
En el antiguo Egipto, el calzado típico era la sandalia, elaborada con materiales como papiro, hojas de palmera datilera, cuero o incluso madera pintada de blanco. Sin embargo, su uso no era generalizado: mientras las élites las utilizaban como signo de distinción, la mayoría del pueblo (incluidos los niños) andaba descalzo, y solo las empleaba en ocasiones excepcionales.
Según detalla National Geographic, incluso existía en la corte faraónica un cargo específico vinculado a este accesorio: el de porta sandalias del rey.
Diferencias sociales marcadas por el calzado
El uso del calzado estaba directamente relacionado con el estatus social. Los sacerdotes, por ejemplo, debían llevar sandalias siempre, en cumplimiento de normas rituales. Tal como retomó el historiador griego Heródoto, estos “llevan solamente vestido de lino y calzado de papiro”, sin autorización para usar ningún otro tipo de indumentaria.
En contraste, los obreros de Deir el-Medina que trabajaban en las tumbas reales recibían sandalias de junco proporcionadas por el Estado, y los viajeros solían cargar sus sandalias en la mano o atadas al extremo de un bastón.

Un rol funerario que perdura en la historia
La sandalia también adquirió una dimensión funeraria desde épocas tempranas. De acuerdo con National Geographic, este calzado aparece representado en los ataúdes del Primer Período Intermedio (2160–2055 a.C.) y es mencionado en textos funerarios del Reino Medio (2055–1650 a.C.) que ordenan al difunto: “Toma tu parte, tus vestimentas y tus sandalias”.
Este simbolismo alcanzó su máxima expresión en los enterramientos reales. Tras la momificación, muchas momias faraónicas eran calzadas con sandalias de oro y se les colocaban punteras, también de oro, en los dedos de pies y manos.
Tal como explica National Geographic, esta práctica tenía como finalidad asegurar que, tras su muerte y su transformación en Osiris, el faraón pudiera disfrutar del más allá bien calzado. Aunque no eran funcionales por su rigidez y el peso del oro, imitaban fielmente los modelos usados en vida.

Calzado para la eternidad: la metamorfosis del faraón en Osiris
La elección del oro como material respondía a su valor simbólico: representaba lo incorruptible, lo eterno, lo divino. Según subraya National Geographic, las sandalias se colocaban como parte del ritual de tránsito del faraón hacia su nueva condición divina.
En ese contexto, el calzado no era un simple adorno, sino un atributo necesario para reafirmar su legitimidad en el mundo de los dioses y garantizar su dignidad en la eternidad.
Tumbas reales y hallazgos extraordinarios
La evidencia arqueológica respalda esta tradición. En 1916, se descubrió la tumba de las esposas extranjeras de Tutmosis III: Menhet, Menwi y Merti en Wadi Gabbanat el-Qurud. Aunque saqueada en la antigüedad, aún conservaba parte del ajuar funerario, entre ellos varios pares de sandalias y punteras de oro, además de diademas, collares y vasos canopos, según informa National Geographic.
Otro hallazgo emblemático es el de la tumba de Tutankamón, excavada por Howard Carter. Allí se encontraron cuarenta pares de sandalias de diferentes materiales como cuero, papiro y junco, incluyendo las de oro macizo que calzaba la momia.
Carter registró en su diario que cada dedo estaba envuelto por separado y cubierto con fundas de oro antes del vendaje, un procedimiento descrito también por National Geographic.

El legado de Tanis: lujo perpetuado en metal precioso
La costumbre de enterrar a los faraones con calzado de oro se mantuvo vigente en épocas posteriores. Tal como destaca la revista, en las tumbas reales de Tanis, donde Pierre Montet halló los sepulcros intactos de monarcas de las dinastías XXI y XXII, los faraones Psusenes I y Sheshonq II también fueron sepultados con este tipo de sandalias.
Las de Psusenes, de 23.5 cm, tenían una suela con hojas triangulares soldadas entre sí y una curvatura hacia el frente. Las de Sheshonq, de 29 cm, se distinguían por su diseño elegante y estilizado. Todas estas piezas forman parte hoy de la colección del Museo Egipcio de El Cairo.
Prestigio, poder y la simbología de los pies calzados
El significado social de las sandalias no se limitaba a su función ritual. Un antiguo texto sapiencial retomado por National Geographic, las Admoniciones del sabio Ipuwer, resume su valor simbólico con una frase tajante: “Uno, que no posee sandalias, no es un Señor que acumula riqueza”. Incluso un par modesto bastaba para señalar estatus.
Las sandalias de oro, en este contexto, funcionaban como una prolongación del poder real más allá de la muerte. No solo protegían el cuerpo momificado, certificaban la continuidad de la autoridad del faraón en el más allá.
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