
Las organizaciones religiosas en Nicaragua deberán mantenerse “libres de todo control extranjero”, según una iniciativa de reforma parcial a la Constitución Política propuesta por el dictador del país, Daniel Ortega, y divulgada este miércoles por la Asamblea Nacional (Parlamento).
En la propuesta de reforma constitucional, enviada al Parlamento, donde los sandinistas tienen mayoría absoluta, y que tendrá que ser aprobada en dos legislaturas para que entre en vigor, se establece que “el Estado es laico y asegura la libertad de culto, fe y prácticas religiosas en estricta separación entre el Estado y las iglesias”.
Sin embargo, la enmienda advierte que “al amparo de la religión, ninguna persona u organización puede realizar actividades que atenten contra el orden público”.
“Las organizaciones religiosas deben mantenerse libres de todo control extranjero”, agrega Ortega en su iniciativa, que ha sido duramente criticada por los opositores en el exilio.

La semana pasada, las autoridades nicaragüenses expulsaron del país al presidente de la Conferencia Episcopal de Nicaragua, el obispo Carlos Enrique Herrera, tras denunciar en una misa el sacrilegio del alcalde sandinista del municipio de Jinotega, Leónidas Centeno, quien puso música con alto volumen en el exterior de una parroquia donde se celebraba una eucaristía.
El obispo Herrera, de 75 años, fue enviado a Guatemala por órdenes del régimen sandinista, según denunció el sacerdote exiliado Erick Díaz y la investigadora nicaragüense exiliada Martha Patricia Molina, autora del estudio ‘Nicaragua: ¿Una Iglesia perseguida?’.
Herrera se convirtió en el tercer obispo nicaragüense en ser expulsado de Nicaragua en el último año. Los otros dos son los obispos excarcelados Rolando Álvarez, de la diócesis de Matagalpa (norte), e Isidoro Mora, de la diócesis de Siuna (Caribe).
Según la ONG Colectivo Nicaragua Nunca Más, la Iglesia Católica de Nicaragua sufre la peor represión de su historia con el régimen de Ortega.

“En Nicaragua no existe parangón alguno que iguale los niveles de represión contra la Iglesia Católica, así como evangélicos y otras expresiones religiosas”, sostuvo esa ONG en el informe titulado ‘Seis años de represión a la libertad religiosa en Nicaragua, cronología de abusos y violaciones a los derechos humanos contra integrantes de las Iglesias (2018-2024)’.
Según ese Colectivo, el régimen de Ortega ha detenido a 74 religiosos -en su mayoría sacerdotes- y excarcelado y desterrado a 63 de ellos, y al menos 35 han sido despojados de su nacionalidad.
Las relaciones del régimen de Ortega y la Iglesia Católica viven momentos de gran tensión, caracterizadas por la expulsión, encarcelamiento y desnacionalizados de obispos y de sacerdotes, la prohibición de actividades religiosas y la suspensión de sus relaciones diplomáticas.
(Con información de EFE)
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