Bélgica se une a la coalición de países que quieren ayudar a reabrir el estrecho de Ormuz

El gobierno belga confirma su participación en la misión internacional para facilitar el paso seguro por aguas clave entre Medio Oriente y Asia, coordinándose con Francia y otros estados que buscan evitar nuevas amenazas contra el tráfico marítimo y energético

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El respaldo de Bélgica a la declaración internacional del 19 de marzo, en la que varios países europeos y Japón mostraron su disposición a colaborar para mantener abierto el paso por el estrecho de Ormuz, marca un nuevo paso diplomático en el contexto de crecientes tensiones en la región. Según informó la prensa belga y consignó el medio de comunicación original, el ministro de Defensa, Theo Francken, confirmó que el gobierno se unirá a los esfuerzos multilaterales con el objetivo de favorecer la libre navegación en aguas estratégicas entre Oriente Medio y Asia. Francken detalló, en un mensaje difundido en redes sociales, que “Bélgica se unirá a la coalición de países dispuestos a garantizar el libre paso marítimo por el estrecho de Ormuz” y destacó el trabajo conjunto con Francia y otros estados aliados para alcanzar este objetivo, condicionado a circunstancias favorables, como la posibilidad de un alto el fuego en la región.

De acuerdo con la información publicada, Bélgica basa su decisión en la importancia estratégica del estrecho de Ormuz, una vía crucial para el transporte de energía global. El control sobre este estrecho tiene repercusiones directas en la seguridad y la economía internacionales, pues constituye un paso obligado para una parte significativa del comercio energético entre Asia, Europa y otras regiones. Tal como señaló el titular de Defensa belga, la libertad de navegación en este punto se considera esencial no solo para su país, sino para la estabilidad de los mercados globales.

Según consignó el medio de referencia, la participación belga se suma a la de otros países europeos, como Reino Unido, Francia, Alemania, Italia y Países Bajos, junto con Japón, quienes figuran en la declaración conjunta del 19 de marzo. En ese documento, los firmantes condenaron los recientes ataques atribuidos a fuerzas iraníes contra buques comerciales desarmados en el Golfo Pérsico y se manifestaron en contra de los bombardeos orientados a instalaciones de petróleo y gas, así como también al “cierre de facto” del estrecho por parte de actores iraníes. El comunicado conjunto expresó: “Expresamos nuestra disposición a contribuir a los esfuerzos adecuados para garantizar el paso seguro por el estrecho”.

El medio que reportó la noticia difundió también el llamado de la coalición a que Irán ponga fin de manera inmediata a las amenazas y a que cese toda acción que pueda derivar en la interrupción del transporte marítimo y de las cadenas de suministro energético, considerados elementos centrales para el equilibrio internacional. Además, la declaración subrayó que la libertad de navegación es un principio reconocido del derecho internacional y su vulneración representa, según los países firmantes, una amenaza directa a la paz y la seguridad mundiales.

La iniciativa de Bélgica, refrendada por autoridades del país, cuenta con el respaldo explícito de su Ministerio de Defensa, que enfatizó la necesidad de coordinación con Francia y otros socios para el éxito de la misión. Esta cooperación multilateral se impulsa en respuesta al contexto de reciente incremento de la inestabilidad regional, donde se han registrado repetidos incidentes que afectan tanto al transporte comercial como a las cadenas de distribución de recursos energéticos esenciales.

Según puntualizó el medio original, la lista de países signatarios, con Bélgica ahora incluida, hace explícita su repulsa ante cualquier acción que amenace la libre circulación en el estrecho de Ormuz y llama a consolidar vías diplomáticas y operativas que faciliten el tránsito seguro en esta ruta. Las autoridades belgas orientan su participación hacia la prevención de nuevos riesgos y hacia la creación de un marco que disuada ataques y cierres en el futuro, alineado con los lineamientos internacionales y los esfuerzos de coordinación con estados aliados.