
Es innegable que el consumo de tabaco genera un gran número de consecuencias para el organismo. La respuesta fueron los cigarrillos electrónicos, también conocidos como vapeadores. Sin embargo, estos últimos se convirtieron en un problema aún mayor por las graves secuelas que se evidencian en los consumidores, siendo que un gran número de estos son jóvenes. Según una investigación realizada por científicos de Harvard, este dispositivo “puede provocar una obstrucción de las vías respiratorias pequeñas y síntomas similares al asma”.
El trabajo, que fue desarrollado por investigadores del Hospital General de Massachusetts (MGH), afiliado a Harvard, fue publicado en New England Journal of Medicine Evidence y financiado por los Institutos Nacionales de Salud (NIH, por sus siglas en inglés). Según resaltaron en un comunicado, se trató del “primer estudio para evaluar microscópicamente el tejido pulmonar de los usuarios de cigarrillos electrónicos en busca de enfermedades crónicas”.
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Tras el analizar a usuarios que son consumidores crónicos de estos cigarrillos electrónicos, los científicos detectaron que “puede provocar una obstrucción de las vías respiratorias pequeñas y síntomas similares al asma”, además identificaron “fibrosis y daño en las vías respiratorias pequeñas, similar al daño por inhalación química en los pulmones que se observa típicamente en los soldados que regresan de conflictos en el extranjero que habían inhalado mostaza o tipos similares de gases nocivos”.

“Los cuatro individuos que estudiamos tenían una lesión localizada en la misma ubicación anatómica dentro del pulmón, que se manifestaba como una pequeña fibrosis centrada en las vías respiratorias con bronquiolitis constrictiva, que se atribuyó al vapeo después de que evaluaciones clínicas exhaustivas excluyeron otras posibles causas”, afirmó Lida Hariri, autora principal y profesora asociada de patología en la Escuela de Medicina de Harvard.
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En ese sentido, la además patóloga e investigadora médica en MGH señaló: “También observamos que cuando los pacientes dejaban de vapear, tenían una reversión parcial de la condición en uno a cuatro años, aunque no completa debido a la cicatrización residual en el tejido pulmonar”.
Para poder determinar estas consecuencias, los expertos buscaron identificar la fisiopatología subyacente de los síntomas relacionados con el vapeo. Es por este motivo que los científicos analizaron “una cohorte de cuatro pacientes, cada uno con un historial de tres a ocho años de uso de cigarrillos electrónicos y enfermedad pulmonar crónica”, según explican en un comunicado.
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Asimismo, resaltaron que “todos los pacientes se sometieron a una evaluación clínica detallada, incluidas pruebas de función pulmonar, imágenes de tórax de alta resolución y biopsia pulmonar quirúrgica. En cada paciente se observó bronquiolitis constrictiva, o estrechamiento de las vías respiratorias pequeñas debido a la fibrosis dentro de la pared bronquiolar”.
Incluso, lograron determinar que se registró una “sobreexpresión significativa de MUC5AC, una proteína formadora de gel en la capa mucosa de las vías respiratorias que se ha observado en muestras de esputo y células de las vías respiratorias de individuos que vapean”, siendo que “tres de los cuatro pacientes tenían evidencia de enfisema leve consistente con su anterior historial de tabaquismo de cigarrillos combustibles”.
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Como si fuera poco, los expertos también identificaron el mismo tipo de daño pulmonar en todos los pacientes, además de una mejoría parcial de los síntomas después de suspender el uso de estos cigarrillos. “Nuestra investigación muestra que pueden ocurrir anomalías patológicas crónicas en la exposición al vapeo”, aseguró David Christiani, autor principal, profesor de medicina en HMS y médico investigador en Mass General Research Institute.
“Los médicos deben estar informados por evidencia científica cuando asesoran a los pacientes sobre el daño potencial del vapeo a largo plazo, y este trabajo se suma a un creciente cuerpo de evidencia toxicológica de que la exposición a la nicotina por vapeo puede dañar los pulmones”, agregó el investigador. En tanto, según resaltaron los científicos, aún existe una luz de esperanza, ya que identificaron que “tres de los cuatro pacientes mostraron mejoras en sus pruebas de función pulmonar e imágenes de tórax por tomografía computarizada de alta resolución (HRCT, por sus siglas en inglés) después de dejar de vapear”.
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Es por este motivo que Hariri aseguró que “aunque cada vez hay más pruebas que demuestran que vapear es un comportamiento arriesgado con posibles consecuencias para la salud a largo plazo de los usuarios, nuestra investigación también sugiere que dejar de fumar puede ser beneficioso y ayudar a revertir parte de la enfermedad”.
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