La UA rechaza una moción para respaldar la candidatura de Macky Sall a la secretaría general de la ONU

Un grupo de veinte países miembros de la organización continental bloquearon el trámite impulsado por Burundi, alegando irregularidades en el procedimiento, mientras representantes de Senegal afirman que la postulación aún cuenta con amplio apoyo entre naciones integrantes

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El bloque liderado por Ruanda dentro de la Unión Africana incidió de manera determinante en el resultado de la votación al rechazar el procedimiento que daba apoyo a Macky Sall para la Secretaría General de la ONU, según reveló la Comisión de la Unión Africana al término de la fecha límite, el 27 de marzo de 2026. De acuerdo con lo informado por este organismo continental, exactamente veinte Estados miembros decidieron romper el voto de silencio relativo al trámite que impulsaba la candidatura del exmandatario senegalés, promovida en primera instancia por Burundi. La moción, en disputa en medio de tensiones políticas derivadas en gran parte por el enfrentamiento entre Ruanda y Burundi en conexión con la guerra en el este de la República Democrática del Congo, no fue finalmente adoptada por la organización panafricana.

Según consignó la Comisión de la Unión Africana, la candidatura, registrada formalmente el 2 de marzo de 2026, quedó, al menos temporalmente, sin el respaldo colectivo del bloque africano. El organismo especificó en un comunicado oficial que, “al cierre de la jornada laboral del 27 de marzo, veinte Estados miembro han roto el silencio respecto a la adopción del proyecto de decisión.” Esta reacción tuvo como consecuencia la no adopción formal del apoyo institucional a la postulación de Sall como secretario general de la Organización de las Naciones Unidas.

Tal como publicó la agencia, las objeciones planteadas se centraron en irregularidades percibidas sobre el procedimiento adoptado por Evariste Ndayishimiye, presidente de Burundi y de la Unión Africana durante este proceso. El ministro de Exteriores de Ruanda, Olivier Nduhungirehe, declaró públicamente que el rechazo no implicaba ningún cuestionamiento personal hacia Macky Sall y subrayó: “su objetivo era oponerse a un procedimiento viciado iniciado por el presidente Evariste Ndayishimiye de Burundi, presidente de la Unión Africana, en total violación de todas las normas y reglamentos que rigen las candidaturas africanas en el sistema internacional”.

El medio reportó también que el desacuerdo entre Ruanda y Burundi, reflejo de viejas tensiones, se ha agravado por sus posturas opuestas en la crisis armada del este de la República Democrática del Congo. Burundi ha brindado apoyo militar directo al gobierno congoleño y a sus milicias aliadas, mientras que Ruanda ha sido reiteradamente señalada por el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas como patrocinador del Movimiento 23 de Marzo (M23), grupo que domina parte del territorio oriental de la RDC. Kigali ha rechazado estas acusaciones y ha reiterado no tener injerencia en el conflicto, aunque las resoluciones internacionales lo mencionan de manera directa.

Según detalló el ministro ruandés, el desacuerdo formal se gestó cuando el presidente Ndayishimiye decidió no convocar una cumbre ordinaria del grupo continental para consensuar el trámite, sino que optó por un método expeditivo: dio un plazo de solo 24 horas a los jefes de Estado y de Gobierno africanos para expresar su apoyo a la moción mediante el mecanismo del silencio administrativo. Este método, según argumentó Nduhungirehe, generó rechazo porque se percibió como una imposición y como una falta de respeto hacia los miembros del organismo, lo que motivó la objeción de buena parte de ellos.

En respuesta a esta situación, el equipo del propio Macky Sall comunicó oficialmente que la retirada del apoyo de los veinte países no constituía un revés insalvable para su candidatura y defendió que mantiene el respaldo mayoritario entre los Estados miembros. De acuerdo con la información remitida por la oficina de Sall, de los 20 países que interrumpieron el procedimiento de silencio, catorce presentaron una objeción formal y otros seis solicitaron una extensión del plazo antes de dar respuesta al proyecto, pero sin oponerse abiertamente al mismo.

El equipo detalló además que la Unión Africana cuenta con un total de 55 miembros, y que en función de la aritmética actual, 35 Estados no formularon objeciones ni pidieron prórroga alguna para el decisivo procedimiento. Especificaron que Egipto y Liberia —países que en algún momento figuraron entre los objeciones— retiraron posteriormente sus reservas al trámite. Según esta interpretación, la candidatura sigue vigente, ya que restan solo trece Estados con objeciones formales y cinco que aún piden prórrogas.

La Comisión de la Unión Africana ratificó que la candidatura fue debidamente presentada y registrada a tiempo, no obstante, la falta de consenso y las quejas sobre el procedimiento han complicado la posibilidad de que la región se presente ante la ONU con una voz unificada. La divergencia interna sobre el apoyo colectivo africano al exmandatario senegalés revela la profundidad de las divisiones geopolíticas dentro del continente, especialmente en un contexto de tensiones armadas y desacuerdos sobre los mecanismos de toma de decisiones internacionales.

El desarrollo de la situación continuará bajo observación, mientras actores como Macky Sall insisten en la legitimidad de su candidatura y en la existencia de respaldo suficiente para avanzar. Según el equipo del expresidente sénégalais, el proceso aún no está cerrado y la candidatura se mantiene registrada ante los órganos pertinentes de la Unión Africana, pendiente de la resolución de las objeciones y de eventuales nuevos apoyos en el futuro cercano.