La peste porcina africana (PPA)es una enfermedad viral contagiosa que afecta a los cerdos domésticos y salvajes. La enfermedad causa hasta el 100% de mortalidad en los cerdos, lo que lleva a graves pérdidas económicas.
En cuanto al peligro de contagio para las personas, la peste porcina africana no representa ningún riesgo a la salud humana, ni por contacto directo con animales infectados, ni por medio del consumo de algún producto de origen porcino, según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO por sus siglas en inglés).
El Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) declaró hoy la alerta sanitaria en toda la Argentina ante la amenaza de una potencial propagación de la enfermedad. La decisión se tomó por “la presencia en cerdos domésticos con focos de infección del Virus de Peste Porcina Africana (VPPA) en las repúblicas Dominicana y de Haití, y su potencial propagación por el continente americano”, según la Resolución 564/2021 publicada hoy en el Boletín Oficial.
La peste porcina africana es una enfermedad exótica infecciosa, altamente patógena, transfronteriza, hemorrágica, que afecta a porcinos domésticos y silvestres, con un alto índice de contagio.
Esta enfermedad es altamente transmisible porque el virus que la provoca tiene la capacidad de permanecer viable en materia orgánica por largos períodos (sangre, alimentos cárnicos no procesados térmicamente, cadáveres, etc.). Se trata de un virus que tiene alta letalidad y del cual no existe una vacuna eficaz que permita la contención de la enfermedad.
En ese sentido es importante remarcar que causa una alta mortalidad en porcinos domésticos y silvestres, pero no es transmitida a los humanos. Además, “genera importantes pérdidas directas e indirectas en todo el sistema productivo y constituye una barrera para el comercio internacional”, alertó el Senasa.
Para prevenir el ingreso del virus de PPA a la Argentina, el Senasa recomienda tener en cuenta lo siguiente:
-La enfermedad afecta a los cerdos domésticos y silvestres; no existe vacuna contra ella; el virus es altamente resistente al ambiente (más aún en los productos cárnicos).
-No representa un peligro para la salud humana, ni afecta las condiciones de los productos alimenticios contaminados.
-Puede ocasionar severas pérdidas económicas al país por su alta letalidad para los cerdos.
-Está prohibido ingresar carne de cerdo y sus derivados al país sin autorización del Senasa, así como animales y material reproductivo (semen y embriones) sin la certificación sanitaria correspondiente.
- Si viajó a los países donde está presente el virus (Haití y República Dominicana), evite concurrir a una granja en Argentina porque los objetos, la ropa y el calzado pueden vehiculizar el virus.
El organismo sanitario del Estado aclaró que Argentina “es históricamente libre de Peste Porcina Africana”, sin embargo entre los años 2016 y 2020 el patrón global de distribución del virus revela “un grave deterioro debido a la propagación de la enfermedad, principalmente en Europa y en Asia, después de la primera ocurrencia en China, en 2018″.

El Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA) ya había alertado el pasado 8 de octubre que la presencia de peste porcina africana en América pone en riesgo la seguridad alimentaria y exigió un esfuerzo regional para contenerla y erradicarla.
Nueve países de Sudamérica, integrantes de la Comunidad Andina (CAN) y del Comité Veterinario Permanente del Cono Sur (CVP), se unieron para prevenir el ingreso a la región de la peste porcina africana, informaron en un comunicado conjunto el 18 de octubre. La decisión se tomó “ante la reintroducción de este virus” en el continente.
Los acuerdos de la declaración conjunta comprenden a Bolivia, Colombia, Ecuador y Perú, países que conforman la CAN, y Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay, que integran el CVP. Los organismos acordaron trabajar de manera coordinada para reforzar las barreras sanitarias, principalmente en puertos y aeropuertos, así como para mejorar el control de equipajes de pasajeros provenientes de zonas afectadas a nivel mundial y el control de las mercancías que se reciben por correo.
En Latinoamérica, la enfermedad había sido detectada por última vez en Cuba en 1971 y 1980, en Brasil y República Dominicana en 1978 y en Haití en 1979. Sin embargo, en julio pasado se confirmaron casos en República Dominicana y, en septiembre, en Haití. Los dos países comparten la isla La Española, en el mar Caribe.
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