
Es muy común tener sensación de somnolencia o cansancio después de comer. Y eso se explica por el hecho de que en ese momento, todas las energías del cuerpo están “puestas” en realizar la digestión y es normal sentir un poco de letargo durante un breve lapso.
Otra sencilla explicación estaría dada por la costumbre de dormir siesta que tienen algunas personas y que naturalmente las predispondría a ese descanso luego de las comidas.
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Sin embargo, lo cierto es que algunas comidas parecen predisponer más que otras a ese cansancio e investigadores analizaron el fenómeno y publicaron sus conclusiones en revistas científicas.
Al parecer, uno de los factores que provocan el sueño después de las comidas es la producción de serotonina, que se incrementa al comer, tal y como refleja un estudio publicado recientemente.
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Aunque este fenómeno se da en cualquier caso, ciertos alimentos pueden incrementar su intensidad por varias razones. Concretamente, explican los autores, este es el caso de las comidas ricas en carbohidratos y proteínas.

Esto, según estudiaron, deriva del papel de la serotonina en la regulación del estado de ánimo y de los ciclos de sueño (los niveles bajos de serotonina, por ejemplo, se relacionan claramente con los trastornos depresivos, como describe un artículo publicado en Annals of the New York Academy of Sciences).
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Sin embargo, en la ecuación falta otra sustancia, que es la que los expertos señalan como la responsable en las ingestas de carbohidratos y proteínas: el triptófano. Se trata de un aminoácido que juega papeles esenciales en la producción de proteínas, la formación de vitamina B3 y en el mantenimiento de músculos, enzimas y neurotransmisores. Pero, además, promueve la liberación de la serotonina y de melatonina, otra hormona ligada a la regulación del sueño.
El triptófano, teniendo en cuenta esos papeles en la producción y mantenimiento de las proteínas, está presente en abundantes cantidades en muchos alimentos ricos en estos nutrientes, como son el salmón, el pollo, los huevos, las espinacas, los frutos secos, la leche, la soja o el queso.
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Por su parte, y aunque los alimentos que son ricos en carbohidratos no contienen necesariamente altas cantidades de triptófano, tienen la particularidad de ayudar al cuerpo a absorberlo por medio de un complejo mecanismo que refleja un artículo publicado en Nutrition and Health.
Concretamente, los investigadores vieron que los carbohidratos, que son una fuente de energía de liberación rápida, provocan que el cuerpo secrete insulina para su procesamiento. La insulina, a su vez, hace que disminuyan los niveles plasmáticos de otros aminoácidos, que compiten con el triptófano en la barrera hematoencefálica (la barrera que “filtra” la sangre que llega al cerebro, evitando la entrada de sustancias nocivas en el encéfalo).
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Los niveles de triptófano que llegan al cerebro son, de esta manera, superiores cuando se consumen carbohidratos; una vez en el cerebro, el triptófano desencadena la liberación de serotonina. Y allí la sensación de somnolencia que suele experimentarse tras el consumo de estos alimentos.
Consultada al respecto por Infobae, la licenciada en Nutrición Laura Romano (MN 5992) señaló que “hay muchos alimentos que favorecen el sueño, ya sea porque contienen melatonina, que es la llamada ‘hormona del sueño’ o porque contienen precursores de esta o de serotonina”.
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Y tras resaltar que “los nutrientes que forman parte de un plato completo, como por ejemplo, carbohidratos y proteínas, pueden favorecer el sueño”, observó: “Si nos enfocamos únicamente en consumir o no estos nutrientes que hagan aumentar estas sustancias no estaríamos teniendo un plato completo, entonces en lugar de eso es preferible centrarse en la cantidad de lo que se consume”.
De esta manera, para ella, “podrán armarse platos completos, con todos los nutrientes que se necesitan y aun si éstos favorecen el sueño, ya que al comerlos en poca cantidad no se están ingiriendo ni excesivas cantidades de precursores de sustancias que favorecen el sueño ni tampoco va a generar esa distensión abdominal y plenitud que suele suceder cuando se come en exceso”.
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Así, en línea con las recomendaciones que realizan la mayoría de los especialistas en el último tiempo, Romano aconsejó “reducir la cantidad, si se quiere evitar esa sensación de sueño posterior, pero no dejar de comer estos nutrientes esenciales”.
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