Birmania pide a Tailandia cortar el trágico de armamento hacia grupos rebeldes a través de la frontera

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El jefe del Ejército de Birmania, el general Ye Win Oo, ha aumentado este lunes la presión sobre las autoridades tailandesas para que corten el flujo de armamento hacia grupos rebeldes a través de la frontera a medida que continúa la guerra civil en territorio birmano.

En un encuentro en Naipyidó con el jefe del Consejo Nacional de Seguridad tailandés, Chatchai Bangchuad, ambos han abordado la posibilidad de introducir medidas que aumenten la seguridad en las zonas fronterizas y luchen contra esta práctica, que también facilita la entrada de drogas y "químicos restringidos", según informaciones del portal de noticias Irrawaddy.

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Las conversaciones se producen días después de que las Fuerzas Armadas hayan abordado la situación en la frontera y el avance del conflicto, si bien el líder golpista y ahora presidente del país, Min Aung Hlaing, ha estado presionando para bloquear esta ruta de suministro a raíz del encuentro mantenido a principios de agosto con el primer ministro de Tailandia, Anutin Charnvirakul, en Bangkok, la capital del país.

La presión ejercida para lograr un bloqueo en la zona tiene lugar a medida que aumentan las informaciones sobre el aumento de las víctimas mortales entre las filas de la junta a ante las dificultades para avanzar en territorios controlados por la junta en el estado de Karen, en la frontera.

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Presidido por el primer ministro Anutin, el Consejo de Seguridad Nacional (CSN) es el principal organismo de Tailandia para la coordinación de la política de seguridad y defensa nacional.

La decisión de Bangkok de restablecer relaciones con un régimen que hace frente a numerosas acusaciones de crímenes de guerra contra civiles ha provocado fuertes críticas por parte de políticos tailandeses y organizaciones internacionales de defensa de los Derechos Humanos.

El país se encuentra sumido en una grave crisis desde el golpe de Estado perpetrado por el Ejército para anular los resultados de las elecciones generales de noviembre de 2020, en las que la Liga Nacional para la Democracia (LND) de la entonces líder 'de facto', la Premio Nobel de la Paz Aung San Suu Kyi, se hizo con la mayoría parlamentaria, argumentando que había habido fraude, una afirmación cuestionada por observadores internacionales.

La asonada militar se vio seguida por una dura campaña de represión contra opositores, activistas y manifestantes, a lo que se ha sumado un repunte de los enfrentamientos entre el Ejército y diversos grupos rebeldes en varios estados del país.