. Esta forma de funcionar permite un uso extremadamente eficiente de los recursos biológicos, incluso en animales con una diferencia de tamaño de hasta treinta veces.
Los investigadores observaron que el diseño puede adaptarse y reproducirse en materiales flexibles o blandos, lo que abre la puerta a aplicaciones tecnológicas. “La naturaleza ya resolvió estos problemas, ahora nosotros aprendemos cómo adaptar esas soluciones para nosotros”, señaló Deban en testimonios recogidos por Popular Science. Esta afirmación refleja la tendencia creciente de la ingeniería a inspirarse en mecanismos biológicos para la creación de dispositivos y robots útiles en ámbitos muy variados.
De acuerdo a Popular Science, la investigación ya despertó el interés entre ingenieros que buscan llevar el modelo biológico de la lengua balística a la práctica. Uno de los posibles usos médicos es la creación de pequeños dispositivos que funcionen como “lenguas artificiales” capaces de despejar coágulos sanguíneos dentro de los vasos del cuerpo. Estos robots, equipados con mecanismos similares a las lenguas de los animales estudiados, podrían acceder a lugares de difícil alcance en el organismo sin dañar los tejidos circundantes.
Conforme a las conclusiones del equipo, el modelo podría escalarse y aplicarse también en entornos industriales, de rescate y hasta en el espacio exterior. Se menciona que estos robots biomiméticos podrían ayudar a retirar desechos en el espacio o recuperar objetos inaccesibles en zonas de desastre.
Los especialistas destacan que este avance resulta posible gracias a la observación minuciosa y a la documentación sistemática del comportamiento animal a lo largo de una década. El estudio aporta no solo datos valiosos sobre la evolución y la mecánica de los vertebrados, sino también pistas fundamentales para el desarrollo de tecnologías médicas de precisión.

Según la declaración del profesor Yu Zeng, comprender y aprovechar la ingeniería natural de animales como camaleones y salamandras muestra que la frontera entre biología y tecnología puede ser muy difusa. La adaptación de sus estrategias a la robótica y la medicina representa el siguiente paso en el intento humano de resolver desafíos mediante mecanismos inspirados en la naturaleza.
Esta nueva línea de investigación y desarrollo promete dispositivos médicos menos invasivos y soluciones más eficientes en sectores hasta ahora difíciles de abordar. La fascinación por los secretos biológicos de la vida animal, por tanto, resulta clave no solo para comprender la naturaleza, sino también para mejorar la salud y el bienestar humano a través de la tecnología.
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