Asociaciones lanzan una campaña para investigar y financiar tratamientos para el DIPG, un tumor infantil agresivo

Fundaciones y colectivos lanzan una iniciativa para sensibilizar sobre el DIPG, este cáncer cerebral infantil devastador, con el objetivo de impulsar la investigación mediante una campaña de firmas, recaudación de fondos y acciones en escuelas, universidades y redes sociales

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La esperanza de vida media para un niño diagnosticado con DIPG no supera los once meses, y solo el 1 por ciento de los menores afectados sobrevive cinco años después del diagnóstico, según datos citados en la campaña. Este tumor cerebral, identificado como glioma difuso intrínseco de tronco, afecta una zona del cerebro responsable de regular funciones vitales como la respiración, el habla, el movimiento y la deglución, y presenta una tasa de mortalidad del 99 por ciento. Ante este escenario, la Fundación Blanca Morell, la Asociación Unidos Contra el DIPG, la Fundación Martín Álvarez y El Sueño de Vicky han puesto en marcha la campaña 'El monstruo de mi cabeza', con el propósito de aumentar la sensibilización social y reunir recursos destinados a la investigación de nuevos tratamientos para el DIPG, informó la fuente.

De acuerdo con los datos publicados por el colectivo impulsor, el DIPG es uno de los tumores cerebrales más agresivos en la infancia. Aunque su aparición es poco frecuente, este cáncer es responsable de entre el 16 y el 22 por ciento de las muertes por cáncer infantil. En España, los tumores constituyen la principal causa de fallecimiento por enfermedad en niños y adolescentes. Mientras los avances en oncología pediátrica han incrementado las tasas de supervivencia de otros cánceres infantiles por encima del 80 por ciento, el DIPG se mantiene como una excepción, sin que en las últimas décadas se haya registrado una mejoría relevante en el pronóstico.

Tal como consignó el comunicado de lanzamiento, uno de los factores que limita los avances científicos en torno al DIPG es la escasez de visibilidad y conocimiento social sobre la enfermedad, lo que afecta en forma directa la disponibilidad de fondos para investigaciones. Las entidades advierten que esta falta de información disminuye el interés público y reduce la presión para destinar recursos económicos a la búsqueda de soluciones médicas. A pesar de la existencia de líneas de trabajo prometedoras en investigación, la falta de apoyo y recursos ha impedido acelerar el desarrollo de tratamientos que podrían modificar el curso de la enfermedad, según detalló la plataforma organizadora.

La campaña 'El monstruo de mi cabeza' tiene como meta lograr 500.000 firmas ciudadanas y recaudar 3 millones de euros destinados, íntegramente, a la investigación del DIPG. Las acciones previstas apuntan también a explicar de modo sencillo y directo en qué consiste el DIPG, cuál es su repercusión en la vida de las familias afectadas y por qué se considera prioritaria la financiación rápida de estudios científicos. El símbolo del “monstruo” en la campaña busca facilitar la comprensión de una enfermedad que altera la experiencia de la infancia y genera un importante impacto en su entorno familiar y social, según publicó la fuente. A través de este recurso metafórico, las asociaciones desean crear empatía y conciencia colectiva.

El medio informó que la iniciativa se visibiliza desde una web centralizada, que reúne explicaciones sobre la enfermedad y permite la adhesión mediante firma y donaciones. También incluye la difusión de un spot titulado 'El Monstruo de mi Cabeza es DIPG', que se lanza en la plataforma Youtube y que recurre al testimonio de una niña con DIPG para reforzar la concienciación y estimular el apoyo a la investigación.

Entre otras actividades anunciadas, la campaña contempla una acción denominada 'Este monstruo da más miedo que...', basada en carteles instalados en el espacio público con enlaces QR a la web y mensajes dirigidos a captar la atención de los transeúntes. Al mismo tiempo, arrancan varias iniciativas en redes sociales que invitan a los usuarios a descargar e imprimir ilustraciones del monstruo que representa el DIPG, romperlas de forma creativa y compartir las imágenes en internet con el fin de multiplicar la exposición del mensaje y la implicación de la comunidad digital.

La fuente detalló, asimismo, que la campaña expande su alcance hacia colegios, agrupaciones culturales y universidades, ámbitos en los que ya se han gestionado colaboraciones. Las organizaciones implicadas consideran que la información y el impulso ciudadano son centrales para estimular la investigación científica en el área, y recalcan que compartir datos sobre el DIPG o aportar fondos son gestos accesibles que pueden marcar la diferencia para el futuro de la lucha contra este tipo de cáncer infantil.

La iniciativa, según los organizadores y lo publicado por la fuente, busca romper el aislamiento y el desconocimiento en torno al DIPG. Se apuesta por una comunicación directa y sin recurrir al dramatismo ni al alarmismo, presentando la realidad del tumor cerebral a través de un lenguaje accesible y materiales adaptados al público general. La campaña propone convertirse en un punto de encuentro para familias, investigadores y sociedad, promoviendo una mayor visibilidad y el apoyo sostenido a los proyectos científicos que trabajan para entender y tratar eficazmente el DIPG.