
Científicos hallaron un fósil de milpiés gigantes de 326 millones de años, tan largo como un automóvil y con un peso de 50 kg, que cazaba antiguamente en el norte de Inglaterra.
El fósil más grande de un milpiés gigante se encontró por “casualidad” en una playa de Northumberland (uno de los 47 condados de Inglaterra), en Howick, después de que una sección del acantilado cayera a la orilla.
Para llegar a ser tan grande, la criatura, conocida como Arthropleura, debió haber elegido una dieta vegetal rica en nutrientes e incluso pudo haber sido un depredador, comiéndose a otros invertebrados o pequeños anfibios.
El espécimen está formado por múltiples segmentos de exoesqueleto articulados, de forma muy similar a los cienpiés modernos. Es el tercer fósil de este tipo que se descubre y también el más antiguo y grande.

Los expertos creen que el fósil representa una sección del exoesqueleto de la criatura que se desprendió cerca del lecho de un río, que se conservó gracias a la arena, de acuerdo al medio británico The Guardian.
El segmento mide unos 75 cm de largo, lo que hace creer a los expertos que su cuerpo completo podría haber medido unos 2,7 metros de largo y haber pesado 50 kg.
Los restos de la criatura datan del periodo Carbonífero, más de 100 millones de años antes de la era de los dinosaurios.
En aquella época, el Reino Unido se encontraba cerca del ecuador y disfrutaba de temperaturas cálidas.
Un estudiante de doctorado que caminaba por la costa en enero de 2018 lo avistó en un gran bloque de arenisca que se había desprendido del acantilado.

El doctor Neil Davies, del departamento de ciencias de la tierra de la Universidad de Cambridge y autor principal de un artículo sobre el fósil, dijo que fue “un descubrimiento totalmente fortuito” y que “por la forma en que cayó la roca, se abrió y dejó perfectamente expuesto el fósil, que uno de nuestros antiguos estudiantes de doctorado vio por casualidad al pasar por allí”, según The Guardian.
El fósil se extrajo con el permiso de Natural England y de los propietarios del terreno, la Hacienda Howick, y se llevó a Cambridge para su análisis.
“Aunque no podemos saber con seguridad lo que comían, había muchos frutos secos nutritivos y semillas disponibles en la hojarasca de la época, e incluso pueden haber sido depredadores que se alimentaban de otros invertebrados e incluso de pequeños vertebrados como los anfibios”, agregó Davis, de acuerdo a The Guardian.
Estas criaturas se arrastraron por la región ecuatorial durante unos 45 millones de años, antes de extinguirse, posiblemente debido al calentamiento global que hizo que el clima fuera demasiado seco para ellos, o debido al aumento de los reptiles, que los superaron en la búsqueda de alimento.
El fósil se expondrá al público en el Museo Sedgwick de Cambridge en 2022.
SEGUIR LEYENDO:
Últimas Noticias
Misión Artemis II a la Luna: cuándo y cómo ver en vivo el histórico lanzamiento de la NASA
Será el regreso de astronautas que viajarán al espacio profundo y orbitarán nuestro satélite natural, algo que no ocurría hace más de 50 años. Todos los detalles

El agua que desaparece: mapas satelitales revelan el retroceso de lagos y embalses en todo el mundo
Nuevos registros precisan cuándo y dónde masas acuáticas cambiaron de forma definitiva, aportando información crucial para el manejo del recurso hídrico

Científicos argentinos desarrollan un filtro doméstico experimental para remover micro y nanoplásticos del agua
Un equipo del CONICET de Mar del Plata avanza en la creación de una herramienta innovadora que busca combatir las partículas invisibles presentes en el agua potable y que preocupan a la comunidad internacional

El día que la niebla pintó un arcoíris blanco: la historia detrás del fogbow que rara vez se muestra
Solo en condiciones muy particulares puede observarse este fenómeno, cuyo estudio ayuda a descifrar la relación entre el tamaño de las gotas y la dispersión de la luz

Detectan alcohol en el néctar de flores y confirman que los animales lo procesan sin efectos adversos
Los resultados muestran que estos organismos mantienen su comportamiento habitual y no exhiben signos de intoxicación


